Rocky Saga Parte I

Ya sabéis que en este blog nos encanta el cine y, dentro del cine, también somos aficionados a las sagas, esa sucesión de películas que comparten mundo o protagonista y que, a veces, duran décadas. Pues bien, una de las más longevas, y conocidas, es la saga Rocky, hoy de moda todavía gracias al reciente estreno de Creed II. Entonces, nos hemos dicho, ¿por qué no hablar de ella? Y eso vamos a hacer.

Vamos a dividir la entrada en tres partes por su enorme duración: las 3 primeras películas y después la cuarta y quinta parte, canónicas por así decirlo, numeradas, más Rocky Balboa, que cierra el círculo del personaje. Y por último, las de Creed y Creed II, recientísimas, con nombre cambiado, pero que también pertenecen a la saga.

Ahora ya sí, sin más preámbulo, empezamos; solo recordar, como siempre decimos, que en este blog siempre vemos las películas en versión original subtitulada y en la mejor calidad posible, en este caso Blu-ray, así que si hay alguna palabra o término diferente al que recordáis puede ser debido a esto.

Rocky (John G. Avildsen, 1976)

Si bien Toro Salvaje, la no menos genial película de Scorsese, también es una película mítica del deporte y en concreto del boxeo, nosotros nos quedamos con Rocky. Por dos motivos: porque Rocky es cuatro años antes, adelantándose a esta moda pugilística cinematográfica, y porque la de Scorsese está basada en un mito del boxeo, Marciano, mientras que la de Avildsen crea al mito: Rocky Balboa, tan conocido como puede serlo un Foreman, un Alí, un Frezier o un Tyson… sin haber existido nunca. Por eso, y por su larga saga dignísima, decimos que Rocky es más que un film, es un icono, como bien quedó demostrado el éxito de la estatua de Rocky que en 1983 se colocó frente al Museo de Arte de Filadelfia (hoy frente al Wachovia) para la promoción de la tercera y sexta entrega, y cuyos escalones fueron bautizados como Rocky Steps, hoy atracción turística. ¿Cuántos han subido esos escalones, estirado sus brazos mientras daban saltitos y miraban frente al The Oval y al Parque Benjamin Franklin?

Dirige la película el gran John G. Avildsen, director de Karate Kid, y del que ya hablamos cuando tratamos esa saga. Ganador del Oscar a Mejor director por este Rocky, volvería a la saga en su quinta entrega, al igual que dirigió la trilogía inicial de Karate Kid (tres entregas en 5 años). Director de otras películas apreciadas como Salvad al tigre o de frikadas como Van Damme´s Inferno, se destaca como un director de lo urbano. En los 70s se puso de moda (Serpico, La conversación, etc.), un cine más reposado, no exento de violencia. La influencia de algún tipo de cine italiano o francés (El samurái), e incluso japonés en la violencia, mezclado con el ritmo y el sentido narrativo hollywoodiense, dio grandes títulos, algo nuevo. El haber sido asistente de dirección de Arthur Penn o de Otto Preminger, se nota.

La película trata sobre Rocky, un boxeador italoamericano ya talludito para el deporte profesional (más de 30 años), que boxea por unos pocos dólares o usa sus puños para cobrar las deudas de la mafia local de su barrio de Filadelfia. Su sueño de ser alguien en el boxeo es lo único que le mantiene con orgullo y le aleja de ser lo que los americanos llaman “loser” (perdedor). Apollo Creed, el campeón mundial, arrinconado por su organizador, decide dar una oportunidad a un boxeador local de medio pelo, y decide dárselo a Rocky, para generar expectación, taquilla y espectáculo.

En realidad, Rocky no va de ganar, ese no es el argumento, nunca fue de eso. Ni siquiera va de aprovechar las oportunidades o cumplir los sueños. Rocky va de intentarlo. La clave de la película es cuando Balboa le dice a Adrian “no quiero ser un vago más del barrio”, de acuerdo, pero también cuando le dice a la niña descarriada “cuando mueras lo que queda es tu fama (tu reputación)”. Como el deporte, importa ganar, claro, pero sobre todo intentarlo, el tener la oportunidad de ganar, dándolo todo. Luego, ya es cuestión de suerte o de oportunidad. Por eso, en la legendaria escena final, a Rocky no le importa el resultado, una vez concluidos los asaltos que le ha ido aguantando al campeón mundial. Ya no le importa porque ya ha vencido, ya no podrá decirse “no lo intenté”. De ahí la importancia de su cuñado, de su entrenador y de Adrian, que pasa de una tímida dependienta a una mujer hecha y derecha. En todo momento en el film, hasta que le dan su oportunidad, al menos una, era un tipo tristón, deprimente, que iba de un lado a otro sin rumbo fijo. Decía tener un sueño y una pasión pero ni él ni nadie hacen nada para intentarlo. Rocky le dice al dueño del bar que no se meta con Apollo Creed, que se arriesgó para tenerlo todo, a lo que el dueño del bar le dice “¿y yo para qué quiero arriesgarme si tengo un negocio?”. ¿De verdad Rocky, que le achaca su fracaso a su entrenador, lo intentó todo o se conformó? Ahora, pase lo que pase, gane o pierda, nadie podrá llamarle perdedor.

El guión está escrito por el propio Stallone, algo que sorprende por su edad (aunque Kurosawa o Eastwood también habían tocado temas más “mayores” para sus edades en algunas de sus películas). Le supuso prestigio y nominaciones. Como también se lo supuso su interpretación, y se decía estar ante un nuevo De Niro. Stallone no es Arnold, que llegó del mundo del culturismo, y sus papeles en los inicios demuestran a un actor comprometido y con talento que, luego de su éxito con Rambo, pasó a la acción y la recaudación fácil, legándonos solo otras actuaciones destacadas con cuentagotas (Copland, Creed). En este papel lo borda, dándole el toque de persona de poca cultura y pocas luces, pero buena gente, un tipo que repite la coletilla “You know?” todo el rato, un tipo que bordea la desidia existencial con sus torpes intentos para ligar y para salir de lo más bajo. Un personaje lleno de matices creado en exclusiva por Stallone.

En el reparto le acompañan otras caras conocidas y otras no tanto, pero muy bien cada uno en su papel. Carl Weathers interpreta al gran Apollo Creed, el enemigo de Rocky y luego personaje recurrente de la misma saga, conocido también en papales como Caza salvaje o Depredador, entre otros muchos personajes populares como Acción Jackson (vale, y como poli de reparto en Encuentros en la tercera fase). Le acompaña como novia de Rocky Talia Shire, estrella de El Padrino y El Padrino II (nominada al Oscar), creíble y tímida mujer en el film, papel que le valdría otra nominación al Oscar en apenas 2 años. Destacan también Burt Young (Paulie), en el que sería el gran papel de su carrera (otra nominación) y el veterano Burgess Meredith (otro nominado), una auténtica leyenda de la primigenia televisión norteamericana y sus series, que los frikis conocen/conocemos por su papel de El pingüino en la serie Batman.

La música, claro está, obra de Bill Conti; ¿hay que decir algo más del tema de Rocky, Gonna Fly Now? ¿Su estilo fanfarria, pero también melódico, lo bien que casa con el entrenamiento, con los momentos de tranquilidad? Director musical de las galas de los Oscar, a él se debe también el tema de Falcon Crest, Dinastía, Evasión o Victoria (otra de Stallone), For Your Eyes Only (otra vez nominado por su magnífico tema), Elegidos para la gloria (Oscar en este clásico), Karate Kid saga (inolvidable, de nuevo con Avildsen)… Vale, y de Masters del Universo. Entre otras. Un crack indiscutible y no tan conocido como debería.

La película ganó el Oscar a Mejor película, Mejor director y Mejor montaje, y fueron nominados, como ya hemos dicho, aunque sin estatuilla, Stallone (incluyendo por su guión otra nominación), Talia Shire, Burgess Meredith, Burt Young, Bill Conti y Carol Connors, así como su equipo de sonido a Mejor sonido. Apenas un millón escaso de gasto traducido en más de 200 millones de dólares de recaudación solo en taquilla (ya no digamos en reestrenos, versiones domésticas…). Un éxito arrollador, una de las películas del año y de la década en el cine americano.

El cuanto al Blu-Ray, por ser esta película de hace bastante tiempo (no hemos visto las últimas versiones salidas en Blu-Ray o en packs extraños), decir que, aunque 1080p y MPEG-2, no está del todo lucido. Ojo, la calidad de imagen es muy buena y, teniendo en cuenta que abundan las escenas nocturnas, siempre peliagudas, está bastante bien. Las texturas suavizadas y el exceso de oscuridad, dicen los expertos, es culpa del material original, así como ese aspecto fotográfico rudo y sórdido, cuasi documental y onírico típico de las películas de la época (French Connection). El audio es DTS HD Master Audio 5.1 que, según los expertos (no tenemos cine en casa), suena con poco brillo, pero con el ruido ambiente bastante destacado y “real” y un sonido que solo nos levanta del asiento de forma espectacular cuando suena el famosísimo tema principal.

Un Blu-Ray, por tanto, correcto, sin más.

Rocky II (Sylvester Stallone, 1979)

Tres años después, Stallone se deja de tonterías y dice “pues venga, dirijo yo directamente”. Fuera de bromas, era un paso lógico para un actor que siempre ha tenido inquietudes como guionista y director (había dirigido ya La cocina del infierno), y en este film no se aprecia ningún símbolo de prepotencia tan típico en otros (cámaras lenta, travellings, adornitos varios) una vez han alcanzado fama. Es una película dirigida con claridad y limpieza.

Pero no solo de dirección vive el hombre, sino que vuelve a escribirla, como casi toda la saga por otra parte. En esta ocasión la historia sigue de manera inmediata los hechos acaecidos en la primera entrega. Si bien es cierto que puede ser una película innecesaria tomada a lo individual, o que incluso podría haberse resumido como parte de otra “aventura” de Rocky, en realidad se hace imprescindible en la saga. ¿Por qué? Pues porque todo el mundo deseaba saber qué ocurrió con El semental italiano (de hecho, fue elegida película del año por los People´s Choice Awards), cuáles fueron las consecuencias de su gesta. Y como no podía ser de otra manera, Stallone trata al personaje con simpatía, con cariño, dándole el aire bobalicón y bondadoso que un tipo humilde, pero que esconde en realidad a un genio inteligente, solo podía tener.

Si la primera parte no va de ganar sino de tener la oportunidad de hacerlo, en esta ocasión Stallone representa al barrio. Ahora no vale intentarlo: ahora hay que ganar. Es la esperanza de que los buenos también puedan tener éxito. Si la escena mítica y legendaria de Avildsen con Rocky corriendo por las calles vacías es recordada, aquí es muy diferente: Rocky corriendo recibiendo los ánimos de sus vecinos, de sus amigos, de su gente. Y los niños se le van acercando, primero tímidamente y luego en tropel, a su carrera, mientras todos celebran a gritos y saltos enfrente del Museo de Arte de Filadelfia. Rocky, aquí, ya es símbolo.

El reparto también es continuista. No hay ninguna cara nueva: Carl Weathers como Apollo Creed, Talia Shire como Adrian, Burt Young como Paulie (mucho más delgado) y el veterano Burgess Meredith como su entrenador. Y, claro está, la gran música de Bill Conti, su estilo de fotografía, su grafía buenísimas de los títulos de crédito…

En cuanto al Blu-Ray es MPEG-4 AVC 1080p con una relación de aspecto 1.85: 1. La nitidez y los detalles, como en su primera parte, no son nada del otro mundo. Una vez más, las escenas al aire libre y durante el día destacan en positivo, así como las nocturnas. El grano está siempre presente, con ese aire “real” que tan bien le sienta. Pero en conjunto, una vez más, se tiene la sensación de que no se saca el potencial, que falta una versión futura que retoque la imagen. Hablando del sonido es DTS 5.1 y, una vez más, cuando destaca es cuando suena la música. El resto del tiempo son efectos, ruidos, ese tono que, decíamos, tipo documental, le sienta tan bien y que en posteriores películas de la saga irá perdiendo a favor de un aspecto más “tradicional” y “conservador”.

Rocky III (Sylvester Stallone, 1982)

Tres años después de la anterior parte, otra vez, tenemos la tercera, y tres años se supone han pasado desde su éxito como boxeador, con un Rocky ya todo un icono pop y fenómeno de la cultura popular tanto en la realidad… como en la gran pantalla. Porque en esta parte se cuenta el ascenso a categoría de fenómeno social de Rocky. Rocky está ebrio de sí mismo, diez veces campeón del mundo, su personaje le supera, y se dedica a la publicidad, a ganar dinero y a pasear caros trajes y cochazos. Un joven rival, Clubber Lang, le desafía y quiere una oportunidad ante un boxeador que cree ha perdido su camino y que nunca defendió su título ante verdaderos rivales de altura.

El mismo año que se estrena Blade Runner (sí, teníamos que nombrarlo), Sylvester Stallone estrena Rocky III y Rambo. ¿Hay alguien que no lo pudiera considerar una superestrella ya? No solamente fue capaz de crear un personaje inolvidable, Rocky, sino que fue capaz de crear otro, Rambo, y hacerse tan indiscutible con ellos, que de ser Stallone “el tipo ese de Rocky”, luego fue también “Rambo”. ¿Sabéis lo difícil y complejo que es eso?

La vuelve a dirigir y escribir, claro, porque Rocky es un personaje que se lo conoce al dedillo. Por eso, cuando Stallone se fusiona con Rocky, nunca decepciona, porque como conocedor del personaje, da una vuelta de tuerca: Rocky se ha convertido en Apollo Creed. Ha abandonado el boxeo y ha perdido contra Lang, que posee “mirada asesina”, como dice su entrenador, o como dice Creed “el ojo del tigre”. Sin embargo, Stallone se guarda un as en la manga: Rocky, ni en su máxima fama, dejó de ser un buen tipo, sin soberbia, y bajo su capa de estúpido en realidad hay un boxeador real. Por eso, este Rocky va de saber rectificar a tiempo, de reconducir el camino, del hambre de ganar que tanto se achaca como algo que los deportistas afamados han perdido. Y, como en todos los Rocky, hay una escena para el recuerdo: la carrera en la playa con Creed. Para algunos, una de las escenas homo eróticas icónicas por excelencia. Para los menos bromistas, el momento en el que los rivales se han convertido en amigos, maestros y alumnos mutuos (Apollo recuperó la humildad y Stallone hará lo propio de la mano de la técnica de su rival de antaño).

En cuanto al reparto es exactamente el mismo, encabezado por Stallone, Talia Shire, Burt Young, Meredith, Weathers… Pero se presenta uno nuevo: Hulk Hogan. No, es broma, Hulk Hogan, el legendario luchador de lucha libre asociado a la infancia de los que éramos niños en los 80s y principios de los 90s hace un breve papel. No, nos referimos a otro grande de los niños de la época: Mr. T., aka M. A. Barracus, el mítico co protagonista de El equipo A, y cuya fama fue más allá, al estar relacionado con series de dibujos con su cara, en los cereales, proyectos benéficos, apariciones en la Casa Blanca… Este ex luchador de lucha libre fue descubierto por Stallone para este papel, y es un personaje popular muy querido en EEUU (y en todos los lugares, ¿verdad?). Por cierto, que desde el 85 al 88 formó pareja con Hogan en la lucha libre.

La música es tan excelente como siempre, pero Bill Conti apenas aporta ya nada nuevo (que tampoco le hace falta). La sorpresa, una vez más, aparte de las notas que Frank Stallone aporta (sí, el hermano del actor), destaca, claro, El ojo del tigre (Eye of the Tiger) del grupo Survivor. Como ocurriera con uno de los mejores discos para una película, el de Superdetective en Hollywood (Martin Brest, 1984), esta canción rompió moldes. Expresamente compuesta para la película a petición de Stallone, se mantuvo en el top ten varias semanas e, incluso a día de hoy, suena. Más de 9 millones de ventas en todos los formatos de este single (con discos de oro y platino de por medio) hablan por sí solo.

En cuanto al Blu-Ray, una vez más MPEG-4 AVC, relación de aspecto 1.85: 1, y resolución 1080p. Una vez más, la calidad, para ser un Blu-Ray, no es nada del otro mundo. Seguramente, tiene que ver el grano para que parezca peor de lo que en realidad es. Sin embargo, al ser de los 80, hay escenas mucho más nítidas, quizá la mejor de las tres, con unos nocturnos que convencen. La música, DTS 5.1, le acompaña en una calidad irregular. Nosotros, sin sistema Cine en casa, disfrutamos sin problema de su variada y afamada banda sonora, pero es normal que haya sido criticado para los que tienen caros equipos de sonido (donde se mezclan ruido, susurros de los diálogos, efectos y música). Una vez más, en un futuro, casi seguro, tendrán que salir versiones más definitivas y mejor acabadas.

 

Hasta aquí la primera parte de la saga, en la que se incluye la famosísima obra maestra que es su primera entrega. ¿Cómo evolucionará e personaje? Lo veremos en las próximas entregas.

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