Más y mejor

Call of Duty®_ Advanced Warfare_20150211112017Hacía tiempo que un Call of Duty no hacía honor a su historia, a su saga. Porque Call of Duty se puede odiar o querer (o mantenerse en la neutralidad, como con cualquier otro juego a priori, como es nuestro caso), pero lo que no se podía negar eran virtudes. Virtudes, claro está, que se basaban en una historia y un apartado gráfico que creaban espectáculo y que por inmovilismo se estaban perdiendo, pues las historias causaban risas algunas, algunos parámetros era una repetición continua y gráficamente estaba desfasado. ¿Ha conseguido este Call of Duty: Advanced Warfare ser un gran shooter? Creemos que sí.

Porque amigos, no nos engañemos: el motor gráfico de esta saga era ya digno de una Playstation 2 y era una reiteración de momentos (que si la fase de francotirador oculto, que si la explosión en el último momento, que si la traición inesperada-esperada…). Aquí, no os vayáis a creer, también tenemos los momentos Call of Duty de rigor, pero en su justa medida, pues es lógico que tenga esos momentos típicos de su saga, pues saga que no se respeta a sí misma no es saga ni es nada (pensamos en la diferencia entre Resident Evil y Resident Evil 6, por ejemplo). Pero bien llevado, con sentido del espectáculo pero sin caer en el ridículo, con exageraciones pero también con credibilidad.

Y es que la saga la podemos dividir en dos: los juegos de la saga que, dentro de su género de shooters ,son obras maestras o al menos grandes shooters a secas (Call of Duty, Call of Duty 2, CoD: Modern Warfare, CoD: Modern Warfare 2, CoD: Black Ops o CoD: Black Ops 2) y los que dan vergüenza ajena, o bien no dicen nada o son deplorables en muchos sentidos (Call of Duty 3, Call of Duty: World at War, CoD: Modern Warfare 3 y CoD: Ghosts). Claro que las revistas de videojuegos, esas grandes expertas (sí, es ironía), a todos les han cascado notazas (¡un 9 a MW3 y un 8 a Ghosts!), pero ya sabemos cómo se las gastan y el ridículo que están haciendo en esta generación, donde la madurez del videojugador, que ya era hora, está haciendo que pasen de ellas (Eurogamer ya no va a poner notas, sino que va a calificar los juegos como malos-buenos-muy buenos). En cine, por desgracia, y con páginas fantásticas en lo técnico pero patéticas en la manía de calificar como IMDB o Filmaffinity, todavía tenemos camino que recorrer (parece mentira, pero más de un siglo después todavía hay gente que cree que una película que tiene tres Oscars o que IMDB le da un 8 es mejor que otra que tiene sólo uno y un 7. Todavía estamos así), pero en los videojuegos parece que estamos saliendo del “numeranismo”. ¿Y qué tiene que ver todo esto con este AW? Pues porque este juego, que está en el grupo de los mejores CoD que se han hecho, resulta que le dan de media la misma nota que Ghosts y encima ha vendido menos. Claro, el público ya no se fía. Y nosotros decimos: fiarse.

Lo primero, la historia.

Estamos en el año 2054 aproximadamente y una gran corporación privada, Atlas, dirigida por Jonathan Irons (interpretado por el famoso actor estadounidense Kevin Spacey), es la encargada de luchar en nombre de distintas naciones en las guerras abiertas alrededor del mundo. Nosotros, como soldados americanos, tras unos hechos trágicos vistos en el prólogo, pasamos a formar parte de esa compañía, atraídos, entre otras cosas, por el magnetismo y la personalidad de Irons. Sin embargo, no todo es lo que parece… y hasta aquí podemos contar.

Como veis, el estar en el futuro es la excusa para poder disfrutar de exo-esqueletos que nos dan grandes poderes y luchar con armas y gadgets futuristas. Lo bueno que tiene el juego es que todos estos gadgets (quizá podríamos quitar de esta ecuación los exo-esqueletos, cuyos poderes son un poco fantasiosos) poseen un buen asesoramiento detrás, dando una sensación de gran realidad o, al menos, de ser posibles en un futuro cercano: bombas que inhiben el sonido, armas con miras automáticas, drones de apoyo, visores de posición, etcétera.

Sin embargo, como siempre pasa en Call of Duty, esto tan interesante no se ve plasmado en la jugabilidad. O, al menos, no se ve reflejado libremente. Nos explicamos: en una misión tenemos un exo-esqueleto que nos permite saltar, engancharnos a las superficies metálicas y agarrarnos con ganchos a zonas altas o atacar a soldados; en otra misión tenemos drones de apoyo, camuflaje termo óptico en la mejor tradición Ghost in the Shell y escudos automáticos; y en otra, por ejemplo, armamento atraviesa-paredes o con seguimiento de objetivos. Pero… cuando al juego le da la real gana. Es decir, que no podemos usarlos a voluntad: no podemos elegir qué llevar en cada misión, sino que nos lo dan ya mascado (cuando no directamente nos dicen “aquí ya no sirve de nada el sigilo”, y nos dan por saco y ya no podemos ir sin alertar a los guardias). La mayor parte del tiempo, de hecho, nos la pasamos como en un shooter clásico, esto es, disparar y “palante”. Esto es una gran cagada pero, amigos, qué queréis que os digamos, esto es un Call of Duty, no podemos pedirle peras al olmo. Al menos la campaña tiene una variedad indiscutible, sin horrores del calibre de Ghosts de… ¡manejar un perro de movimientos ortopédicos a distancia! ¡Diossssss!

No obstante, todo estos momentos de script, de pirotécnica hollywoodiense y de frenetismo acelerado, no serían nada sin un acabado gráfico a la altura, el principal hándicap, con diferencia, de las últimas entregas. Pues bien, en este Advanced Warfare esto se ha solucionado. Por fin estamos ante un juego meritorio, con los cacareados 1080p y 60fps (no se han cansado de repetirlo), lleno de efectos como humo o partículas, con rostros bien acabados y luz digna de next-gen. Lo videos de transición, los efectos, la iluminación… son excelentes. Las cargas son bien proporcionadas (y disimuladas) y no hay ni un diente de sierra. Hemos apreciado alguna que otra texturilla guarra, que el modelado del juego se ve deslucido en comparación con los brutales renders de los videos de transición o un poquito de soledad mínima en algún momento (si queremos los fps a veces hay que sacrificar cosas), pero o bien no tiene importancia en la estética general o fueron una vez o un par de veces máximo, lo que sería injusto atribuírselo a todo el juego. Un pero: no hay reflejos en los cristales. Pero esto no lo vamos ni a criticar, pues por lo visto, es un fallo técnico o algo o vaya usted a saber (ni inFamous: Second Son, ni Watch Dogs, ni ACUnity, etc., reflejan nada, y cuando son esos, de compañías pioneras, tendremos que entender que por lo visto esto es algo inevitable. Veremos qué tal el inminente The Order: 1886). ¿Por qué mierda todos los juegos son ahora el “espejo de Nosfaratu” y no reflejan? No tenemos ni puta idea, pero estos fallos técnicos son generalizados y, entonces, uno tiene que pensar si no será un fallo propio y no externo.

El sonido también es algo a tener en cuenta. Está como siempre muy trabajado, tomado en cuenta (más allá de la cutre banda sonora típica de nuestra época, esto es, el ninonino de rigor que ha popularizado el encantador de serpientes Hans Zimmer) y doblado a los respectivos idiomas, en este caso español. Pero… efectivamente, nos tenemos que joder con el español sin poder elegir inglés. Los que no nos gusta ver el cine doblado, sino que nos gusta lo original, debemos jodernos y tenemos que ver a Kevin Spacey con su voz de viejo con carraspera made in Spain. A diferencia de Beyond: Dos almas, aquí te jodes como Herodes. Contratar a un pedazo de actor para salir en tu videojuego y después negar la posibilidad de escucharlo en su lengua materna es joder la marrana y de paso jodérnosla a nosotros. Estamos, en el mundo de los videojuegos, en la puta Prehistoria, en la jodida época de los Beta y VHS, cuando teníamos que fastidiarnos con un solo idioma. Pero no acaba ahí la cosa: no hay subtítulos. Como antaño ocurriera, los que no puedan ponerlo muy fuerte o tengan problemas de audición, pues ya sabes: Call of Duty te envía sus saludos. Cagada monumental este apartado. Puta mierda que nadie, o casi nadie, en el sector analiza con el rigor que merece (y no queremos meternos en que el sonido se escucha fuerte, después débil, etcétera, entre otras cosas porque puede ser cosa de nuestra televisión. De todas formas, ahí queda dicho).

La duración, supuestamente, iba a ser más alta. Y lo es, no os vayáis a creer, pero no tanto como se suponía. Todas las fases no duran más de 25-30 minutos (y cayendo sólo un par de veces). Al principio, en las primeras fases, o en aquellas donde tenemos que ir tras un compañero (lo de ir tras un compañero siempre son de las cosas que odian muchos), lo hace parecer más largo, pues la narrativa acompaña. Pero en cuanto empieza el frenetismo a mitad del juego, con miles de cosas que hacer, atosigados por los exoesqueletos, mechas, y demás parafernalia, la sensación de acortamiento, de fases terminadas precipitadamente, se hace más evidente, a pesar de que sigan teniendo el mismo tramo de tiempo de 25-30 minutos. Muchos que no tienen mucho tiempo y sólo se quieren divertir lo agradecerán. Algunos usuarios no entienden el porqué el CoD se vende, etc. Pero tienen que entender que no todo el mundo tiene la maravillosa edad de poder permitirse echarse tres horas al día de juegos, desbloquear Logros/Trofeos o encadenar un Fallout tras un GTA tras un Dragon Age (hay gente que trabaja, que se compra un Civilization y tarda años en terminarlo). Cada juego para cada usuario, ¿no?

Sabemos que si leéis esto podéis decir que estamos poniendo más faltas que virtudes. No, no es así. Nosotros hemos querido poner sus errores para que veáis, aquellos que no tragáis con CoD, que esto no deja de ser un CoD. Esto tenéis que saberlo, no engañamos a nadie, y no debéis creer que entráis ante otra cosa. Sin embargo, como titulamos en este post, han intentado dirigirse a su público y a los que les gustan los shooters sin cortapisas, sin las migajas de otras entregas: más y mejor. No es el CoD definitivo, no supone un impacto como lo supuso CoD 2 o MW, esto es así. Pero es que tampoco lo pretende.

¿Lo recomendamos? Nosotros desde luego sí, puesto que a cualquier amante de los shooters de “avanzar a tiros y se acabó” y el multijugador online no puede perderse esto. A los demás, sobre todo si lleváis algunos años sin jugar a la saga (porque terminó por repeleros),dadle una oportunidad, puesto que esta vez, por lo menos, han lucido más en todos los apartados. Su agrandado, aunque mínimamente, Modo Historia, el online y los modos cooperativos, lo alargan. Eso sí, para que lo miréis con ojos menos duros, compradlo a buen precio, no a su precio de lanzamiento.

Ya en próximos post, si tenemos ganas y tiempo, hablaremos de los modos multijugador y cooperativos.

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