Ese juego me suena (II)

Siguiente entrega de nuestras entradas que hemos titulado Ese juego me suena, entradas de aquellos juegos, tanto del pasado como del presente, que consideramos, en nuestra modestísima opinión, poseen algunas de las mejores melodías de la historia de los videojuegos.

Pero antes, como tema polémico, recomendamos que os leáis nuestra primera entrega para que entendáis cuáles son los requisitos que hemos usado y en qué consiste todo esto.

Ahora ya, sin más, la lista de esta segunda entrada, otros seis:

Destiny (Bungie, 2014) (Playstation 4)

—Tema elegido: “The Hope”, compuesto por Martin O´Donnell y Michael Salvatori.

Que los creadores de Halo, con una banda sonora tan destacable, compongan para un juego, es garantía de éxito. Y dentro de esta primera parte de Destiny destaca este tema que sonaba, con su misterio y sus coros, mientras esperábamos que se conectaran otros jugadores y empezara la misión. La segunda parte, sin su concurso, no fue igual. Nunca el misterio, lo inesperado y el explorar del espacio sonaron mejor. Para los que nos encanta el espacio, fue un auténtico regalo sonoro. Un mundo raro y, digan lo que digan, de lo mejor de esta generación.

Sonic, The Hedgeogh (SEGA, 1991) (Master System II)

—Tema elegido: “Greenhill Zone”, compuesto por Masato Nakamura.

Nada más empezar, nada más comenzar a hacernos con los mandos, la primera en la frente: una de las fases legendarias de los videojuegos, con colorido, con animaciones fantásticas y rápida, muy, muy rápida. La potencia de reloj de la Mega Drive, pero también la Master System, puesto en claro. Y, acompañando, una melodía ágil, rápida, pegadiza y muy afortunada realizada solo con midi y solo como podían hacerlo en aquella época (y gracias a su ingeniero de sonido). Su compositor, una estrella del pop ya incluso antes del juego, de ahí que case tan bien con la guitarra eléctrica, repetiría la segunda entrega, no así la tercera por desavenencias con SEGA. Mítico tema y agradables recuerdos de la infancia.

Halo: Combat Evolved (Bungie Studios, Microsoft, 2001) (Xbox)

—Tema elegido: “Main Theme”, compuesto por Martin O´Donnell.

El legendario shooter de Microsoft y Bungie, que venía a demostrar el poderío técnico de Xbox y su sistema online, y que luego trajo la moda de los shooter en consola, cumplió con creces también en el apartado musical. Martin O´Donnell, que ya hemos dicho también compuso Destiny, crea un tema principal que hizo historia. No solo el Jefe Maestro se convirtió en la mascota semi oficial de la franquicia Xbox, sino que su tema es tan reconocible como cualquier otro clásico de los videojuegos. Un tema poderoso, recordable, y que casa muy bien con ese sentido de acción/misticismo de la saga Halo. Muy bueno.

Baldur´s Gate II: Shadows of Amn (Bioware, Black Isle, 2000) (PC)

—Tema elegido: “Main Theme”, compuesto por Michael Hoenig.

Y si hablamos de un tema principal, cómo no nombrar a este. El compositor, curtido en multitud de filmes (y nominado a varios Emmy), compone un tema que va muy acorde con el juego, con las tópicas trompas y metales en general, pero muy afortunado. Si el primero ya era bueno, con referencias a Poledouris, este culmina. Un resumen en cuestión de minutos de la fantasía del juego.

Ninja Gaiden (SEGA, 1992) (Master System II)

—Tema elegido: “Intro”, compuesto por Takashi Horiguchi, alias Fumi.

El juego es una obra maestra. Su colorido, su dificultad, sus diseños (incluyendo otro portadón) y un cuidado control basado en el clásico de NES por parte del estudio interno de SEGA Sims, así lo atestiguan en ese verano de 1992 cuando su lanzamiento exclusivo para Europa bajo licencia Tecmo. Pero es que también posee una música extraordinaria obra de Takashi Horiguchi, alias Fumi. Parece increíble, más bien mentira, que con solo unos tonos midi y mucho empeño suene como suene. Otro ejemplo de esos artistas y técnicos de sonido que hicieron posible la Edad de Oro de los videojuegos. Música rápida, que anima, que ambienta, con tonos orientales… Una maravilla.

Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca (Level-5, Namco Bandai, Studio Ghibli, 2013) (Playstation 3)

—Tema elegido: “One Fine Morning”, compuesto por Joe Hisaishi.

Descubrir a estas alturas a Joe Hisaishi, el compositor para siempre asociado a Studio Ghibli (y a Office Kitano, no olvidemos esto nunca), es absurdo. Pero si marcas y estudios con soltura como Namco Bandai y Level-5 entran también, pues el producto es maravilloso. No fue un juego difícil ni que innovara en demasía, pero fue un gran producto. Y mucha de esa magia, amén de los grandes que realizan el juego ya nombrados, tiene que ver con su música. Muchas piezas son destacables, pero hemos escogido esta pieza porque define al compositor: sencillo cuando se necesita ser sencillo, con sensibilidad, descriptiva, en vínculo constante con lo que sale en pantalla (amaneciendo), aportando eso que se llama ambiente. Porque el talento se mide, muchas veces, no en la fanfarria, sino en este tipo de composiciones.

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