El Padrino Saga Parte I

Tras la saga de Ocean´s, ahora tocamos otra, en este caso una trilogía. Y no una cualquiera. Nos referimos a la trilogía de culto de El Padrino, una de las más prestigiosas de todos los tiempos y en donde tanto aficionados como críticos las colocan como de las mejores, sino las mejores, películas de la Historia. Vamos a repasarlas, y seguro que, sin necesidad de decir aquello de “voy a hacerte una oferta que no podrás rechazar”, las visualizáis.

Hay películas que son obras maestras incontestables y otras también pero con ciertos “adornos”. Entre las segundas se encuentran esas películas donde siempre hay alguien con un “pero”: que si todo es magistral pero tal actor de reparto falla, que si la música no está a la altura del espectacular conjunto, que si el final tal o cual… Es el caso de El Padrino III, por ejemplo, donde se pueden poner ciertos “peros” en determinados momentos. Entre las primeras, las del tipo incontestable, todo es perfecto. Es el caso extraordinario de las dos primeras entregas de El Padrino, en donde nada falla, en donde cada elemento técnico, actoral o dramático funciona a la perfección (como seguramente en ninguna otra película en la Historia del cine universal). Pero las tres, en conjunto, presentan tal nivel que, ni siquiera las trilogías de películas de corte nostálgico-popular-comerciales más redondas (Regreso al futuro, El señor de los anillos, Indiana Jones, La guerra de las galaxias, Miyamoto Musashi), tienen comparativa posible.

Vamos a dividir la saga en dos partes: las dos que van juntas, El Padrino I y El Padrino parte II, y, por separado, la más moderna, El Padrino parte III, más dos Extras curiosos.

Una vez más, y antes de empezar, recordaros que en este blog siempre vemos las películas en versión original subtitulada y en la mejor calidad posible, en este caso Blu-ray, así que si hay alguna palabra o término diferente al que recordáis puede ser debido a esto.

El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972)

La película que comenzó el mito y que, como luego el film basado en Drácula de Ford Coppola, su nombre verdadero es Mario Puzzo´s The Godfather (El Padrino de Mario Puzzo), pues es ante todo una criatura literaria especialmente bien documentada por su autor y que, como antaño la excelente novela Lo que el viento se llevó de Margaret Mitchell, sería sepultada por la muy superior adaptación a película. Como sea, el autor se implicó y, junto con el genial Francis Ford Coppola (uno de Los mosqueteros), y cuyo talento no se resiente en la que fue su década, los 70 (El Padrino, La conversación, El Padrino parte II, Apocalypse Now!), hará el resto.

El Padrino trata sobre la historia de la familia Corleone, una familia mafiosa que gira en torno a los negocios y a la apabullante personalidad de Vito Corleone, el jefe del clan, conocido como “el padrino”. Sin embargo, cuando sufre un atentado que casi acaba con su vida por una familia rival, sus hijos, en especial Michael, quien siempre despreció este lado oscuro de su familia, deberán hacerse cargo de las riendas de los negocios familiares.

Esta película (no vamos ahora a aburriros con lo que costó llevarla a buen puerto) es un triunfo absoluto: el reparto, la fotografía, la música, la puesta en escena y el vestuario/maquillaje… Lidera el reparto el gran Marlon Brando (mito del cine: Un tranvía llamado deseo, El último tango en París, El rostro impenetrable, La ley del silencio, La jauría humana, Sayonara…). Su caracterización como Vito Corleone (su voz rasgada, ojos bajos, flor en el ojal de su chaqué), que le supuso un Oscar, es icono vivo no solo del cine sino del siglo. Verlo interpretar, con sus ataques de ira, con sus geniales improvisaciones, suponen una lección del que fuera el más talentoso de los miembros del Actor´s Studio de Nueva York. A su lado, un elenco de jóvenes no menos talentoso liderados por la también joven pero madura experiencia de Robert Duvall como Tom Hagen. Efectivamente, Robert Duvall, que ya había coincidido con Brando en La jauría humana y participado en films como Gracias y favores, Matar a un ruiseñor o THX 1138, está genial. Su físico acompaña a su tono de sensatez, que hace del “consigliere” (consejero) uno de los más queridos e inolvidables papeles de la saga.

Los hijos del padrino, los cuatro Corleone, son, sencillamente, un grupo irrepetible de actores para un mismo largometraje. James Caan interpreta a Sonny, el heredero del imperio Corleone, actor que era ya algo más que estrella incipiente, pues había participado en filmes con John Wayne como El Dorado y otras películas con buenas críticas. Es, y ha sido siempre, un guaperas, actor quizá posteriormente algo olvidado, hay quien dice que por su posicionamiento político a favor del partido republicano (algo que supuestamente en Hollywood no se perdonaría, aunque también lo son Eastwood o Downey Jr., y aquí no ha pasado nada). El segundo en edad, Freddo Corleone, es interpretado de manera extraordinaria por el actor de culto John Cazalle, en cuya carrera pueden descubrirse largos tan imprescindibles como El Padrino, El Padrino parte II, Tarde de perros (con Al Pacino), La conversación (con Duvall) o El cazador (con De Niro). Su temprana muerte por enfermedad no ha podido ocultar a un actor camaleónico que, no obstante, podía haber sido leyenda.

El tercero hijo en liza, uno de nuestros actores favoritos, es el grandísimo, y también mito, Al Pacino, cuya carrera de juventud, sobre todo en la década de los 70 (El Padrino, El Padrino parte II, Justicia para todos, El espantapájaros, Tarde de perros, Serpico, A la caza), ya hubiera sido suficiente para convertirlo en uno de los mejores y más talentosos actores de todos los tiempos, así que ya ni hablamos si introducimos el resto de grandes obras de su filmografía. El cuarto hijo, hija en este caso, es interpretada por Talia Shire, magnífica en su papel, muy conocida no solo por el papel en esta saga sino por su papel como Adrianna Pennino Balboa en la no menos querida saga de Rocky. Es hermana del director, Francis Ford Coppola, tía de Nicholas Cage y Sofía Coppola. Su estilo de mujer que se rebela contra la tradición y que después la sigue con la fe del converso, es también para enmarcar.

Pero hay más, muchos más. Desde la novia de Michael (Al Pacino) hasta su guardaespaldas, pasando por otros grandes actores de reparto, el nivel no desciende en ningún momento. La más conocida es sin duda ella, la mujer de Michael, la musa de Woody Allen, Diane Keaton, y cuyos papeles inolvidables junto al genio neoyorkino (Manhattan, Annie Hall, Misterioso asesinato en Manhattan, etc.), le supusieron Oscar, premios, reconocimientos y el convertirse en una figura femenina y feminista (¡toma ya, para los enemigos de Allen!) mundial.

Técnicamente hay dos nombres propios, aparte de los excelentes encargados de maquillaje, vestuario, etc., que destacan, y esos son Gordon Willis y Nino Rota. El primero es el encargado de la fotografía, uno de los grandes directores de fotografía de todos los tiempos y al que Hollywood solo recompensó con un Oscar… honorífico. Como sea, que a nosotros los premios nos importan un pepino, hablamos del creador de los tonos dorados y oscuros de la saga: todo es fotografiado (la boda, por ejemplo, o las escenas sicilianas) con una naturalidad genial y un verismo insuperable. Por algo después Woody Allen, que no es tonto, se lo llevó con él para que le fotografiara Zelig, La rosa púrpura de El Cairo o, sobre todo, Manhattan. Por si a alguno le importa, es nuestro director de fotografía favorito. El segundo, Nino Rota, fue el encargado de hacer la que después se convertiría en una de las más famosas y recordadas bandas sonoras de la historia del cine. Habiendo pasado toda su vida componiendo en Italia, compuso la música de las dos primeras parte de El Padrino para, casi en la misma época, morir. Aunque en la segunda parte Carmine Coppola, padre del director y de Talia Shire, hizo arreglos (el Oscar es compartido con Nino), es este compositor italiano del que os hablamos el alma mater de la saga, con su música de la boda, del pueblo en Italia, del suspense cuando el padrino está en el hospital solo (una de las mejores y más “tensionadas” escenas de la historia del cine), cuando los crímenes cuasi místicos del final, el “theme”, etcétera, etcétera. Ciertamente, como todo en esta película, difícilmente superable.

Como insuperable es el logo diseñado por el estadounidense de padres japoneses S. Neil Fujita, quien hizo este logo para la novela y que luego se quedó como logo también de la película. Famoso por sus portadas a otras grandes novelas y sobre todo a grupos de jazz (de magníficos álbumes como Time Out de The Dave Brubeck Quartet), es otro acierto más de la saga: la mano que mueve los hilos, el marionetista de los poderosos.

En cuanto al Blu-Ray, esta película es parte del pack que todos conocemos (la versión de la trilogía que restauró Coppola en su momento, esa con la firma del director y la portada negra), por lo que tenemos asegurada una auténtica experiencia cinematográfica, con su grano, su tono dorado, su luz siciliana, su blanco neoyorquino de la nieve, sus negros profundos, sus interiores oscuros y su relación de aspecto de imagen “gigante” que permite gozar de la fotografía de Gordon Willis. El sonido, igual: la música, los diálogos, los sonidos… todo se oye y suena espectacular y, como ya ocurrió, con la banda sonora de Conan, el bárbaro, por ejemplo, ahora pasa de una pista mono a Dolby TrueHD 5.1, con lo que ello conlleva.

En fin, una obra maestra absoluta. Es más que una película, por la naturalidad con la que actúan el elenco, con esa fotografía, con esa normalidad de las fiestas, eventos, etc., familiares en el film. Parece un documental. Como si nos introdujeran, gracias a la cámara del director, al núcleo de una familia poderosa mafiosa. Detalles como el de la fiesta (claramente sacado del admirado por Los tres mosqueteros Akira Kurosawa en la no menos extraordinaria película mafiosa-familiar Los canallas duermen en paz), pero con trucos como rodar sin que niños, etc., sepan bien que se les graba, da la sensación de eso, como os decimos, de un docu reality total. Nunca la Naturaleza imitó tan bien el arte, y nos lo hace creer.

El Padrino parte II (Francis Ford Coppola, 1974)

Ante el éxito sin paliativos, tanto de crítica como de público (todavía la Paramount tiene un ingreso casi fijo en las reediciones continuadas en video, DVD, Blu-Ray, etc., de la saga), era normal una segunda parte. ¡Ah, las segundas partes en el cine! Ya os contaremos sobre ellas en otro post. Lo que sí debéis saber es que no solamente es tan extraordinaria como la primera entrega sino que, posiblemente, sea incluso superior. Esto no es lo normal en la Historia del cine universal, pero nada normal y, sin embargo, así sucedió.

En esta película viviremos una continuación directa con respecto a su anterior parte, solo que esta vez la familia Corleone buscará los negocios del juego en el incipiente estado de Nevada, así como negocios en Cuba y otros lugares. Sin embargo, aparte de los enemigos que acosan a la familia, Michael vivirá en primera persona la desintegración de su esposa, hermanos e hijos, quedándose cada vez más solo. En contraste, la película también tratará la vida durante los primeros compases en América de su padre, Vito Corleone.

Con un elenco que ya se sabía sus papeles al dedillo y a pesar de la ausencia del Padrino, con mayúsculas, esto es, Marlon Brando, la inteligencia del equipo y el gran papel de Robert de Niro crean esta nueva maravilla del Séptimo Arte.

Así es, Robert de Niro, pero también Lee Strasberg y Michael Vicente Gazzo, son las tres grandes inclusiones de esta parte, añadiendo más “dinamita” actoral, por si no había ya poca. El primero, ganador del Oscar por su papel completamente en italiano y los otros dos, también nominados, interpretan sus papeles con una credibilidad, con una naturalidad que apabulla, que hipnotiza. Si algo tiene esta saga es esto, estas maravillas interpretativas tan naturales apoyadas en la excelente banda sonora con los arreglos de Carmine Coppola, padre del director, y la excelente fotografía de Gordon Willis, que incluso se supera a sí mismo retratando Cuba o Nevada.

En cuanto al Blu-Ray es poco lo que hay que decir, puesto que comparte características con la anterior película comentada: increíble color, fotografía, negros, blancos, dorados y grano para hacer una experiencia 100% cinematográfica. Vedla en una pantalla grande y ya nos diréis. ¿Y el sonido? Igual de bueno que en su primera parte, también en Dolby TrueHD 5.1. Los expertos destacan, obviamente, su música, pero también las escenas sicilianas, con los grillos y el sonido ambiente sonando por todos los altavoces. Una verdadera restauración en cada aspecto.

Sin embargo, esta película es algo más que lo técnico o su elenco, algo más incluso que la propia dirección, el guión y montaje perfecto o la música. Es ese “algo” que el gran director japonés Akira Kurosawa expresó así: “Las películas se componen de muchos elementos: literarios, teatrales, pictóricos y musicales. Pero hay algo en el cine que es totalmente cinematográfico. Cuando hago una película o voy a ver las de otros, lo hago con la esperanza de experimentar esto último”. ¿Quién no recuerda el “perdón” de Michael a Freddo en el funeral, con su hermano abrazándole desesperado, sus manos hechas garras, la música dramática en punto álgido, pero Michael con gesto impertérrito? ¿O cómo Kate le confiesa a Michael que abortó y Michael va, mientras oye la narración, volviéndose loco sin necesidad de decir nada, solo con los ojos? ¿O el extraordinario inicio de una nueva fiesta familiar, patético reflejo de la vida familiar de su padre? ¿O la trama de La Habana? ¿O el final, ese final irrepetible de Michael convertido, no ya en defensor de la familia, sino en monstruo destructor de la misma, aquello que se supone debía proteger y por lo que dio el paso y cuyo miedo al fracaso le lleva a lo imposible? En fin, sería empezar y no acabar. No habría megas en internet o páginas para recrear cada momento, cada instante emocionante, violento o imborrable. ¿Te parece que es la mejor película de todos los tiempos, una epopeya de más de tres horas y cuarto con saltos en el tiempo a lo largo de 50 años? Dilo sin miedo, porque nadie podrá calificarte de exagerado.

 

Hasta aquí la primera parte prometida. Próximamente la conclusión.

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