Mario Alonso a toda pastilla

Seguimos, como ya os dijimos, con la WiiU y seguimos, otra vez, con un juego de Nintendo. Cuando consigues una consola descatalogada tienes cosas malas… que está descatalogada, obviamente, y son raros los lanzamientos, por no decir casi imposibles. Pero lo bueno es que consigues, por menos de 15€, una lista casi interminable de juegos que, a 60€, no hubieras jugado. En este caso, con nuestra WiiU Premium venía preinstalado este Mario Kart 8, la octava parte de una franquicia que, entonamos el mea culpa, nunca habíamos jugado en profundidad. Vamos a remediarlo.

Nos compramos en su momento la Game Cube por 99€ que incluía Mario Kart Double Dash!!, y jugamos al juego. Sabíamos, como aficionados a los videojuegos desde los tiempos SEGA versus Nintendo, que esa franquicia era una número uno (el de Super Nintendo, una genial obra maestra, y unos superventas), pero poco más. Le echamos unas cuantas partidas, sin mucha profundidad, y después nos tiramos de cabeza por Legend of Zelda: The Wind Waker o, poco después, Super Mario Sunshine (ya os haremos una entrada de ese consolón llamado Game Cube). Es lo mismo que hicimos con Nintendo 64: The Legend of Zelda: Ocarina of Time y Super Mario 64.

Este juego, pues, iba a seguir esa estela puesto que, preinstalado y, por tanto, gratis, no lo pusimos: preferimos como os dijimos The Legend of Zelda: Twilight Princess HD o Super Mario 3D World. Una vez más la historia se repetía. Pero por suerte, en esta ocasión, hemos puesto solución.

Entrando ya en harina y, como comprenderéis, no existe un modo Historia, sino varios modos de competición. Primero, tenemos 50cc, 100cc y 150cc, que hacen aumentar progresivamente la dificultad. Son 4 fases, una copa, así hasta 4 (16 circuitos), todos originales para la ocasión. Luego, otros 4xcopa (otros 16), que recrean con la calidad WiiU fases míticas de GBA, Nintendo 64, etc. Por tanto, 32 circuitos, ahí es nada, con dificultad creciente a su vez dentro de cada nueva copa.

La jugabilidad, el meollo de todo este asunto, es típica de Nintendo, esto es, sencilla, básica, haces virguerías casi desde el minuto 0… pero jodida de controlar. Ver las copas difíciles, la máxima dificultad o lucha contra humanos es ver las posibilidades que tiene. Con la palanca derecha aceleramos, con la izquierda controlamos mientras con el gatillo izquierdo cogemos poderes y con el derecho damos una especie de saltito que sirve para controlar los derrapes. Porque lo mejor, claro, son los poderes que cogemos para lanzar a los demás (el plátano resbaladizo, la concha para atacar, etc.) y contra nosotros mismos (para acelerar, protegernos, etc.). Todo muy completo y divertido, incluyendo un sinfín de recovecos, atajos, giros (o slooper), saltos, vehículos para cada personaje que reaccionan (eso sí, levemente) de manera diferente… Y eso sin contar luego con las piezas que admite para tunear, personajes, carreras multi… Jugar a la fase de la cumbre Wario, con todos los personajes a la vez, bajando la montaña a toda leche, sorprende.

El game pad de la Wiiu solo sirve para ver nuestra posición y como retrovisor. Esto es un uso un poco forzado, pero bueno. Lo malo es cuando alguien, o nosotros mismos, se une a la partida con un mando Pro/Wiimote… no tiene retrovisor. Vaya LOL más tonto.

Audiovisualmente no hay que olvidar que el juego es de 2014, y a pesar de todo son 60 fps constantes, alta definición, grandes efectos/personajes en pantalla y un acabado colorido y robusto. Algunos circuitos, con sus efectos de luz, son sorprendentes, así como algunos personajes regordetes bien modelados todavía hoy gustan. La música, llena de melodías clásicas y nuevas, variadas, con cambios de ritmo según seas herido o se acabe la carrera, aporta más ambiente típico de la saga (que sigue sin voces).

Por tanto, y para no hacer esto muy largo, decir que le deis una oportunidad. Que no tiene muchos modos de juego, de acuerdo, pero comprobaréis lo que es una jugabilidad clásica que colocó a los videojuegos en el lugar que hoy ocupan y, de paso, probaréis una saga que sigue muy viva (esta octava parte, retocada para la Nintendo Switch, sigue vendiendo a paladas). Eso sí, el vicio se apoderará de ustedes. Tened cuidado. Avisados estáis.

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