Un Zelda que nos quedó pendiente

Os queremos hacer ahora una entrada comentando otro videojuego, sí, somos así de pesados, pero esta vez especial: no es un juego cualquiera, es un Zelda, en concreto The Legend of Zelda: Twilight Princess HD, y encima, de la WiiU, una consola de Nintendo que se estrena en este blog. Como veis, una serie de circunstancias que convergen para hacer de esta entrada un algo muy especial. La Trifuerza entra en este blog con fuerza (espacio aquí para reír por el chiste. Festival del humor).

Nuestra relación con Nintendo siempre fue rara. Para empezar, nuestra primera consola fue una SEGA Master System II y nuestro mejor amigo tenía un oscuro (nunca mejor dicho) objeto de deseo: la SEGA Mega Drive, la cual intentamos comprar por todos los medios, pero no pudo ser, aunque gracias a este amigo jugamos mucho y muy bueno (viernes por la tarde después del colegio: la cita imperdible con nuestro amigo). Por tanto, aunque en casa de un conocido jugamos al flipante Dragon Ball Z de SNES y al Secret of Mana, siempre quisimos las, por entonces de moda, consolas SEGA. Luego dejamos las consolas por el PC y, cuando volvimos al redil consolero, lo hicimos con una Playstation 2… y la Game Cube (habíamos jugado también a mucho y muy bueno de la PSX gracias otra vez al mismo amigo, qué cosas). La Game Cube fue una consola con la que gozamos muchísimo, con juegos como los increíbles Resident Evil 4, The Legend of Zelda: The Wind Waker, Super Paper Mario, los sorprendentes Metroid o cosas raras como el muy querido por nosotros Baten Kaitos. Sin embargo, con la nueva generación ya en venta (nos referimos a la Xbox 360 salida en diciembre de 2005), Nintendo no paraba de retrasar el juego que, para nosotros, justificaba el tener por entonces la denostada Game Cube: The Legend of Zelda: Twilight Princess. ¿Por qué? Porque estaban desarrollando la Wii y querían lanzarlo para la Wii también. Decidimos vender la Game Cube y comprarnos la 360. El hecho de que, encima, la Wii fuera una consola cara, desfasada y bastante casual, mientras que estábamos alucinando con la primera generación HD con baluartes como Gears of War, nos hizo no comprarla. Es verdad que picamos con la Nintendo DS, que la tuvimos durante un breve período de tiempo, como también tuvimos la Game Boy Color antes, pero entre Xbox 360, Playstation 3 y el fracaso de WiiU mientras salía Playstation 4, nos volvió a impedir disfrutar del catálogo de la gran N.

Sin embargo, con la Switch ahí en la calle, otra vez se vuelve a levantar en nosotros el interés en Nintendo. Y aunque la nueva consola de Nintendo es cara, ahora se puede conseguir la consola y los juegos de Wii y WiiU tirados de precio. Y en esa estamos. Y el primer juego para jugar en la WiiU, para cerrar el círculo comentado de esta larga parrafada, no podía ser otro que The Legend of Zelda: Twilight Princess en su versión HD (The Legend of Zelda: Twilight Princess HD).

¿Y por qué este juego? Pues porque es, posiblemente, el mejor del catálogo o uno de los mejores. Para nosotros (y no somos los únicos) el mejor juego de consolas de todos los tiempos es, posiblemente, The Legend of Zelda: Ocarina of Time, así que era lógico empezar por un Zelda. Ya os haremos algún día una entrada sobre quién podría tener el título de mejor de la historia en consola según nuestra opinión, pero ahora mismo esta es la excusa que nos hemos dado para escogerlo.

Bien, después de todo este rollo, ya sí, hablamos del juego.

Argumento

Link, un sencillo muchacho de pueblo, se ve de pronto inmerso en un mundo paralelo, un mundo crepuscular en donde se ha transformado en un lobo cautivo. Allí, una especie de duendecilla, Midna, le ayudará a escapar, quedando claro también que es una especie de elegido que deberá ayudar a una serie de espíritus y liberar al reino de Hyrule y a la princesa Zelda del mal que se ha apoderado de ellos.

Jugabilidad

Como siempre en la saga desde el genial “invento” adaptado al mando de la Nintendo 64 de Ocarina of Time y que tan bien se adoptó a la acción (en maravillas como Blade, The Edge of Darkness, la saga Souls, entre otros), el control sobresale. ¿De qué invento estamos hablando? El que el gatillo izquierdo “enganchara” al enemigo y luego pudiéramos girar sobre él. Y todo, sin perder ni un ápice de velocidad al escoger otras armas, magias u objetos gracias al resto de botones y especialmente las posibilidades que da la cruceta tanto en batalla como fuera de ella. En ese aspecto, por tanto, vamos a encontrar una fluidez y manejo aparentemente sencillo pero que esconde una gran complejidad.

Luego posee los elementos básicos, esto es, poblados dispersos con grandes llanuras y momentos que desembocan en las famosas “mazmorras” made in Zelda. En cada una de ellas, especie de templos o templos sin más, deberemos ir consiguiendo y/o usando nuevas habilidades para poder superar dicha mazmorra. Y todo, con los clásico escudo, espada, y otros elementos como bumerán, aceite para lámparas, Epona… y el jefe final que, con un subtítulo con su nombre, se presenta ante nosotros, y que tiene mecánicas propias.

Pero también hay novedades más allá de lo ya visto desde el primer y genial Zelda en 3D, y esta novedad se llama “forma de lobo”, el cual se juega de forma distinta (usando, además de ataque, olfato, escarbar, etc.,) y ayudados, para ciertos saltos/puzles, por Midna. No se había visto nunca en un Zelda esta osadía. Y, al igual que con la ocarina de Ocarina of Time, aprenderemos melodías para nuevos poderes de lobo (aunque no se repiten sino que quedan aprendidos). Hay ciclo día y noche y más adelante conforme avance el juego podremos transformarnos, y viceversa, en lobo, pero no es tan completo como el Ocarina of Time que cambiábamos hora, tiempo o clima a voluntad casi.

Eso no quita que a veces las batallas puedan tornar en movimientos un poco tirantes, toscos, robóticos, debido a la animación que también es un tanto robótica en ocasiones. Pero eso lo vemos ahora, 13 años después de su lanzamiento. Pero quien tiene jugabilidad buena (un Mario o un Sonic clásicos), da igual que tenga 10 que 20 años, y este juego, creednos, tiene una jugabilidad a prueba de bombas, más allá de fallos más debidos a lo técnico que a lo jugable, por así decirlo.

Gráficos y sonido

Los gráficos son, como siempre, exquisitos. Más de una década después, y solo con un filtro HD, y ya luce genial. A ver, que la iluminación o el número de polígonos son los que son para una máquina que hoy en día (y ya incluso en su momento) no es lo más de lo más. Pero aun así, gracias al trabajo tan excepcional de Nintendo en su momento, no tiene nada que envidiar a otros juegos de otras consolas con las que competía en su época. Fue, hasta Breath of Wire, el mejor gráficamente de su historia. Porque todos sabemos que un Mario debe ser jugabilidad, originalidad, mientras que un Zelda es también gráficos. Por eso, quizá, Wind Waker, luego de Ocarina of Time y Majora´s Mask, decepcionó a algunos que esperaban en la poderosa Game Cube muchos polígonos y efectos (en realidad, Wind Waker era cañero técnicamente, pero bueno…).

En fin, un apartado que contribuye, con su colorido (un tono oscuro que sorprendió en su momento) y calidad, a la ambientación, algo esencial para cualquier Zelda.

Pero claro, todo Zelda tiene también un imprescindible: su sonido y su música, ante todo esta última. Porque si bien es cierto que los sonidos ayudan a enlazar cada juego de la saga con otro (los clásicos sonidos de recogida de objetos, de apertura de cofres), no lo es menos la música de esta saga que siempre ha tenido grandes momentos, incluyendo melodías también clásicas (la fanfarria de conseguir un objeto especial, por ejemplo). Aquí, como no podía ser de otra manera, destacan las melodías de Koji Kondo (compositor que, a pesar de los pesares, solo tiene 58 años). Su tema principal, junto con otras nuevas melodías, suenan como siempre, muy reconocibles. Nunca se podrá igualar a esa maestría que fue y es Ocarina of Time, pero nunca decepciona en este apartado. Le acompañan, por cierto, dos habituales colaboradores últimamente de Kondo: el compositor Toru Minegishi y la compositora Asuka Ota, que han participado en todos los grandes juegos de la gran N desde el principio del siglo.

Versión HD

Pues aparte de presentar los gráficos en Alta Definición, cosa obvia, hay otras novedades. Para empezar, se puede usar el mando “normal” o usar el menú en directo si optamos por el mando de serie de la WiiU. Otro cambio es que Link vuelve a ser zurdo (en la Wii, para poder usar el Wiimote, era diestro, cuando siempre ha sido zurdo), así como existen añadidos gracias a el uso de los Amiibo. En lo jugable, pocos cambios, más allá de un modo Héroe para el que quiera el juego más difícil, porque el juego en sí no es muy complicado, y que ahora conseguimos recopilar los fragmentos de cristal de luz sin tanto rollo (era muy tedioso recopilar 16. Ahora solo 12).

Conclusión

La conclusión es clara y evidente: un juego adictivo, divertido, larguísimo, rejugable por estar lleno de secretos, no demasiado difícil, pero artísticamente y jugablemente impecable. Un éxito arrollador de crítica y público, lejos de la dificultad como decimos de los clásicos, pero para muchos uno de los mejores de la veterana y espectacular saga de Nintendo. El tiempo, con su diseño de fases clásico, no le ha perjudicado. Un juego genial y recomendable.

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