Algo huele a podrido en Japón

Os vamos a recomendar ahora un manga que os va a hacer echar la torrija y/o potaje de vigilia. Y no porque sea malo, sino porque es un manga bueno. Bueno, es un manga del “mal” pero “bueno” porque… En fin, mejor que lo leáis y ya os explicamos. Un adelanto: se trata del manga Gyo de Junji Ito. El maestro del terror nos propone, algo inusual en él, un largo.

Mangas raros ha habido y hay. Desde mangas protagonizados por autores clásicos de la literatura japonesa a otros donde el protagonista es un superhéroe capaz de lanzar piedrecitas a gran velocidad. Tampoco el terror, entendido como thriller, es algo nuevo. Sin ir más lejos pulula por ahí un antecedente a Akira donde los poderes mentales (y la casquería) están muy presentes. Sin embargo, si fusionamos la palabra raro y la palabra terror, tendremos que convenir en que el maestro del género nos ofrece un manga clarividente en ese aspecto: Gyo.

¿Cuál es el argumento? Pues no queremos desvelar mucho, pues es importante no hacerlo, pero podríamos calificarlo de lo siguiente: una pareja de novios de vacaciones en Okinawa, dónde si no, perciben un hecho inaudito: una criatura imposible surgida del mar (de hecho la editorial que lo publica en España, ECC, lo ha promocionado como “el terror que llegó del mal”). Lo que parece ser una mera anécdota, en las próximas horas se convertirá en una pesadilla de calibre mil. Y no te vamos a contar más, querido lector.

El manga podría constar de dos partes: una primera de pesadilla (sobre todo si tienes aracnofobia, como debemos reconocer quienes escribimos este blog) y una segunda donde el tono se rebaja al conocerlo, pero crece lo paranormal como si Robert Kirkman, autor de The Walking Dead, se hubiera puesto de acuerdo con la imaginación de Tezuka para golpearnos con imposibles. Los diseños y el planteamiento llaman al asco, al desagrado, a revolver el estómago. Hay terror que llama al suspense y al miedo, y otros a la pesadilla y al gore. Sería la diferencia entre El sexto sentido y La cosa, por decir algo. Algo así como The Human Centipede o Tusk.

Junji Ito, su autor, despliega aquí sus diseños que, como los de Jiro Taniguchi, son 100% reconocibles. Tienen la esencia de “dibujos japoneses” (no es, digamos, una Kiriko Nananan), pero algo menos que, por ejemplo, el gran Satoshi Kago. Es más, cómo decirlo, de trazo grueso. Sus composiciones impactantes, gore, con giros inesperados y protagonistas que pasan las de Caín, también son típicas. Conocido por sus historias cortas, también publicadas en España por ECC, cuando hace historias largas, como esta o Tomie o Uzumaki, se hincha a premios y lo borda. Es un manga, no lo olvidéis, de terror, y en eso siempre está acertado, con ambientes agobiantes y densos (incluso el olor traspasa el manga y te llega). El final, y desde la mitad del segundo tomo, suena a un poco menos thriller y más “manga” (si entendéis lo que queremos decir con esta frase un poco gilipollezca), y hace que pierda algo de potencia. Un poco como pasa al final en la película Sinister. Como anécdota, decir que tiene adaptación al anime, aunque mucho mejor el manga, por aquello de ser más opresivo.

Desde el punto de vista técnico hablamos de dos tomos de unas 200 páginas publicados en formato típico del manga, baratos y accesibles (7,95€ cada uno), con la calidad acostumbrada de ECC.

Gyo es un manga en B/N con dibujo y guión de Junji Ito (Prefectura de Gifu, Japón, 1963), y publicado en España por la editorial ECC.

Anuncios

0 Responses to “Algo huele a podrido en Japón”



  1. Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s





A %d blogueros les gusta esto: