Mass Age o Dragon Effect

Otra entrada… y otro juego más. Y esta vez, la continuación (que no cuarta parte como tal) de la trilogía Mass Effect, ahora con el subtítulo Mass Effect: Andromeda, por aquello de movernos ahora por la galaxia del mismo nombre. Un juego de Rol del tipo al que nos tiene acostumbrados Bioware: largo, con decisiones morales y con una gran producción detrás. Aunque esta vez… con polémica. Volvemos a la galaxia sin Shepard, pero con nueva nave. Vamos a ya.

La trilogía Mass Effect original lo tuvo todo: Bioware y su buena fama realizando, al menos en principio, un juego exclusivo para Microsoft, polémica cuando pasa a manos de EA porque “se iba a casualizar”, cambios entre el 1 y el 2, culminación de una trilogía en el 3, alabado por crítica, alabado por público aun con su buena ración de haters (¿no es así como se llama ahora al porculero?), grandes gráficos, gran historia y otra serie de detalles que contribuían al éxito (libros, cómics, figuras…) que ampliaban y expandían su mundo. Por eso, cuando se dijo que volvía un nuevo Mass Effect, con la coletilla Andrómeda, fue una sorpresa relativa. Si había algo claro era que, con sus parecidos, Dragon Age y Mass Effect, las dos joyas que ocupan ahora todos los esfuerzos de Bioware (no son tiempos de nuevas IPs, si exceptuamos Anthem, ese juego de nueva generación recientemente presentado), tenían sus diferencias, su público, que podía dividirse o que podía jugarlo todo si quería; fantasía heroica y ciencia ficción. Todos sabíamos que eso de que se cerraba con Mass Effect 3 no se lo creía nadie.

El hype, pues, estaba por las nubes, pero empezaron las criticas tibias y los ataques de los fans por culpa, sobre todo y casi exclusivamente, por su mala optimización y sus numerosos errores. Casi 10 versiones después, que se dice pronto, todo aquello es casi un mal sueño, pero todavía hoy hay quien, en foros, pregunta si el juego es jugable ya o no, para que veáis la fama que ha cogido. Es por todo eso que a los de este blog nos dan igual las irregulares críticas o sus ventas poco efectivas o el enfado que supuestamente se han cogido en EA por esta última entrega. Nosotros solo opinamos si lo hemos jugado y hay que reconocer que se han puesto un poco en modo “cadena de montaje”. Nos explicamos: por forma de juego, por gráficos, por qué no, por ambiente (esto es subjetivo, lo sabemos), por misiones, por objetos y forma de desarrollar las zonas, etcétera, podemos titularlo, como de hecho hemos titulado esta entrada, Mass Age o Dragon Effect. No entendáis que estamos criticando al juego. No. Pero antes de nada queríamos dejar claro esto, no vaya nadie a confundirse. La fina línea que los dividía se ha disuelto.

En esta parte formamos parte de la Iniciativa Andrómeda, que ha venido con colonos criogenizados para colonizar, valga la redundancia, esta galaxia, por lo que los protagonistas y los hechos originales aquí no están (recordemos que esta galaxia está a casi dos millones y medio de años luz de nosotros, lo cual significa que a la velocidad de la luz tardaríamos dos millones y medio de años en llegar, que en papel sería un número con tantos ceros seguidos que nos faltaría papel). Nosotros, como protagonista, somos un pionero, encargados de buscar un planeta en condiciones para la humanidad, puesto que la cosa no ha salido como se esperaba. Por el camino, nos daremos cuenta de que la cosa está peor de lo que creíamos. Y ya no contamos más de la historia.

Jugablemente ya decimos que se parece a Dragon Age: Inquisition, aquí comentado. Por eso hemos titulado esta entrada así. Espacios abiertos, misiones principales y misiones secundarias (que se distinguen de las llamadas “tareas”), relaciones tanto amistosas como íntimas con nuestros compañeros, etc., etc. Os recomendamos echéis un paseo por nuestra entrada de Inquisition porque es prácticamente igual: subida de niveles a mano o automáticos, accesos directos para magias que se rellenan pasando un tiempo y que se activan haciendo combinaciones, mejoras de lugares, recopilación de materiales para equipamiento, etcétera. Solo varía en detalles como la autopropulsión. Ahora podemos dar saltitos, lo que lleva a ciertos combates mientras saltamos en plan ranas, y a hacer secciones plataformeras. El coche y la nave como puntazo, pues podemos viajar con el auto de exploración, sacando materiales, personalizándolo… La nave, por otro lado, también recorre la galaxia y no se produce carga sino que nos simula el viajecito entre las estrellas, incluyendo aterrizajes y despegues muy espectaculares. Por cierto, que se echa un poco de menos esos juegos de rol donde podías perder a tus compañeros si no los encontrabas (FFVII) o si la liabas y te abandonaban (Baldur´s Gate).

Audiovisualmente raya a un gran nivel, pero nos da la sensación de ser menos gráficamente que Dragon Age: Inquisition, aunque también es cierto que entonces estábamos empezando la generación y a lo mejor nos pareció más. También las armaduras, plato fuerte de esta saga, tampoco nos parece que brillen como antaño (aunque los krogan siempre siguen siendo la caña). Eso sí, sigue manteniendo un buen acabado en general, con diferencias entre los principales y secundarios, peor hechos (esto siempre es así, incluso en The Witcher 3, referente de esta generación), así como el motor Frostbite y su excelente juego de luz y partículas siempre dan estampas sensacionales (con variaciones. La fase del tutorial es sorprendente, la de la nieve, menos). Los disparos, saltos y demás no ha cambiado mucho, incluyendo la música, “típica” del espacio no a lo Kubrick sino a lo psicodélico. Tampoco suena tanto como en otras ocasiones, pero ayuda a ambientar este futuro de aeronaves y razas alienígenas más space opera que nunca (algo que es incontestable consigue este juego en todo momento en todos los apartados, esa sensación).

El multijugador son una serie de misiones que podemos hacer nosotros en persona o enviando soldados “virtuales”, en plan Assassin´s Creed. No le hemos dado mucho uso (aunque son misiones implementadas en el juego), pero no le damos mucha importancia (en esta saga el multi no es importante).

Conclusión: que el juego merece la pena, como juego de rol, como juego de ciencia ficción y como entretenimiento de horas y horas. No es lo esperado pero ni de coña una mierda como se nos quiere vender. Dadle una oportunidad cuando esté a buen precio si no os fiais y disfrutad.

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EJEMPLO DE GAMEPLAY:

1 Response to “Mass Age o Dragon Effect”


  1. 1 El hombre irrisorio octubre 4, 2017 a las 8:16 pm

    Gran reflexión. Para mí el juego ha cumplido a nivel jugable. A nivel de historia esta bastante flojillo si lo comparamos con la épica trilogía original. Una pena que, por culpa de las ventas y de la familla que se ha granjeado, EA haya decidido meter la saga Mass Effect en el congelado junto a los palitos de merluza y la saga Dead Space.


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