Predator Saga Parte II

Pues como os prometimos, aquí está la segunda parte, que incluye la película más moderna de la saga y un extra (que son dos) que os va a gustar y que, lógicamente, tiene que ver con el mundo Predator. Continuamos nuestro repaso con una saga con solera en el terror y la ciencia ficción y que, al contrario de lo que pudiera parecer, está más viva que nunca.

Una vez más, y antes de empezar, recordaros que en este blog siempre vemos las películas en versión original subtitulada y en la mejor calidad posible, en este caso Blu-ray, así que si hay alguna palabra o término diferente al que recordáis puede ser debido a esto.

The Predator (Shane Black, 2018)

Pues aquí llega la película de la saga más cercana en el tiempo. Treinta años y cuatro entregas “canónicas”. Más de una por década.

Shane Black, el director de esta entrega, seguro que os suena, puesto que era actor… en la primera parte. Parce que le cogió gusto al cazador extraterrestre. Como sea, y como ya dijimos en la primera parte, es conocido como guionista y director: la tetralogía Arma letal, que da un nuevo aire e inaugura las “buddy movie” tal y como las conocemos, Una pandilla alucinante, El último Boy Scout, El último gran héroe, Kiss Kiss, Bang Ban, Iron Man 3, y Dos buenos tipos. La diversión con él está asegurada, o eso se supone.

En el reparto no hay un número uno que lidere el grupo, como antaño ocurrió con Arnold, Danny y Adrian. Pero más o menos funcionan, e incluso tienen cierta química por momentos entre ellos. Destaquemos en el mismo a Boyd Holbrook, que puede ser catalogado como el protagonista, y cuyos papeles en Perdida, Logan, Little Accidents, Mi nombres es Harvey Milk, etc., y otra sarta de filmes y series (Hatfields & McCoys), le hacen muy experto e incluso bien valorado. Le siguen varios rostros conocidos en esto del cine y de las series tales como Trevante Rhodes (cuyo éxito principal es Moonlight), el niño, Jacob Tremblay (actor que lo clavó con La habitación y que aquí está infrausado), el ganador del Globo de Oro Sterling K. Brown (que no perfila un malo interesante, muy poco desarrollado), Thomas Jane (el típico “este rostro me suena”), Olivia Munn (Ocean´s 8, Fiesta de empresa, X-Men Apocalypse, Iron Man 2) o Alfie Allen (Theon Greyjoy de Juego de Tronos o parte del reparto de la sensacional  John Wick), entre otros.

Mención especial merece el pequeño (por desgracia) papel de Jake Busey, conocido por la frikada de Las brigadas del espacio y cuyo padre es clavado a él (mejor dicho: el hijo al padre), rostro de esos raros. Gary Busey es el padre y lo reconoceréis por multitud de películas y por salir en Depredador 2 haciendo el mismo papel con mismo apellido.

Y a todo esto… ¿de qué va esta película? Pues trata sobre un soldado que ve a un Predator y que logra robarle su máscara y una de sus armas. Como el ejército quiere ocultarlo todo (entre otras cosas porque ha logrado apresar al extraterrestre), lo envían con otros soldados que sufren estrés de combate cuando no directamente locura. Sin embargo, cuando el Predator preso logra escapar, quiere conseguir sus armas… y ya os podéis imaginar lo que pasa.

El guión es del propio Shane Black y de Fred Dekker, guionista, productor y director de frikadas del calibre como Historias de la cripta o Robocop 3, pero que dio el pelotazo con la co escrita con Black Una pandilla alucinante y House, una casa alucinante (perdonad por los nombres tan cutres de las películas, pero es que así son los traductores españoles de los títulos de las películas, auténticos poetas frustrados). Aporta buenos elementos, típicos de Shane Black, como el grupo de raritos que tienen que colaborar o un malo histriónico, así como aportaciones al mundo Predator que no os queremos destripar. Sin embargo, a pesar de eso y de que se haya decidido plantear la película como una especie de películas de invasiones de aliens (si no conoces la saga no te pierdes nada), no funciona. Muy flojita, con decisiones cuestionables, le falta fuelle. Los personajes “made in Black”, están presentes, y quizá una película de acción donde este grupo alocado fuera el protagonista hubiera sido perfecto, un homenaje al mejor Cine de palomitas. Pero como película de ciencia ficción queda algo insípida, y como película de la saga Predator, no convence.

Como no podía ocurrir de otro modo con un director que nació con la saga y que está hecho en el cine ochentero, con él la melodía principal es audible en todo momento y la música y tema principal no se ocultan. No estamos ante una partitura, la de Henry Jackman (saga Kingsman, saga Capitán América, X-Men y de los últimos de la saga Uncharted, entre otros pelotazos) rompedora, pero que al menos es coherente y respetuosa con la saga.

El Blu-ray, por su fecha (2018), no es ningún secreto, tiene una calidad extraordinaria. Se presenta a 1080p AVX 2.39: 1. Los rostros, las telas, etc., tienen una gran definición, con gran detalle incluso en las numerosas escenas nocturnas. El audio, igual: DTS-HD Master Audio 7.1 Para el que tiene un equipo compatible es un sonido inmersivo, envolvente, de diálogos cristalinos, con docenas de ruidos y sonidos todos a la vez en los canales traseros y delanteros funcionando a todo tren. Gran labor estos dos apartados.

En fin: una película que pudo ser más, y cuyas mayores virtudes, las que sabe aportar un conocido Shane Black, no se acaban imponiendo para bien en esta, que es una película de saga, sino que acaba convertida en una especie de película de autor.

EXTRA

Alien vs. Predator Edición Extendida (Paul W. S. Anderson, 2004)

Lo que no dejaba de ser una frikada, algo muy de cómic o de películas de terror (esto de mezclar mundos o, como dicen ahora los modernos, “crossover”), se hizo realidad: las dos sagas más importantes de la FOX y nada menos que con un presupuesto de más de 60 millones de dólares.

Pero antes, por si hay polémica, queremos justificar por qué incluimos estas películas como extras en la saga Predator y no en la de Alien. Para empezar, todo este mundo “crossover” surgió en Depredador 2, cuando en la escena casi final se ve, entre las calaveras de varias razas, una que es claramente la de un Alien. Eso causó furor en los fans pero no dejó de ser un guiño de la FOX. Esa es una razón. La otra es que, si veis la saga Predator y esta película o la siguiente, os daréis cuenta de que sí, que son unos marcianos brutales, tribales, todo lo que queráis, pero si han creado una sociedad compleja, aunque sea jerárquica, y naves y armas y pirámides y un largo etcétera, está claro que se puede al menos razonar con ellos. De hecho, en muchos momentos de las películas de la saga principal o de estas dos que os comentamos ahora se alían con los humanos. Además la música, el tono y la forma de llevar estas dos películas (especialmente su primera parte) es muy de la saga. Y, el tercer motivo, es porque nos da la gana.

Ahora sí, y antes de nada, el argumento: Empresas Weyland (sí, la de Alien, una de las grandes corporaciones malas del cine), ha descubierto en la Antártida una especie de pirámide perdida que tiene elementos tanto egipcios como mayas como camboyanos. Hasta allí va una expedición para investigar con el propio presidente Weyland en persona. Es la excusa para el típico viaje, tiros y acción a raudales. No se aprovecha del todo el grupo, pero en la Edición Extendida la película mejora, con momentos de mayor extensión que le dan al film, en nuestra opinión, el ritmo adecuado.

Destacados son la dirección y algunos miembros del reparto. La dirección es obra de Paul W. S. Anderson, especialista en el cine de serie B con presupuesto y tipos vestidos con máscaras, como Mortal Kombat, Horizon o Resident Evil, tres películas no exentas de mérito (especialmente la segunda), con ese tono suyo tan artesanal con toques de ambientación de ese cine cutre de serie B pero que le sienta de maravilla a este tipo de producciones (siempre que no se rebaje de cierto límite, pues esto no es serie B, es un tono particular que este director le da a su obra).  En cuanto al reparto, destacar a Lance Henriksen, que hace poco vimos en Detroit: Become Human, y cuya filmografía friki convence a todos los amantes de este cine: Encuentros en la tercera fase, Terminator, La maldición de Damien, Piraña II: los vampiros del mar (la primera con Cameron), Elegidos para la gloria, Aliens el regreso, Los viajeros de la noche (ahora con Bigelow), Johnny el Guapo, Alien 3, Blanco humano,  Powder (Pura energía) y en tropecientas de terror inolvidables. ¿Te convence Lance como sinónimo de frikada-diversión? El resto del reparto es menos destacado, aunque cumple.

La película funcionó bastante bien, casi 90 millones de dólares solo en Estados Unidos, lo que llevó a una segunda parte. Y es que lo mejor que se puede decir de ella es que funcionaba como película (y sus efectos) razonablemente bien en su época y lo sigue haciendo 15 añazos después. De hecho, los fans, en la saga Alien y en la saga Predator, la tienen muy bien valorada (en la película vemos a Weyland jugando con un boli como después lo hará Bishop en Aliens con un cuchillo, o notas de la BSO de las películas que recuerdan al tema principal de Depredador, o la reina, etcétera). Muy digna y, comparado con las últimas de la saga, no nos extraña que, como el buen vino, haya mejorado (sobre todo esta versión extendida).

Aliens vs. Predator 2 (The Brothers Strause, 2007)

Llamada con el subtítulo “Réquiem” en inglés, le va como anillo al dedo, pues esta segunda parte se estrelló en taquilla con todas las de la ley. Donde en la primera hay cierta contención y cierto entronque con las sagas “mayores”, aquí hay mucha más libertad.

La película continúa exactamente en donde se dejó la primera, con el alien híbrido con el predator volviendo a la Tierra y haciendo y deshaciendo a sus anchas en un pequeño pueblecito americano situada allá en donde Cristo dio las tres voces. Desde el planeta de los predators enviarán no a un joven como en la anterior parte, sino a un auténtico especialista (interpretado por cierto por Ian Whyte, que lo mismo hace de los gigantes de hielo de Juego de Tronos, que de los seres de Prometheus, que de criatura del averno. Un experto, como vemos, en esto de los monstruos).

La película está rodeada de algunos secundarios de rostros conocidos, por lo menos para decir “esto me suena”, pero tampoco es que destaquen demasiado (están para recibir el terror y morir, poco más). Destaquemos a Johnny Lewis, de Hijos de la anarquía, Steven Pasquale (The Good Wife) o John Ortiz, de multitud de películas, algunas muy interesantes, con algunas cercanas en el tiempo como The Cloverfield Paradox o Matar o Morir. Peppermint, por ejemplo.

Los directores, Colin y Greg Strause, hermanos, The Brothers Strause cuando dirigen juntos (como los Wachowski), son más bien conocidos por ser especialistas en efectos especiales (2012, 300, Iron Man, Piratas del Caribe: En mareas misteriosas, X-Men: Días del futuro pasado, X-Men Orígenes: Lobezno, Avatar y un largo etcétera), solo han dirigido juntos videoclips, esta película que os comentamos y el horror llamado Skyline. Como vemos, mediocridad para que la FOX pudiera hacer y deshacer a su antojo. De hecho, esta versión con algunos minutos más es, de nuevo como con su primera parte, mejor que la estrenada en cines.

Y es que así da tiempo a desarrollar varias líneas de personajes, quizá demasiados (centrándose demasiado en la investigación de Sherlock Predator). En vez de varios personajes en una nave, aquí en el pueblo se simula, y todos los personajes acaban desembocando juntos. Buena ambientación que sí entronca con la saga solo a partir de la mitad de la película (cuando  desaparecen las luces, incluyendo escenas bastante cruentas) y con acción, sobre todo por lo novedoso de un alien híbrido con predator y el predator protagonista, bastante “molón”.

Interesante como decimos esos elementos novedosos, la inclusión de la presidenta de Yutani y la sensación de que los personajes podían haber dado algo más de sí o alargarse de algún modo. Un poco de sensación de que podría haber sido más. Un producto correcto, de tipo “en serie”, con los grandes niveles de producción de la saga (otra vez Walter Hilla y amigos), y poco más (el final, abierto, dejaba a las claras la intención de continuar la saga, cosa que no ha ocurrido todavía desde entonces).

 

Una saga de cuatro/seis películas que, con altos y bajos, parte de una obra maestra de su género (Depredador, 1987) para luego componer unas, en general, divertidas y entretenidas secuelas y alternativas. Un clásico de los monstruos de la ciencia ficción, acaso el único que compite con Alien en fama, merchandaising, videojuegos, cómics… Merecen la pena.

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1 Response to “Predator Saga Parte II”


  1. 1 Vitalii Travinskyi agosto 24, 2019 de 9:53 am

    con altos y bajos, parte de una obra


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