Chupasangres virtuales Parte II

Pues bueno, aquí estamos otra vez. Tras haberos hablado de juegos vampíricos pero de la prehistoria y la Edad de Oro de la historia de los videojuegos (los 80 y los 90), vamos ahora a continuar con este oscuro recorrido pero centrado en la primera década del siglo XXI y después los últimos años (a partir del 2010). Sigamos acechando desde las sombras.

PARTE II

Los vampiros entran en el siglo XXI

Empezamos fuerte con, posiblemente, y hasta que se demuestre lo contrario, la referencia junto con Castlevania (o superior) de los videojuegos vampíricos: la obra maestra llamada  Vampire the Masquerade: Redemption (Activision, 2000). Ya sabéis que los hemos catalogado como uno de nuestros juegos favoritos de siempre, tanto de rol occidental como de “juego raro”. Basado en el famoso juego de rol de mesa creado por Mark Rein Hagen del mismo nombre, el ver los preview que mostraban las revistas (Micromanía en aquella época era para nosotros compra obligada cada mes igual que antes lo fue la Hobbyconsolas), tenía que ser nuestro y cayó en su lanzamiento. Lo podíamos jugar a tope, por lo que los gráficos eran punteros. Recordamos su maravillosa caja, esas cajas gordas de PC con ilustraciones, varios discos y un manual… ¡qué manual! Era un manual de + de 80 páginas equiparable al del gran Baldur´s Gate, contenía ilustraciones, con explicación de los clanes vampíricos y un resumen de su mundo e historia basado en el juego de mesa (y cuyo mundo, fuera de videojuegos, incluye juegos de cartas, dados, libros…), aunque nosotros lo desconocíamos cuando lo compramos. Con una continuación posterior titulada Vampire the Masquerade: Bloodlines (Activision, 2004), que no tuvo el mismo éxito, el juego se convirtió (y es todavía hoy) un juego de culto, lo que ha provocado que se haya anunciado una continuación. Ambos son de culto, de hecho. Adulto, largo, desafiante, action-RPG con algunas mecánicas que después los chicos de Bioware usarían en parte, es casi perfecto en todo. Para nosotros tiene algunos momentos del principio del juego, en aquella fase nevada de la primera parte, equiparable a la llegada a la posada del ya citado Baldur´s Gate. La fase ya dicha de la nieve, el jugar por la mañana esquivando los rayos de sol para no morir, el empezar en la Edad Media y llegar al futuro, los clanes, las decisiones morales, el inicio en la cueva en la que “morimos”, el ir volviéndote bestia o no… Espectacular, mítico y un gratísimo recuerdo, de esos juegos que fraguan la trayectoria de videojugador de cualquiera.

En este 2010 tenemos, para redondear, un juego titulado Vampire Night (Namco), que hace gracia por quienes participan en su desarrollo: producido por Wow Entertainment, que era en su época una división de SEGA, distribuida por Namco para arcades y, finalmente, para Sony en su Playstation 2 en 2001, muerta ya casi la división de hardware de SEGA. El típico juego de disparo que funciona y divierte.

Aparte de este comentado Vampire the Masquerade: Redemption, y más allá de lanzamientos esperados como consecuencia de un famoso estreno cinematográfico, como Blade (HammerHead/HAL Laboratory, 2000), o de series de moda como Buffy Cazavampiros (Buffy the Vampire Slayer, Varios, 2000-2009), tenemos de nuevo en este inicio de siglo toda una hornada de nuevos Castlevania de Konami: Castlevania Chronicles (2001) y Castlevania: Circle of the Moon (2001). El primero para la superpoderosa Playstation y el segundo para la no menos poderosa Game Boy Advance. El Chronicles era una versión remozada del de NES que salió para el Sharp x68000, pero que acabó saliendo de Japón en modo CD para la Playstation. Es igual que el de NES pero con gráficos actualizados, como decimos, por lo que podemos esperar nueva intro, etc. El segundo, otro nuevo juego de la saga con un nuevo protagonista, incluye como novedad el sistema DSS, que son nada más que cartas de acción que dan ataques, y otros detalles, a nuestro personaje.

Bueno, aunque antes hemos hablado de adaptaciones de películas, y no hemos nombrado la de Abierto hasta el amanecer (Cryo Interactive, 2001), realizado por la que partía la pana en aquella época, Cryo, aunque no tuvo mucha fortuna.

Aunque el mundo de Drácula pega mucho para juegos de investigación y, por ende, de aventura gráfica, y aunque se estrenaron ya desde bien temprano varias, como la conversacional Dracula (CRL Group, 1986) o Dracula Unleashed (ICOM Simulations, 1993), la cual nos sorprendió a todos ejecutándose en PC más que en Mega CD, será la trilogía Dracula: Resurrection, Dracula 2: The Last Sanctuary y Dracula 3: The Path of the Dragon (Varios, 1999, 2000, 2008), las más famosas dentro del género. Distribuidos también por la gran y desaparecida Cryo Interactive, muy bien diseñados (ver la ilustración de la portada de la segunda parte), fueron muy bien acogidas y salieron no solo para PC sino también para la flamante Playstation, amén hoy en día alguna de sus partes para iOS. No confundir con la posterior Dracula: Origin (Frogwares, 2008), que tiene de original el jugar con Van Hellsing, el famoso médico mata vampiros.

Antes de que vengan otros Castlevania en 2002 y 2003, tenemos a Dark Angel: Vampire Apocalypse (Metro 3D, 2001), el polémico BloodRayne (Terminal Reality, 2002) y el gran clásico Blood Omen 2: Legacy of Kain (Crystal Dinamics, 2002). Vamos por partes. Dark Angel: Vampire Apocalypse es un juego exclusivo de Playstation 2 para EEUU. No tuvo buenas críticas, y se adelanta al siguiente en cuanto a ser juego de acción con mujer protagonista. Lo interesante es que fue un proyecto (otro más) cancelado de Dreamcast cuando ya todos abandonaban el barco. En cuanto a BloodRayne es polémico, no por nada, pues es de esos juegos que convencen, consiguen secuela (BloodRayne 2, 2004) y luego desaparecen en cierto  modo, sino porque tuvo una adaptación cinematográfica por parte del odiado Uwe Boll en 2005 (bueno, y otra más en 2011: BloodRayne: El tercer Reich (BloodRayne: The Third Reich)). Creemos recordar que jugamos a una demo del mismo en PC y, aunque nos planteamos el comprarlo, ahí quedó.

El tercero, por el contrario, es de sobras conocido en este blog. Como ya explicamos en nuestra sección “Nuestro mundos raros (II)”, este juego fue algo particular, puesto que era la continuación de su primera parte, lógico por el título, pero, además, el cuarto de la recomendadísima saga The Legacy of Kain. No obstante, aunque conocíamos esta saga, no habíamos jugado a nada. Su ambientación, sus gráficos punteros (superiores a la versión Playstation 2) y su historia nos dejaron realmente enviciados, allá por las navidades de 2002. Si nunca habéis jugado a esta saga no sabéis lo que os perdéis. Un recuerdo imborrable y, para nosotros, de lo mejor que hemos jugado nunca.

Y ahora sí, un triplete de Castlevania de Konami: Castlevania: Harmony of Dissonance (2002), Castlevania: Aria of Sorrow (2003) y Castlevania: Lament of Innocense (2003). El primero, lanzado para Game Boy Advance, muestra  el poder de la consola en cuanto a técnica y contenido, pues está realizado por el mismo equipo que el gran Symphony o f the Night. No menos famoso para la GBA es el siguiente, considerado secuela y uno de los mejores de la saga de todos los tiempos. Como su Castlevania “padre”, sus gráficos y calidad musical encantaron, todo en un poderoso cartucho de 8 megas. El último, para la consola de Playstation 2, fue un gran juego que venía, en cierto modo, a acercar a las nuevas generaciones la saga, reempezándolo y con un 3D muy superior a los anteriores (se puede entender que en consolas no se quisiera el 2D, por mucho que funcionara muy bien). Lo jugamos en la 128 bits y nos gustó bastante. El siguiente de la saga para Playstation 2 en 2005, Castlevania: Curse of Darkness (Konami,), no llegamos a prestarle toda la atención necesaria, lo reconocemos, algo injusto pues de nuevo se presentó un juego ágil, que si bien no superior, fue también muy bueno, aunque nunca ventas millonarias.

Pero entre medias, decidimos probar con nuestra recién comprada Playstation 2 una entrega más de uno de nuestras sagas favoritas: Legacy of Kain: Defiance (Crystal Dinamics, 2003). Para alguien como nosotros, acostumbrados porque veníamos del PC a jugarlo con teclado y ratón, nos gustó mucho. Gráfica y ambientalmente, así como la posibilidad de alternar los personajes, nos encantó. El que sea el último juego de la saga, y que ni siquiera la recompra de Square-Enix de la franquicia suponga su resurrección (qué ironía, vampiros sin revivir), no nos entra en la cabeza.

Si quieres algo que picotee de todo un poco, ese es Nosferatu: The Wrath of Malachi (Idol FX, 2003). No es un shooter para PC de los más recordados, pero su mezcla argumental de Stoker, Polidori y Murnau, así como algunos diseños, que aunque bebe de la película funcionan, acojona.

Continuamos con Castlevania otra vez, inasequible al desaliento, algunos estilo anime y otros al estilo clásico, en 2D y para portátiles: Castlevania: Dawn of Sorrow (Konami, 2005), Castlevania: Portrait of Ruin (Konami, 2006) y Castlevania: The Dracula X Chronicles (Konami, 2007). Y otra serie de juegos, principalmente para arcade, que van a mostrar signos de agotamiento y una necesidad de no dormirse en los laureles por parte de Konami, que estaba saturando la marca: Castlevania: Order of Ecclesia (2008), Castlevania Judgment (2008), Castlevania: The Medal (2008), Castlevania: The Arcade (2009), Castlevania: The Adventure Rebirth (2009).

Fuera de este empacho de Castlevania queremos destacar dos juegos: uno para Playstation 2, Darkwatch: Curse of the West (High Moon, 2005), un shooter en primera persona, y, Vampire Rain (Artoon, 2007), para Xbox 360, que aunque de acabado finalmente mediocre, era uno de esos juegos típicos de la consola, pues en esa época los poseedores de la consola de Microsoft éramos unos privilegiados (una de las mejoras consolas de siempre). En 2008 hubo una versión versionada, valga la redundancia, para Playstation 3 titulada Vampire Rain: Altered Species.

Pero como ya hemos dicho, también sorprendentemente encontramos aventuras gráficas. Valga como ejemplo la excéntrica Fortune Arterial (August, 2008), el típico juego porquería de carácter erótico tan dado en Japón para PC, y, sobre todo, un gran juego: A Vampyre Story (Autumn Moon Entertainment, 2008). Desarrollado por ex de LucasArts, casi nada, es una aventura gráfica de corte clásica con unos gráficos todavía hoy que entran por los ojos y que cuenta la historia de Mona De Lafitte, cantante prisionera en el castillo del raro barón von Kiefer de Draxsylvania. La gracia, y no solo porque es una aventura gráfica de humor, es que ambos son vampiros.

Terminamos la década con NecroVisioN (The Farm 51, 2009). En realidad no solo es de vampiros, pero esta raza forma parte de las hordas demoníacas que nos atacan durante el juego. Este shooter para PC nos tocó en un sorteo, y aunque no tenía los gráficos más punteros para PC (en comparación con lo que se destilaba en ese momento, porque no estaban mal), su buenos fps y lo original de la historia daba interés, aunque pasó sin pena ni gloria.

Vampiros contemporáneos: los tiempos presentes

Empezamos una vez más de manera poco original. Sí, lo habéis adivinado: con Castlevania. Tras Castlevania: Harmony of Despair (2010) para los servicios Live! de Xbox 360 y PSN de Playstation 3, con división de opiniones en plena fiebre del sistema de descarga, la saga debe continuar… y resucitar de sus cenizas. Y es por ello que Konami apuesta fuerte y lanza Castlevania: Lords of Shadow (Konami, 2010). Este juego es lo que el reinicio de J. J. Abrams es para la franquicia Star Trek y sus aficionados: un éxito sin paliativos que se abre no solo al público seguidor y que también puede, por eso mismo, causar ciertos recelos. El estudio español Mercury Steam y la colaboración de Kojima Productions son los encargados de la puesta a punto. Y funcionó. Recibió buenas críticas y vendió bien (pena que la portada no sea ilustrada, como antes). A nosotros, desde luego, nos encantó. La experiencia conseguida por la desarrolladora española en Clive Barker´s Jericho, que era de terror, se aprecia, así como el basarse en otros juegos de acción típicos del momento.

Su éxito le llevó a Castlevania: Lords of Shadow – Mirror of Fate (Konami, 2013) para la portátil DS y su segunda entrega Castlevania: Lords of Shadow 2 (Konami, 2014), de nuevo multiplataforma (ya hace tiempo que se han acabado los exclusivos de esta saga con Nintendo). Pero aquí se estamparon, tanto en crítica (en nuestra modesta opinión, injustamente por mucho que hubiera errores evidentes en el concepto) como en público. Bueno, rectificamos: por cierta crítica y cierto público, pues hubo disparidad de opiniones, pero eso es algo que no gusta a alguien como Konami, claro, ni a nadie. Y la querida saga vampírica parece en una pausa que, esperemos, no sea eterna como la vida del famoso conde (las dos partes de este juego hecho por los chicos de Mercury Steam están hoy revalorizados, que conste, para los bocachanclas).

Antes hablamos de la saga BloodRayne. Pues bien, ahora aparece BloodRayne: Betrayal (WayForward Technologies, 2011). Parece mentira que esta saga, no tan conocida como otras, tenga tres juegos y dos películas, pero en fin, cosas que ocurren. Este año es prolífico, pues también salen The Adventures of Shuggy (Smudged Cat Games, 2011) e inFamous 2: Festival of Blood (Sucker Punch, 2011). El primero, el típico juego de esta edad dorada de la Xbox 360, que también salió para PC, cuenta la historia de un vampiro de aspecto simpático que, en solitario o en cooperativo, debe intentar conseguir los diamantes de más de 100 niveles (es una mezcla de plataformas y puzle). Esta época dorada de la 360 daría para hablar y hablar (por ejemplo en 2013 otro de vampiros, esta vez de infiltración, Dark (Realmforge Studios, 2013), una vez más exclusivo de Microsoft o del PC). Y el segundo, es una expansión bastante original del entonces pelotazo de SONY, inFamous 2. Bueno, también están Vampire Rush (A-Steroids, 2011) o Vampire Season Monster Defense (Brainz, 2012), dos Tower Defense para móviles, lo que demuestra el cambio desde el arcade a este artilugio de nuestros tiempos.

Ya acercándonos a fechas cercanas, el 2015, también el fin de esta entrada por tanto, tenemos a dos juegos del género RPG, típicos del mundillo “pecero”. Por un lado BloodLust Shadowhunter (WRF Studios, 2015), de aspecto clásico y en 3ª, como decimos 100% PC, y por otro, The Incredible Adventures of Van Helsing (NeocoreGames, 2015), este sí muy bien recibido, juego estilo Diablo (visión isonométrica) que fue todo un éxito y en el que somos Van Helsing… hijo.

Y ya por fin, y para no enrollarnos más, terminamos con el más reciente: Vampyr (Dontnod Entertainment, 2018), del que ya os hemos hablado en nuestro blog, un juego que recupera el sabor clásico de los Vampire the Masquerade, con esa música, tono, inventario, etcétera que nos encanta y del que ya os dijimos que recupera la esencia de los clásicos, con mucha conversación, decisiones morales y “sed de sangre”. En el top ten de esta lista sin duda.

FIN PARTE II

Y con esto acabamos, por ahora. No están todos los que son pero son todos los que están, como se suele decir. Esperamos que el vampiro vuelva, puesto que él, y el género que protagoniza, ambos, son inmortales y están con nosotros desde el principio de nuestra afición.

 

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