Batman Saga Parte II

Tras haber repasado la llamada “saga Batman de Burton/Schumacher”, vamos ahora con la llamada “trilogía de El caballero oscuro” de Nolan que, como con la citada anterior parte, posee películas buenas y regulares. También os enseñaremos, como siempre nos gusta, un extra, que no sólo aporta más a estas entradas sino, por qué no, saber más sobre el personaje de Batman. Vamos a ello.

A continuación, las películas, pero como siempre recordad que en este blog vemos las películas en versión original subtitulada y en la mejor calidad posible, en este caso Blu-ray, así que si hay alguna palabra o término diferente al que recordáis, puede ser debido a esto.

Batman Begins (Christopher Nolan, 2005)

Y aquí llega la primera para “resucitar” a Batman tras ser enterrado por la anterior durante casi una década. No es fácil, pero ya os adelantamos que, con sus polémicas, lo consigue. Eso sí, le falta el carisma y lo entrañable de la tetralogía frikada anterior, comiquera y como la “señá Engracia”, que de mala sombra hace gracia, pero, como decimos, notable en su resultado.

Como su propio nombre indica es un reinicio de la saga, esto es, conoceremos cómo Batman se convirtió en Batman y cómo llega a convertirse en lo que es y conoce a sus colaboradores (principalmente el comisario Gordon), todo mientras se enfrenta a dos conocidos enemigos para los que leen/leemos los cómics de Batman: el Espantapájaros y, sobre todo, Ra´s al Ghul, personaje muy importante en el universo Batman.

El reparto, como siempre desde la primera película de Tim Burton, es de lujo. Así, tenemos a Christian Bale como Batman, que para esta película tuvo que hacer lo contrario que con El maquinista: engordar. Nolan tiró de él por conocerlo de Memento, aunque no olvidéis que Bale se dio a conocer en El Imperio del sol, de Spielberg, como el niño protagonista, y como el psicópata de, valga la redundancia, American Psycho, carne de memes por cierto. A partir de esta trilogía da un pelotazo increíble con El truco final (el prestigio) (también de Nolan), Terminator: Salvation (en el papel de John Connor ni más ni menos), La gran estafa americana (nominado al Oscar), La gran apuesta (nominado al Oscar) y, sobre todo, The Fighter, Oscar a Mejor Actor Principal. Como veis, apenas una década después de esta película de la que aquí os hablamos está ya consagrado como un nº 1; Michael Cane como Alfred, que por su porte es uno de los fallos de la película: más bien parece él Bruce Wayne y Christian Bale el mayordomo. Poner aquí la filmografía de este monstruo del cine sería tontería: vedlas todas; Katie Holmes como Rachel Dawes, ayudante del fiscal, actriz que tenía muy buena fama por la serie Dawson crece y que casi tira por la borda su carrera al semi retirarse al casarse con Tom Cruise, menos mal que es joven todavía y puede intentarlo otra vez; Gary Oldman como Gordon, actor de larga trayectoria pero para los frikis del lugar es Drácula (Drácula de Bram Stoker, de Francis Ford Coppola), Sirius Black en Harry Potter o Zorg de El quinto elemento, entre muchísimas y entretenidas películas; Liam Neeson como Ra´s al Ghul, el eterno profe sabiondo (La amenaza fantasma) o matón empedernido (Venganza, Gangs of New York) o dramático-romántico, su faceta menos conocida pero no menos interesante (La lista de Schindler, Michael Collins, Love Actually), entre otras muchas de gran calidad; Cillian Murphy como el Espantapájaros, con ese rostro estrambótico que Dios le ha dado y que protagoniza pelis interesantes a la par que comerciales como 28 días después, Origen o Sunshine, y que es un hombre Nolan; Morgan Freeman como Lucius Fox, archiconocido que no merece la pena que os nombremos sus grandes películas, pues seguro las habéis visto, aquí muy secundario, las cosas como son, como para hacer bulto; Tom Wilkinson (Full Monty, Michael Clayton) como el mafioso Falcone; el gran Rutger Hauer (Blade Runner) como Earle; y Ken Watanabe (que luego también saldría en Origen) en un pequeño papel como falso Ra´s al Ghul.

Nathan Crowley es el encargado de diseñar Gotham, una Gotham a medio camino entre una ciudad real y una inventada (principalmente la parte más periférica de la ciudad, con la torre Wayne, las casuchas baratas y el monorraíl), y que ya os decimos queda lejísimos de esa obra maestra del diseño que fue la Gotham de las dos primeras películas de Tim Burton (y que tiene su continuidad en las también destacables Gotham de Schumacher). Este estilo de querer ser cómic y, a la vez, realista, va a darle a la trilogía de Nolan más de un problema que ya os iremos comentando. Por su parte, la fotografía también es destacable, de hecho fue nominada al Oscar por ella, de la mano de Wally Pfister, que siempre acompaña a Nolan en todas sus películas y cuyo resultado es apreciable y, lo más importante, reconocible (dicen que Nolan le hizo ver Blade Runner, presuponemos que para ese ambiente opresivo y oscuro), pero que después da problemas a la hora de editarlo en cuanto a la calidad de los DVD´s o Blu-Rays. Eso sí: las escenas nocturnas son magníficas.

Puntos negativos: el traje de Batman parece más bien careta y capa, pues no hay ni un plano medio o de tres cuartos siquiera para poder contemplar el traje que, a priori, parece muy bien diseñado, muy oscuro y negro; otro punto negativo es que sus dos enemigos están muy por debajo de otros malos, y eso se nota en la película, que arrastra esa sensación de “don nadies”; y tercero, el prólogo: demasiada extensa toda la larga introducción, unos 50 minutos que podían haberse solucionado en 20-25, pues Nolan puede ser también trágico si quiere como en Interestellar cuando recuerda a su familia sin necesidad de alargar todo al máximo. Es más: Baby Driver, y los que la habéis visto lo sabréis, cuenta el pasado del protagonista en cuestión de diez minutos y sin tanta parafernalia (en la de Burton, ni digamos). Es verdad que aquí era necesario por el guión (justicia/venganza) pero caer en el sopor o la redundancia no ayuda. Pero no os confundáis: muy buena película, con inesperados golpes de humor, mejorada con el revisitado y que es muy digna para resucitar al personaje.

La música está realizada por Hans Zimmer y Newton Howard. Con tonos reconocibles y muy atmosféricos, interesante para algunas escenas, en otras se queda un poco frío y huérfano. A ver, que no lo odiamos, pero que Zimmer os tenemos que confesar que no nos gusta en absoluto, aun cuando podemos reconocer sus aciertos cuando los tiene, porque no decimos que no sea un conocedor de su profesión, pero del ninonino estamos un poco hartos ya.

En cuanto al Blu-Ray, se resiente de la citada fotografía de la película y de que Warner usó el Máster del HD-DVD (hay una versión 4k de lanzamiento inminente que, presuponemos, tiene que haber solucionado esto, pero no podemos asegurarlo. Por cierto, con una carátula mucho mejor que la de esta versión y con polémica porque puede ser que cambien, como ya pasó con la trilogía de El Señor de los Anillos, la colorimetría). Por tanto la imagen, a 1080p, tiene un color y una resolución y unos negros más que decentes, principalmente visible en las escenas nocturnas, a años luz de las películas anteriores de la saga por aquello de estar más cercana en el tiempo pero que, como decimos, sobre todo para aquellos con teles en condiciones, no es todo lo que puede dar de sí. El sonido, tres cuartos de lo mismo: Dolby TrueHD 5.1 a 16-bit, 48 kHz, nítido, pero con bajo bitrate, similar al de un CD, dicen los expertos, sin ruido, pero que no es lo que se esperaba.

El caballero oscuro (Christopher Nolan, 2008)

Tres años después tuvimos la continuación, cuyas expectativas estaban muy altas. Hemos de decir que las cumplió, incidiendo mucho más en lo que a partir de aquí sería el “mundo Nolan”, muy particular, que daría truños del calibre del nuevo Superman o, por qué no decirlo, toda esta estética rara que tiene ahora el universo DC. Como sea, ya decimos que la película fue todo un éxito, esta vez superando las dos horas y media y acercándonos peligrosamente a ampliar contenido innecesariamente que veríamos en este director después con Origen o Interstellar.

Quitando una aparición testimonial del Espantapájaros, los enemigos en esta segunda parte van a ser el Joker y Dos caras, este último más bien para incidir en la idea del caos y el azar que sirve de leitmotiv de la historia que porque realmente sea un enemigo al uso. Como sea, lo único que hay que saber del argumento es que el Joker, un nuevo delincuente que ha aparecido en la ciudad aliado con la mafia local, está chantajeando la ciudad y cometiendo robos y asesinatos impunemente, mostrando a Batman sus debilidades y contradicciones.

En el reparto repiten Christian Bale como Batman, Michael Cane como Alfred, Gary Oldman como Gordon, Cillian Murphy como el Espantapájaros y Morgan Freeman como Lucius Fox. No repite papel Katie Holmes, que abandonó esta segunda parte para rodar Tres mujeres y un plan con Diane Keaton y Queen Latifah, lo que desde luego seguramente le llenaba más como actriz, pero que la volvía a un segundo plano (unido a su casi desaparición como ya dijimos con Tom Cruise). La sustituye en su papel de la ayudante del fiscal Rachel Dawes la actriz Maggie Gyllenhaal, hermana del también actor Jake Gyllenhaal, ambos de rostro y voz muy reconocibles, mujer mucho más dura, fuerte y fatal que la “tontita” de Holmes. Hasta este momento había rodado sin mucho protagonismo Confesiones de una mente peligrosa, dirigida por George Clooney, pero sobre todo era rostro independiente conocido de películas totalmente recomendables como Adaptation (el ladrón de orquídeas) o Más extraño que la ficción, últimamente conocida por quienes esto escribimos por su papel protagonista en la serie The Honourable Woman, y que ahora está inmersa en la nueva creación de David Simon (The Wire), titulada The Deuce. Le acompañan como Harvey Dent/Dos caras Aaron Eckhart, rostro de esos que dices “me suena y no sé de qué”, también del cine menos “mainstream” con películas como Gracias por fumar o Nestor Carbonell como el alcalde Anthony Garcia, actor entonces a tope de fama por ser Richard en la mítica serie Perdidos. No obstante, sobre todos ellos destaca Heath Ledger como el Joker, muerto poco después por sobredosis de medicamentos con apenas 28 años, cuya magnífica interpretación de este personaje (dicen estudió a Jack Nicholson, del que es evidente que copió los sorbitos con la boca, aunque alejándose después de él en la voz, también cómics del personaje, La naranja mecánica o a Sid Vicious, batería de Sex Pistols, de apariencia y personalidad extravagante, caótica y autodestructiva), era un Oscar cantado, como así fue, y de los pocos póstumos dados por Hollywood. Tan metido estaba en el personaje que las cintas de tortura que envía en la película a la prensa durante la película estaban rodadas por él sin concurso de Nolan. Saltó a la fama con Destino de caballero, y luego interpretó papeles interesantes en Monster´s Ball, Las cuatro plumas, sobre todo Brokeback Mountain (pelotazo por el que se le nominó al Oscar a Mejor Actor, y que comparte pantalla junto con la posterior Catwoman Anne Hathaway en un pequeño papel y en donde hacía de amante de… Jake Gyllenhall, hermano de “Rachel” en El caballero oscuro), Candy o I´m Not There (donde coincide con Bale… fíjate tú qué cosas, otra vez). Un actor con una década fantástica.

La película fue un éxito de crítica y público. De crítica, porque fue nominada a 8 Oscar de los que ganó 2 (Mejor Actor de Reparto y Edición de Sonido) y de público porque recaudó la friolera de más de mil millones de dólares.

Una vez más tenemos como diseñador a Nathan Crowley, quien aquí pierde ya el norte y nos hace Nueva York (policías con gaitas en los funerales incluidos, a la cual no ayuda tampoco la multitud de escenas diurnas, más que en la anterior parte), en vez de Gotham. Según él porque como iba a haber muchas explosiones, por lo que, aunque la ciudad estuviera, digamos, limpia, se ensuciaría. No cuela, Nathan: esta es la Gotham con menos chicha de la historia, que ya es decir. Volvemos a repetir lo mismo que dijimos en la anterior parte: la búsqueda del realismo lleva a estas malas pasadas, puesto que, por lo dicho de Gotham y su “realismo”, el Joker y Batman parecen dos gilipollas disfrazados y no dos personajes de cómic, así como Dos caras más bien un monstruo absurdo con quemaduras del primer grado, de las que se sale con vida a duras penas, menos se sale en un cuarto de hora como si nada hubiera pasado.

Como curiosidad, la decisión del director de rodar para IMAX, lo que le va a llevar a alternar fragmentos a pantalla completa y fragmentos con franjas, es decir, 1.78:1 y 2.4:1, enfatizando la historia de Dent de la del Joker, la visión panorámica de la intimista, los diálogos de las explosiones, etcétera, demostrando que Nolan es un director especialito, de autor pese a estar metido en una superproducción y, sobre todo, que a estas alturas Warner le consentía ya cualquier capricho.

En cuanto a la música, repiten Hans Zimmer y Newton Howard, lo cual, si no nos lo dicen, ni nos hubiéramos enterado, así de repetitiva, plana y escondida es la música, poco más que acordes y ruidos ambientales. Si en la primera película se salva, aquí no hay por donde cogerlo, en ese camino extraño que este excelente compositor alemán (El Rey León), parece haber abrazado en los últimos tiempos. Que lo mismo acompaña a la acción, en un perfil bajo, de acuerdo, pero acompaña en el atraco o el asalto a Seúl, y luego por decisión del director desaparece en la fenomenal e inolvidable secuencia de la persecución en camión. Pero de haberlo puesto en nada hubiera cambiado la escena: pocas veces están la cosa tan clara (prueba a quitara en El señor de los anillos, anda, prueba…).

Una obra maestra de su género, para muchos la mejor de las 7 películas (Retu… ejem… urns… coof, coof), y puede ser. Una película muy difícil de rodar, que empequeñece la anterior, que es de mucho mérito también. Una película fantástica, que bebe de Heat (¡ay, cuánto se le debe a Mann y a su director de fotografía!), del cine de acción en general y de un Nolan en forma que se empezaría a repetir y copiar a sí mismo a partir de aquí. Ah, y sí, aquí sí sale la armadura completa de Batman, no sólo la máscara y la capa (con un absurdo posterior cinturón amarillo).

El Blu-Ray, a pesar de alternar como hemos dicho entre dos tipos de imágenes, consigue una calidad visual y una profundidad excelentes, mucho mejor que la versión DVD llena de defectos. Esta película, según los expertos, es visualmente mejor que la primera parte, con excelentes negros. Destacado también es el sonido, si bien, por las decisiones que se tomaron en el rodaje, la música apenas suena, siempre desaparecida entre los efectos y los sonidos de bajos.

El caballero oscuro: la leyenda renace (Christopher Nolan, 2012)

Bueno, bueno, el final de la trilogía Nolan. Como no podía ser de otra manera se esperaba como agua de mayo y volvió a ser otro pelotazo en taquilla. Repite reparto en gran parte: Christian Bale como Batman, Michael Cane como Alfred, Gary Oldman como Gordon, Cillian Murphy como el Espantapájaros (sí, sale otra vez…), Morgan Freeman como Lucius Fox y Nestor Carbonell como el alcalde Anthony Garcia (y un pequeño cameo de Liam Neeson). Como nuevos en el reparto destacan unos voluntariosos Tom Hardy, Bane, conocido por grandes películas que os recomendamos que descubráis (frikadas como Star Trek, Mad Max, o El renacido, Child44, etc., y sí, joder, también sale en Origen) y Anne Hathaway (como Catwoman). Nuevos son otro par de buenos actores, Marion Cotillard, hija de Ra´s al Gul (no queremos espolear, damos por hecho que las habéis visto), que saltó a la fama mundial por su supuesta relación con Brad Pitt (pero que era conocida en su profesión por hacer de Edith Piaf, Midnight in Paris u Origen de Nolan) y Joseph-Gordon Lewit como Robin, otro hombre Nolan (Origen una vez más, que reúne mucho talento joven del nuevo Hollywood) y del que aquí os hablamos no hace tanto de otras películas suyas (Los tres reyes malos), y que aparece poniendo voces en muchas películas (El viento se levanta o en la última de Star Wars, pues es el mismo director de Looper, con quien la rodó, otra gran película que ver). Estas dos identidades, como sorpresas finales, son de lo mejor que nos depara un largometraje con un guión demasiado grandilocuente y por momentos aburrido.

Y es que precisamente el guión, la obsesión de Nolan en las dos primeras partes, hace aquí agua por todas partes. El Joker es el bufón moderno, el loco cuerdo que dice verdades que, los demás, si las sabemos o intuimos, no nos atrevemos a decir. Hacer lo mismo ahora con Bane, que de toda la vida ha sido un soldado mejorado genéticamente sin cerebro, y encima como líder de La Liga de las Sombras, es un despropósito (por mucho que después sea mentira). Si además está solo como enemigo (Catwoman no cuenta), pues peor (parecer ser que Nolan descartó a Enigma, propuesto por la Warner, que podría hacerlo Leonardo Di Caprio. Una pena, porque es un actor superior a Hardy y encima hubiera sido mejor: una ciudad sitiada llena de trampas de este villano).

Y hablando de Catwoman: sabemos que es Catwoman porque nosotros, el espectador, conocemos los cómics, porque en ningún momento va vestida de gato y, esto es un hecho, nunca en toda la película, nunca, se pronuncia la palabra “Catwoman”, por aquello del realismo.

Esa búsqueda del realismo, que ya decíamos en la primera película jugaría malas pasadas, aquí explota en toda su dimensión: Catwoman, que se pone unas gafas en la cabeza que recuerdan a unas orejitas de gato y nada más; un Bruce Wayne que se recupera de lesiones en la espalda en tiempo récord; una bomba atómica supermegahipertecnológica que explota… con un detonador de bolsillo; un Batman que, suponemos desde el creciente fértil, regresa en tiempo récord a una Gotham sitiada sin despeinarse, un traje enteramente negro (porque el logo en amarillo era una diana en la noche –recordemos lo que hizo Frank Miller a este respecto–, y que sin embargo coloca un cinturón dorado brillante), etcétera, etcétera, estropean la película, sin duda la peor de las tres de Nolan (y no nos queremos meter con el diseño, que en esta película se usa la batmoto y no el coche porque la batmoto es un acierto y el coche es más soso que el pan sin sal; o el avión de Batman, de vergüenza ajena al compararlo con el de Tim Burton, así como produce sonrojo comparar la Gotham nevada de Burton y esta).

Como puntos positivos, no obstante, que los tiene, no os confundáis, están sin duda el director, Nolan, que nunca deja que la cosa se le vaya de las manos (y creednos, no era difícil que se le fuera), la pléyade de secundarios, que trabajan excelentemente (¡qué oportunidad perdida para haber recortado el insulso inicio y haber dejado una Gotham sitiada, aislada, con una guerrilla de resistencia dirigida por Batman y Catwoman!), el regreso de la fotografía de su primera parte, con este tono mucho más Gotham que su segunda parte (que de nuevo recuerda a la época del Cine de palomitas, la mejor noticia en este mundo digital que nos ha tocado vivir), las escenas de acción, notables, o la música, que puede que os sorprenda hablemos bien de ella, pero creemos que es la mejor de las tres partes, variada y omnipresente, no meramente atmosférica, tampoco aplastada por los efectos de sonido. También, por qué no, que se cierra la trilogía en un todo coherente y satisfactorio, con un happy end (o casi) sorprendente.

En cuanto al Blu-Ray, más allá, según los expertos, de cierto fuerte contraste, la imagen es espectacular, con excelentes negros, tonos de piel e iluminación, una vez más contrastando IMAX 2.40:1/70mm con 1.78:1, todo, lógicamente, a 1080p. El sonido, igual: para muchos una absoluta obra maestra, un referente de este apartado, DTS HD Master Audio 5.1 que produce una gran inmersión, potente, con diálogos claros y cristalinos y BSO a pleno rendimiento (con coros fuertes y destacados).

EXTRA

Batman: la película (Leslie H. Martinson, 1966)

Dudamos si poner o no Lego: Batman, pero decidimos poner esta de “carne y hueso”, es decir, de imagen real, y no paródica. ¿Quién no conoce a esta simpar pareja de héroes, el Batman y el Robin sesenteros?

Si os fijáis, más o menos en las cuatro entregas de la primera parte de esta doble entrada sobre la saga Batman, está referenciada esta serie culmen del frikismo, pero también de la osadía, la audacia y la diversión pura y dura.

Esta es la película de la famosa serie de televisión pionera sobre Batman, que sólo duró 2 años (del 66 al 68 y 120 episodios), pero que catapultó al personaje y a su protagonista, Adam West. Esta película supuestamente iba a ser el piloto de la serie, pero la pasta que costaba lo descartó. Lógicamente, con el éxito de la serie, se hizo, costando 1,5 millones de dólares y recaudando más de 8 millones.

La película trata sobre el rescate por parte de Batman y Robin del comodoro Schmidlapp, perdido en mitad del mar. Cuando llegan allí resulta que Catwoman, el Pingüino, Enigma y el Joker les esperan, unidos por primera vez para destruirles.

En ella participan, como no podía ser de otra manera, todo el reparto original: aparte del citado Adam West como Batman, destacan Burt Ward como Robin (que apenas haría algo más después), Lee Meriwether como Catwoman (toda una sex-symbol dedicada después a la pequeña pantalla con Misión: imposible o Vacaciones en el mar), Frank Gorshin como Enigma (quien se dedicaría después a películas de bajo presupuesto),  Cesar Romero como el Joker (que de latin lover de western pasó a este papel y después sólo destacaría en Falcon Crest), Alan Napier como Alfred (de prolífica carrera), Neil Hamilton como Gordon (famoso por salir en las películas antiguas de Tarzán), Reginald Denny como el comodoro Schmidlapp (actor de multitud de películas clásicas, entre ellas Rebeca, y que moriría apenas un año después)  y Burgess Meredith como el Pingüino (el actor de más renombre de la serie, nominado dos veces al Oscar a Mejor Actor Secundario, la última vez por ser el entrenador de Rocky). La película la dirige Leslie H. Martinson, que apenas rodó un par de capítulos de la serie y que no tiene tampoco un recorrido destacable en el medio.

Es una película que hoy se ve como frikada, con pocos valores cinematográficos, pero cuyos golpes de efecto, humor y trucos técnicos son un perfecto resumen de la televisión de la época… y de mucha inspiración, más de lo que parece las nuevas (la visión que se tenía de Batman, además, era esta, y es interesante ver el recorrido fílmico para ver también el recorrido del personaje de DC en los cómics).

Y poco más.

Como anécdota, decir que en España no se estrenó hasta 1979, con la democracia, ya que en una escena de la película hay una burla a un embajador de las Naciones Unidas… el de España.

 

En definitiva, tenemos 7 películas en líneas generales satisfactorias, respetuosas con todas las etapas históricas del personaje, con 4 obras maestras de su género, las 2 primeras de Nolan y las de Burton (estas, además, referentes del diseño), y 3 menos destacables, fruto de coger la idea primigenia y agotarla. Todas ellas, no obstante, entretenidas, trufadas de actores de primer nivel, algunos de ellos con papeles premiados, así como máquinas de hacer dinero. Una puerta que, lejos de cerrarse, sigue abierta, con esas apariciones de Batman en la saga nueva de Superman y La Liga de la Justicia, que demuestran que está muy vivo, y con la esperanza de que Ben Affleck, reconocido friki (que con el director y también guionista de cómics Kevin Smith posee una tienda de cómics), aporte al personaje su peculiar visión del cine y que él, como antes estos de los que os hemos hablado, cree escuela.

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