El final (satisfactorio) de una larga espera

Parecía que no llegaba. Parecía que sería de esos desarrollos que, con el paso del tiempo, se quedaban en el limbo o, tras salir, se convertían en un truño abominable que hacía fuera repudiado por los fans. Pero, por fin, salió. Y salió, como Final Fantasy XV, bien acabado y valorado por crítica y público, lo cual tiene mérito y hace de su creador y director, Tetsuya Nomura, un especialista en esto de salir bien parado de situaciones complicadas. Tras casi 20 años, en definitiva, desde su primera entrega, tenemos el final de esta mezcla de Square-Enix y Disney que parecía imposible: Kingdom Hearts 3.

Historia de una frikada

Dice la leyenda que en un ascensor se gestó tal juego, puesto que Disney y Square-Enix compartían edificio en Japón. También se dice que mientras se tenía pensado realizar un juego de corte infantil, el productor ejecutivo de entonces, el legendario Sakaguchi (Final Fantasy, Blue Dragon, Lost Odyssey…), convenció de enfocar el juego al estilo Final Fantasy o, si no, en su opinión, sería un gran fracaso. Nomura, que era un hombre Square, dirigiría el juego y, entre los cracks, se contó con Kazushige Nojima, el encargado de escenarios (y guionista) nacido en Sapporo que, desde FFVII en adelante, era un hombre fuerte en la compañía. Gracias a la libertad de acción permitida por Disney, así como los cracks que participaron en su concepción inicial, el juego no se transformó en un pastiche imposible, sino en todo un mundo raro e incluso coherente.

Y, por fin, llega esta tercera entrega que pasó por muchas vicisitudes, la principal, que Square-Enix abandonó su famoso motor y escogió el siempre flexible, fácil y resultón Unreal Eninge, con lo que, unido al fin de la otra epopeya que nunca acababa, Final Fantasy XV, hizo que el juego, tras ponernos los dientes largos con distintos videos, se lanzara. Eso sí, de por medio recopilaciones HD, nuevos capítulos-relleno, otra vez recopilaciones, etc., amenizaban la espera sacando los cuartos de los fans. Bueno, somos un poco injustos, porque gracias a muchas de estas remasterizaciones no solo se mantenía viva la franquicia sino que además aquellos que no se habían acercado nunca a ella dieran el paso. Fue nuestro caso con Kingdom Hearts 1. Bueno, sí que lo habíamos jugado en Playstation 2, pero casi nada, medio abandonado. Y rejugarlo ahora sí en serio y completo, tanto su primera como segunda entrega, nos enganchó a pesar de su aparente sencillez e infantil aspecto.

En esta tercera parte veremos cerrar todas o casi todas las líneas argumentales secundarias, aunque también adelantamos que, precisamente por ese embrollo y haber pasado tanto tiempo, el guión y la historia en general son confusos a más no poder. No obstante dos cosas: 1º, que la historia puede resumirse en Sora, Donald y Goofy enfrentándose definitivamente contra la Organización XIII (la verdadera), pero ahora con sus amigos unidos en la lucha y, 2º, el juego trae videos de varios minutos que resumen la historia a grandes rasgos hasta el momento. Algo es algo, ¿no?

Jugabilidad

La jugabilidad, para todo aquel que haya jugado a esta saga, sabe que no ha cambiado casi nada desde su primera parte. La base sigue siendo la de un action-RPG con un menú por el que vamos eligiendo ataque, objetos, magia, etc., mientras vamos luchando en “directo”. Nos acompañarán, como siempre, Donald, centrado en la magia, y Goofy, centrado en la defensa. Juntos, y según vayamos rellenando distintas barras, podremos hacer invocaciones o ataques conjuntos. De su segunda parte hereda el uso de distintas llaves como armas, las cuales pueden mejorarse y que traen ataques únicos. Conforme vayamos subiendo de nivel podremos ir distribuyendo habilidades para ir haciendo más cosas, aparte, lógicamente, de distinto equipo.

Como siempre, se mantiene la nave gumi, con la cual tendremos que, como en un shooter de disparos, ir venciendo a enemigos para ir a los distintos destinos. En nuestros destinos, basados en mundos Disney, se nos unirán distintos personajes únicos que nos acompañarán luchando. En estos escenarios todo culminará con un jefe final. Y aunque es verdad que los escenarios, ahora sí, son grandes, hay más mini-juegos y un largo etcétera de mejoras (cocinar para obtener ventajas temporales al estilo Tales of o del reciente Final Fantasy XV), básicamente es siempre lo mismo: avance, lucha, video, avance, lucha, video.

Negativo es la nula dificultad del juego debido a todos los aliados/ayudas que tenemos constantemente en pantalla y la facilidad con la que se farmea de todo. La dificultad de ciertos enemigos finales de su primera parte (el diablo de Fantasía, el jefe final) o de su segunda (el combate contra Roxas), aquí brillan por su ausencia.

Apartado audiovisual

Excelente. Así de claro. El visual muestra un estilo colorido, con muchos elementos en pantalla (apenas si hay algún petardeo), una iluminación excelente y unos modelados que se adaptan a cada mundo de manera perfecta. Es un juego más cañero de lo que parece a primera vista: la fase de Rapunzel, Toy Story, etc., son un claro ejemplo de este potencial. Todo guarda, además, esa aura mágica al que contribuye, junto con el diseño del juego (mundos “despiezados” unidos de forma sorprendentemente coherente), sus geniales videos tanto con el motor como en CGI, su música y doblaje.

Así es. Y es que en cuanto al sonido, como siempre, es magnífico. Yoko Shimomura, la pionera compositora de la saga Kingdom Hearts, y que también fue la compositora de otras leyendas como Parasite Eve, Legend of Mana o Street Fighter II, es un valor seguro, y así lo ha visto su director Tetsuya Nomura y Square-Enix, dándole cada vez más protagonismo en la compañía (sin ir más lejos es la responsable de la BSO de Final Fantasy XV). Sus melodías, que entroncan perfectamente con las BSO Disney y con las melodías clásicas de Square-Enix, están siempre presentes, sean para dar emoción, aventura o acción. Y, a la par de esta calidad (ha vendido millones de discos y ha dado conciertos por esta saga), está el doblaje, simplemente magnífico, con participaciones de los actores de doblaje de los personajes originales de las películas, sea de una más lejana (Hércules) o más cercana (Frozen), así como los habituales (Haley Joel Osment para Sora). Simplemente de diez. NOTA: Obviamente no están, por ejemplo, estrellas como Tom Hanks o Tim Allen para Toy Story, aunque están los dobladores de los videojuegos de Toy Story desde 1996.

Presentación y conclusión

Xbox One y Playstation 4 son las afortunadas consolas que reciben este juego, incluyendo, claro está, versión coleccionista. A fecha de esta entrada, el juego ha vendido la friolera de más de 5 millones de copias y unos ingresos brutos de más de 1.500 millones de dólares. Habla por sí solo de la acogida del juego, un juego que los que peinamos canas, por eso de ir firmado por Disney, no podemos dejar de querer, así como aquellos que quieren recuperar el sabor de aquello que jugaron en su momento y que, pese a lo raro, funcionó (los que jugaron la segunda parte del juego con, pongamos, 12-13 años, ahora tienen ¡casi 30! Fijaos si han tenido que esperar para ver la conclusión). Un juego, sin embargo, no recomendado para aquellos que desconozcan la historia o busquen un reto de rol profundo, incluso en su nivel de dificultad más alto. Pero su precio rebajado actual, y su calidad general, hacen que merezca la pena.

EJEMPLO DE GAMEPLAY

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