Terminator Saga Parte I

Terminator-Movie-Timeline-ExplainedSi el año pasado por estas fechas os hablábamos de la saga Alien en un par de entradas, en esta ocasión os vamos a repasar otro “monstruo” del cine, el Terminator, esa bestia parda robótica encarnada por el amigo Arnold Scharwzenegger y engendrada en la mente del gran James Cameron. Vamos, animaros a leer y recordar a esta emblemática saga que también tuvo su salto a televisión.

Antes de empezar decir que las películas se han visto en su versión Blu-ray y en versión original en inglés con subtítulos en español, por lo que si algo no encaja con lo que vosotros recordáis, pensad que puede ser debido a ello.

Ahora sí, empezamos:

The Terminator (James Cameron, 1984, Color, EEUU)

the-terminatorAquí tenemos la película con la que James Cameron hizo fama y que hizo que los directivos de la Metro recaudaran más de diez veces lo invertido, todo un éxito del boca a boca, como Los inmortales, una de esas frikadas solo posibles en los 80. Es cierto que Arnold ya estaba en lo máximo de su fama tras la obra maestra, éxito de crítica y público, que supuso Conan, el bárbaro, referencia absoluta del género de Espada y brujería. Pero también es verdad que el ex gobernador de California necesitaba de un título así, puesto que este mismo año estrenaría Conan, el destructor y al siguiente Red Sonja, el guerrero rojo, evitando rápidamente gracias a esta película quedar encasillado y convirtiéndose en referencia del cine de acción de la década junto con el gran Sylvester Stallone. Recordemos que antes los estrenos eran salteados y The Terminator tuvo un largo y próspero paso por los cines de todo el mundo. Nunca nadie había cobrado tanto en el cine por un papel y por tan poco guión como lo hizo este actor austríaco. Pronto tras esto se convirtió en un duelo Rambo/Rocky vs Conan/Terminator. Y los aficionados al cine y a la acción disfrutamos de lo lindo.

El reparto son una serie de personas que serían después “hombres Cameron”. Como antaño Kubrick es difícil decir que existan “hombres Cameron”, pero sí que encontramos a dos (tres con Linda Hamilton o Henrikssen) que más han repetido con el director canadiense: Michael Biehn (The Terminator, Aliens, The Abyss) y Arnold (The Terminator, Terminator 2, Mentiras arriesgadas).

El argumento de la película es de sobras conocido: una guerra entre las máquinas y los hombres han llevado a estos últimos casi al exterminio, pero un líder, John Connor, se ha alzado y está dándole la vuelta a la tortilla. Las máquinas, para vencerlo, deciden enviar a una de ellas, un exterminador o Terminator, al pasado, a matar a la madre de John Connor para que nunca nazca el líder de la resistencia. Sin embargo los humanos, que se han enterado de estos planes, envían a un hombre también para que proteja a la madre.

Este argumento de ciencia ficción con un presupuesto ajustado fue sin embargo llevado perfectamente a la pantalla, con la película más de suspense/terror de la saga, con momentos brillantísimos. Es una película redonda, un clásico de los efectos especiales hechos a mano, el stop motion y los animatronics. Nunca un Terminator ha parecido más un Terminator (en las siguientes partes los Terminator se comportan en algunas ocasiones como humanos), con escenas tan destacadas como el Terminator conduciendo un camión que, al meterse entre las sombras de la noche, se le iluminan los ojos de color rojo, o arreglándose los trozos de carne que se caen de su rostro o la memorable entrada a la comisaría (“Volveré”). Quizá, y sin el quizá, la película no más recordada de la saga (la más recordada es la segunda parte), pero en nuestra opinión la mejor.

Esta película salió en Blu-ray, pero una calidad un tanto deficiente hizo que saliera un nuevo máster al poco. No obstante es, con diferencia, la más antigua de las películas en el tiempo, por lo que tampoco es una virguería de la alta definición, pero la colorimetría se ha arreglado y su fotografía ochentera luce impecable en la nueva versión.

Terminator 2: El juicio final (James Cameron, 1991, Color, EEUU). Edición del director.

Terminator_2_posterDecir que era uno de los regresos más esperados era quedarse corto. Y más, teniendo en cuenta el gran sabor de boca que dejó el director canadiense con Aliens (1986), su peculiar visión del mundo Alien. Y, claro está, arrasó. Arnold ya no era una estrella sino una superestrella, y eso unido a un personaje mítico, a un director en auge (recordemos que esta es la década de Titanic para él), a unos efectos especiales extraordinarios (dos años antes de la gran revolución, Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993), ya está el uso del ordenador presente) y a un sentido del cine de acción verdaderamente prodigioso hizo que fuera referencia de cómo debía hacerse el cine de palomitas del bueno… y, como en Aliens, cómo hacer una segunda parte. El reparto, repite: Arnold Scharwzenegger, Linda Hamilton e incluso una aparición, en la edición extendida, de Michael Biehn en el papel de Kyle Reese, el padre de Connor del pasado-futuro (o secundarios como el psiquiatra Silberman, interpretado por Earl Boen). Como nuevo personaje del reparto destacaremos a Robert Patrick, el temible T-1000, actor que años después cubriría durante dos temporadas como protagonista a David Duchovny en la mítica serie de televisión Expediente X, así como su aparición en otras series como True Blood o en la ya clásica The Unit y al joven Edward Fulong en el papel del joven Connor, un actor que por sus problemas personales ha desaparecido, pero que tuvo papeles tan importantes como el del hermano menor de Edward Norton en la película de culto American History X (Tony Kaye, 1998). Si Arnold en la primera entrega era uno de los mejores malos del cine, aquí tenemos a otro “malo” inolvidable, inasequible al desaliento (recordada la escena de la huída en coche en la que el T-1000, siempre vestido de policía, se muestra implacable) y que ahonda en ese cine de persecuciones tales como la propia Alien o el iniciador, Tiburón.

¿La historia de esta segunda entrega? Todo el mundo la conoce: los robots del futuro enviaron a uno en su primera parte para matar a John Connor cuando ni siquiera había nacido. En esta segunda envían a otro para matar John Connor pero cuando es un adolescente. Este robot nuevo, para más inri, es un nuevo modelo capaz de convertirse en otras personas por simple contacto, todo su cuerpo es metal líquido. Pero la resistencia, prevenida, envía para proteger a John Connor… al mismo robot que intentó matarlo en la primera.

Este argumento, que se adereza de todos los personajes que aparecieron en la primera, incluida Sarah Connor, sirve de excusa a James Cameron para darle la vuelta a la tortilla, con las situaciones nuevas que da el que ahora quien quiso matarte te proteja. Y aunque tiene momentos de humor (ese Scharwzenegger hierático con un crio adolescente da para muchas coñas marineras), la película pasa del terror de su primera parte a la aventura y a la acción con mayúsculas, una de las mejores películas del género de todos los tiempos. Los momentos inquietantes, que los tiene, y de ciencia ficción apocalíptica, que los tiene, dieron lugar a un cóctel que todos aquellos que la vimos por primera vez casi en su fecha de estreno (nos pilló con 9 años pero poco después, con 13-14 la vimos), nos impactó. Ciertamente no se había hecho nada igual en el género, con unos efectos tanto digitales como artesanos y de destrucción de aúpa. Lo mismo que el caso de Alien con Aliens, un ejemplo de pasar del terror/ciencia ficción a la aventura/acción pero sin perder ni un ápice de calidad ni de una continuación.

La edición aquí valorada es la Edición del director, que añadía unos pocos pero interesantes minutos donde aparecía Michael Biehn y otros pequeños detalles sin importancia pero que hacen que esta entrega, ya de por sí más extensa, se alargue aún más (unas dos horas y veintitantos minutos). Siempre ha estado muy bien tratada, de ahí que la versión Blu-ray esté muy bien, con una fotografía luminosa pero taciturna, que podríamos catalogar casi de anaranjada, aunque tampoco es, como es de esperar, un Blu-ray tipo Los Vengadores. Lógico por otra parte. Pero muy bien.

Terminator 3: La rebelión de las máquinas (Jonathan Mostow, 2003, Color, EEUU)

Terminator-3Los míticos productores libaneses y húngaros Mario Kassar y Andrew G. Vajna, archiconocidos en el mundo de Hollywood desde los 70 (en producciones tan imprescindibles como la saga Rambo, Terminator, Desafío total, Instinto básico, Soldado universal, Stargate, Evasión o victoria, etc., etc.), se unieron tras una serie de fracasos comerciales de finales de los noventa y principios del milenio (esencialmente La isla de las cabezas cortadas y Showgirls) para esta nueva entrega de la saga Terminator y para vivir de las sagas o remakes sobre la que poseían sus derechos (de hecho, así podría resumirse la productora de ambos, de nombre C2 Pictures, en homenaje a su antigua productora Carolco Pictures, hasta ahora por lo menos). Y les salió bien, pues a pesar del descomunal presupuesto de la entrega, unos doscientos millones, de los que el sueldo de Arnold tuvo mucho que ver, se recaudaron más del doble en todo el mundo. El cine de comienzos de siglo estaba cambiando, y ya la recaudación no podía fiarse solo de EEUU (de hecho, ahí apenas si alcanzaron los ciento cincuenta), sino que era una estrategia global. Como fuere, queremos deciros esto no por nada en especial, puesto que en Hollywood los motivos para continuar o rehacer una franquicia de éxito son muchos y muy variados, pero queríamos poneros en contexto, para que entendáis que sólo estos dos productores, que se habían hecho con sus derechos, y los fans, estaban interesados en una nueva entrega, no tanto sus actores-directores, etc., protagonistas. De hecho, no veremos en esta entrega tampoco a Linda Hamilton, poco interesada en retomar su papel. Al no poder convencer a James Cameron tampoco, enfrascado en su Avatar, que parecía no acabar nunca, se tiró de Jonathan Mostow, que había convencido a todos con su más que estupenda U-571 (2000, EEUU), película bélica cuyo protagonista era un submarino que confundían con el enemigo y que “olía” al cine de acción más clásico.

Pero antes de nada, el argumento, ahora nos adentraremos más en los aspectos de la película: John Connor es ahora un joven que pulula por los Estados Unidos sin oficio ni beneficio, tanto en cuanto, se supone, consiguieron evitar el día del Juicio Final. Sin embargo, desde el futuro, llega un Terminator, ahora mujer medio robot normal medio robot líquido, que quiere matarlo porque, lejos de lo que parecía, el día del Juicio Final solo se ha retrasado, no anulado. ¿Por qué entonces quieren matarlo? En realidad están matando a sus lugartenientes para que, pese a que John Connor no muera, sí que se quede sin apoyos. ¿Qué Terminator vendrá para protegerle? Efectivamente, otra vez el mismo de siempre.

La película, que dejó fríos a todos en su estreno, ha mejorado con los años, mejor dicho: ha envejecido bien. A pesar de ello no estamos ante una película redonda, ni mucho menos. Podemos alabar, como éxitos, lo siguiente: dos de los mejores momentos de la saga, la espectacular secuencia de acción del camión grúa y el Terminator con el ataúd en sus hombros disparando a la policía, el interés por cerrar la historia con dignidad y con coherencia en la franquicia (atención a la aparición del psiquiatra Silberman, o lo que es lo mismo, el veterano actor Earl Boen) y la sensación de que su director se tomó en serio su trabajo. Como puntos negativos decir que, frente a dos de los mejores malos de la historia del cine de sus dos primeras entregas, este Terminator femenino T-X no cumple con su cometido a pesar del esfuerzo de la actriz por creerse su papel, hay malas decisiones de post producción (la no inclusión de música en la susodicha escena de la grúa no funciona, quizá una alternancia hubiera sido acertada), así como no haber escogido la banda sonora original excepto para los créditos finales, la sensación de desaprovecho entre la relación Connor-Brewster y, a su vez, la sensación de que estamos ante un insípido John Connor frente a la chispa, personalidad y presencia del adolescente Edward Furlong en la segunda entrega y que confirmó con sus trabajos más inmediatamente posteriores. La sensación general es de película innecesaria, de una historia agotada, pero no de que estemos ante una película horrible, ni muchísimo menos, si bien es cierto que la historia ya estaba realizada y aprovechada, por lo que tampoco podemos saber qué hubiera ocurrido (nos tememos que sabemos la respuesta). Es una película de transición típica de franquicia y, por supuesto, mejor que las dos últimas entregas de La jungla de cristal. La fórmula, repetida, ya no funciona igual. Y es una pena, porque no solo había presupuesto y buenas ideas, sino que algunos momentos (esos diseños de Terminators primigenios o la escena final con los misiles nucleares mandando a tomar por el culo la civilización) son ciertamente más aprovechables desde el punto de argumental.

La edición en Blu-ray no es que tenga un súper máster digital, aunque se nota que de la trilogía numerada es la más cercana en el tiempo, con las mejores resoluciones y contrastes. Tampoco en su momento fue un DVD a destacar, por lo que solo tenemos una película en alta definición normal.

En definitiva, una gran y recomendable trilogía, con obras maestras de su género algunas, una saga clásica del cine palomitero que os recomendamos firmemente. Próximamente las dos últimas películas, por ahora, de la saga, las no numeradas, y quizá algún extra.

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