Trasteando con el tiempo

lifeSi no hace tanto os hablábamos de un juego de especial ambientación, donde todo detalle estaba pensado al máximo para que viviéramos una experiencia en el más amplio sentido videojueguil (esto es, la inmersión), tenemos aquí un nuevo ejemplo que os traemos: Life is Strange. El realismo con el que tanto soñábamos en los tiempos de las 32 bits y que poco a poco se hace verdad. Pero no realismo por gráficos mega ultra definidos ni por el argumento, sino por la sensación de estar viviéndolo.

De vez en cuando surge algún juego que es una sorpresa. Son sorpresas relativas, pues un sleeper tipo Batman: Arkham Asylum o este Life is Strange están pagados por Warner o, en este caso, Square-Enix. Pero bien sabemos que un juego pagado por una compañía prestigiosa no tiene por qué ser igual a calidad, cariño del público y la crítica o ventas. Y, en este caso, no sólo cumple con estas características, no sólo tiene ese aire independiente que le viene de perlas sino es que, además, se ha convertido en un juego de culto. Efectivamente, estamos ante una aventura gráfica que, por qué no, sigue la estela de un Syberia o, mejor, de un The Longest Journey (quien también era una estudiante de algo relacionado con el arte que se ve envuelta en lo fantástico). Pero esto lo decimos como puntos de referencia, porque este juego no sigue esos planteamientos y tiene su propia personalidad. Es para que nos entendamos todos, ¿de acuerdo?

Porque el juego es una aventura gráfica. Sus momentos, que los tiene, a lo David Cage (pero en su mejor versión, la de Beyond: dos almas) y las posibilidad de escoger del gran Until Dawn (cuando tomamos una decisión clave aparece incluso el símbolo de una mariposa), son fruto de estos tiempos, donde las aventuras gráficas intentan subsistir ante explosiones y tiros en consolas como pueden. Pero, a diferencia de esos juegos, este sí que parece una aventura gráfica más común. ¿Y eso por qué? Pues porque la protagonista puede observar multitud de objetos que, muchas veces, no sirven para nada ni para avanzar, pero suele describirlos o reflexionar sobre ellos. Además, también habrá momentos de puzles conversacionales y búsqueda de objetos (es verdad que de forma muy limitada, pero haberlos “haylos”).

Pero antes de continuar, hablemos del argumento: Max Caulfield es una estudiante de fotografía de la Academia Blackwell. Un día, yendo al baño, encuentra a una antigua amiga, Chloe, que hacía tiempo no veía, a punto de ser asesinada por el hijo de uno de los dueños de la Academia (y de media ciudad), Nathan Prescott. Inesperadamente, con solo pensarlo, es capaz de rebobinar el tiempo y salva a su amiga. A partir de ahí, junto con su reencontrada amiga, investigará una misteriosa desaparición ocurrida meses atrás, la de Rachel Ambers, amiga de Chloe, que se le une por ello en la búsqueda, y descubrirá que sus poderes recién descubiertos pueden traer también malas e inesperadas consecuencias tanto en el pasado como en el futuro. Como veis, un argumento de pura ciencia ficción, que no tendría más, pero que ha caído excelentemente entre los fans porque, con total naturalidad, se tratarán temas como el acoso escolar, el cambio climático, la adolescencia e incluso la muerte. Y todo con un gran tono costumbrista y realista. Que la protagonista, por ejemplo, pueda sentarse en un banco mientras reflexiona y veamos una panorámica del escenario y de los pájaros que vuelan o que, en uno de los capítulos, tengamos simplemente que ir a las duchas para el aseo mañanero, dejan a las claras sus intenciones narrativas. Son personajes vivos, que caerán simpáticos.

El juego, originalmente, era digital en 5 capítulos de un par de horas o menos cada uno. Ante el éxito, Square-Enix lo ha sacado en una Edición limitada física con banda sonora, libro de arte y comentarios de los creadores, el estudio Dontnod, los mismos del aquí también comentado Remember Me.

La forma de jugar, por su parte, no se diferencia mucho de este tipo de juegos que en los últimos tiempos son legión, así que ni nos vamos a molestar en decíroslo. Sí que se diferencia de aquéllos por tener escenarios más grandes, potenciar mucho más la observación y por el poder de rebobinado de Max. Por ejemplo: cogemos un cuchillo del escenario y lo usamos para abrir un trampilla. Se rompe. Lo que hacemos es rebobinar y ya no está roto. O tenemos una conversación que ha ido mal y podemos rebobinar para elegir otras opciones (además de saber algún secreto o pista que se le haya escapado a nuestra interlocutor y poder tirar del hilo ahí en el siguiente intento). Como veis, bastante peculiar y que da juego y lo alarga, aunque desgraciadamente el juego no es muy difícil y no se explota al 100% del todo. No obstante, puede dar ganas de rejugarlo pues aunque ya se supiera su argumento piensas “y si…”, no tanto en ese punto del juego donde lo piensas (pues al fin y al cabo puedes rebobinar y ver qué pasaría) sino en tanto en cuánto qué repercusiones tiene en la historia o en determinados personajes. Lo entenderás mejor cuando lo juegues.

Gráficamente está muy bien. Al principio parece que no, pues está alejado del pepino gráfico que fue Until Dawn, pero en realidad es un estilo, digamos, como de pintura, y que crea una ambientación fantástica. Por otro lado su diseño artístico es genial: cada localización tiene sus pequeños detalles (estanterías, que si una silla por aquí u otra por allá, un póster…), y además bastante abierto en cuanto a moverse por ahí y mirar. Junto con la iluminación, ya os decimos, crea ese ambiente de mundo raro que muchas veces os hemos comentado, de inmersión que ya hemos dicho antes. Las capturas no le hacen justicia.

El sonido también está perfecto (vaaaale, los efectos llamados “FX” son muy normales). Pero ahora en serio: no sólo el doblaje es de gran calidad, que está en inglés (ya estamos acostumbrados últimamente a que desde las tierras anglosajonas nos llegue calidad de primera categoría, con interpretaciones serias y sentidas), sino también en su música, que viene en la Edición coleccionista y que ha contribuido a su legión de fans. Es, por así decirlo, indisoluble a este juego, “guitarreos” melancólicos y reflexivos. Para colmo, y a diferencia de su versión digital, viene con subtítulos en español.

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En resumen, un juego rejugable, muy querido por los fans, que entra por los ojos y que después quieres saber más de la trama, la cual se ramifica con una facilidad pasmosa abarcando mucho, y que creemos es uno de los trabajos más redondos del año. Un juego que demuestra que el mundo de los videojuegos es ya indistinguible en muchos aspectos del cine y que está en su madurez. Si a eso le añadimos que su precio, incluso de primera mano, es muy bajo, poco hay más que decir. Muy, muy recomendable, uno de nuestros preferidos de la generación por ahora y un gran recuerdo como aventura gráfica.

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EJEMPLO DE GAMEPLAY:

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