Alien Saga Parte I

alien blogAprovechando que va a salir o ha salido ya la versión Alien 35 Aniversario Edición H. R. Griger (en homenaje al genial ilustrador de la saga fallecido recientemente), y que estamos “picachus” por haber jugado al Alien: Isolation, vamos a repasar la saga en Blu-Ray en su versión Alien, Edición Prometheus to Alien, para todos aquellos incautos que todavía no la hayan visto. Ya os vale.

Desde que llegara un 25 de mayo el estreno de Alien en 1979 y, poco a poco, y a lo largo del verano y con la salida consecutiva en el resto de países (en España, en septiembre), se convirtiera en un fenómeno de masas y en un icono pop, se han sucedido varias entregas. Para nosotros, una de nuestras sagas favoritas. Nosotros la vamos a poner en orden de sus respectivos lanzamientos, puesto que verlo en otro orden, por mucho que digan, no tiene sentido alguno. Como siempre, os advertimos: la hemos visto en la mejor calidad posible (en este caso en Blu-Ray versión extendida) y en versión original subtitulada. Allá vamos:

Alien, el octavo pasajero Edición del Director (Ridley Scott, 1979)

Alien posterTodos los epítetos se han utilizado para definirla: misteriosa, terrorífica, vanguardista, genial, mítica, inolvidable, espectacular… Pero sólo hace falta uno para definirla: obra maestra. En una época en la que el “Cine de palomitas” estaba incipiente, en la que los carteles y los fotogramas en las puertas de los cines y el ir al mismo con los amigos empezaba a ser un ritual, en los que el boca a boca era la mejor publicidad, Alien se adelantaba al resto. Una película excelente que no descuidaba la recaudación. Los Spielberg, los Cameron, los Zemeckis, los Lucas… de los que tanto hay que aprender para saber de qué va este negocio volvían a marcar el camino, en este caso por un pionero, Ridley Scott. Alien destaca por su diseño artístico y efectos (consiguiendo un Oscar ese año el equipo y Griger), pero ante todo por una dirección (el comienzo hasta el despertar sigue siendo una lección de cine) y fotografía prodigiosas. Formando parte de su “trilogía de las luces” (Alien, Blade Runner y Legend, casi “ná”), Scott no creaba películas, creaba películas de culto, referencias, creaciones que no volvería a superar nunca ya el director ni incluso cuando le llegaran los premios en Gladiator. Claro que contar con una experiencia propia como diseñador artístico y con las ayudas inestimables de un Griger, un Moebius (sí, habéis leído bien) o un Syd Mead, unido a su talento innato, nos muestran unas obras complejas en lo artístico como, desgraciadamente, ahora no se ven, con estos diseños surgidos de una Wacom fría y tristona.

La película trata sobre la Nostromo, una nave comercial que transporta materiales por el espacio. La tripulación, hibernada para poder recorrer las grandes distancias espaciales, es despertada cuando una baliza de S.O.S desde un planeta desconocido los despierta. Obligados por contrato a socorrerlos, llegarán a un planeta donde una nave de aparente origen extraterrestre está estrellada. Dentro, unos extraños huevos transportan unos espécimen que atacan a uno de los miembros. De vuelta a la nave con el herido, no saben que transportan incubado un peligroso alien que es una perfecta máquina de matar.

La película arrasó en taquilla y, a día de hoy, sigue siendo una fuente de ingresos cuasi inagotable para Fox. No sólo por el film, que sigue recaudando sin parar, sino que además creó un mundo a su alrededor: cómics, BSO, videojuegos para aburrir, muñecos, pósters, Láser Disc (un conocido mío los tenía), Beta, VHD, DVD, Blu-Ray… Sigourney Weaver, la teniente Ripley en la película, con su rostro anguloso y extraño, su manera de encarar los problemas y el ver casi por primera vez una mujer heroína con dos cojones más grandes que el caballo de Espartero, se convirtió de la mañana a la noche en una superestrella solicitadísima. Su director, al igual que ella entonces desconocido, también fue catapultado, pero sucesivos fracasos de taquilla (que no de crítica, posteriormente serían resucitadas hasta ser otra fuente de ingresos para la Warner esencial), tales como Blade Runner o Legend, le impidieron el continuar la saga en la segunda parte, dada al incipiente y exitoso director de Terminator, James Cameron. No obstante, se convirtieron ellos dos en exclusiva (los demás no pasaron después más que de ser secundarios a excepción del científico, conocido por los más jóvenes del lugar por ser el Bilbo de la trilogía de El señor de los anillos), en unos referentes populares.

Jerry Goldsmith, ya fallecido, alumno de Miklos Rosza (compositor de, entre otras, la banda sonora de Ben-hur), también se lució. Su banda sonora, a lo Psicosis de Hitchcock (John Williams utilizaría este concepto de música-ruido para otra inolvidable de la época, Tiburón, de Steven Spielberg), sin tener ninguna melodía para tararear, consiguió contribuir al terror de manera original (recordemos que 2001: Una odisea del espacio usa música contemporánea de Ligety para la atmósfera de terror), y a partir de ahí siguió cosechando éxitos en cualquier superproducción (ojo, que anteriormente ya había trabajado en El planeta de los simios, Star Trek: La película, La fuga de Logan, Capricornio Uno, Papillon, Patton, Río Lobo, La profecía, Tora! Tora! Tora!… pero es que después vendrían este Alien, Atmósfera Cero, Rambo: Acorralado, las secuelas de Star Trek y Rambo, Desafío Total… Uff, en cualquiera inimaginable, incluso las que no eran a priori para él –City Hall–, está presente).

Esta versión comentada es la del Blu-ray Edición del Director y, como tal, está perfectamente restaurada. La limpieza de la imagen es espectacular (lo justo, para que no perdamos la experiencia cinematográfica), algo que se aprecia en la colorimetría, el resplandor de las luces y los negros. Esta película es de interiores y ahí el poderío de la restauración se aprecia. Sencillamente excelente. ¿Y qué significa Edición del Director? Ridley Scott, para añadir imágenes extras (4 minutos), quitó cinco, para dar coherencia a lo añadido, con lo que tenemos una edición casi igual… pero con un minuto menos. Cosas de Ridley.

Para terminar, recordad: en la soledad del espacio, nadie podrá oír tus gritos.

Aliens, el regreso Edición del Director (James Cameron, 1986)

Aliens posterTras el éxito de Alien, y habiendo participado en grandes éxitos como El año que vivimos peligrosamente o Los cazafantasmas, Sigourney Weaver volvía a ponerse en la piel de la teniente Ripley, esta vez bajo las órdenes del nuevo ídolo de las productoras, James Cameron, que había demostrado tras Terminator que era capaz de dominar el medio en lo explosivo como nadie. Como además había sido el encargado de dirigir una secuela como Pirañas 2: los vampiros del mar (con un follón de padre y muy señor mío), se le dio esta superproducción. Y, cómo no, arrasó en taquilla como sólo ocurría en aquella época desde que se estrenó en aquel verano de 1986 (en España un 29 de octubre). Cuenta el director canadiense con hombres de su confianza tales como Michael Biehn (uno de los soldados de The Abyss y, sobre todo y ante todo, el protagonista de Terminator), Bill Paxton (que lo vimos en Titanic) y Lance Henriksen (importantísimo en la saga Alien y sus spin-off y en Terminator). Sigourney Weaver, si es verdad que va aparecer en todas las puñeteras partes siguiente de Avatar, entonces también la podemos poner en este grupo. Vaaale, también vimos a Paxton en Predator 2 y a Henriksen en Super Mario Bros, no nos peguéis.

La película continúa en donde se quedó la primera, con una Ripley que es despertada de su sueño criogénico 57 años después de que hiciera explotar la nave Nostromo. Su hija, por el tiempo transcurrido, ha muerto y la propia Ripley, tras tantos años, al contar que su tripulación ha sido asesinada, no es creída por los miembros de la Compañía y las autoridades. Pero he aquí que cuando Ripley ya está malviviendo, deprimida y con pesadillas por lo que vivió, es reclutada para ir al planeta de los aliens de nuevo porque hay una colonia que durante los 57 años que estuvo Ripley dormida se ha establecido allí y ahora se ha perdido el contacto con ellos. De repente, por tanto, la creen (qué remedio).

Esto es una excusa para que su director nos lleve con un grupo de marines, mucha testosterona, munición para aburrir y tecnología punta, al planeta de la primera película. Si en la primera parte era uno, aquí son miles los aliens a matar. Y, a diferencia de su primera parte, no es un ser bestial pero inteligente el enemigo, sino todo un cerebro grupal gobernado por una reina, una especie de colmena en la que todos van a una, como en Fuenteovejuna.

Sigourney Weaver, más que en su primera parte, se consagra aquí como la heroína de las películas de acción por antonomasia, con su típica cara rara y su pose con metralleta al cuello. Su interpretación de heroína con dos cojones pero todavía mujer (no es, como en otras películas, un marimacho), le valieron la nominación al Óscar como mejor actriz y a la película, a su vez, otro chorro de nominaciones técnicas (llevándose dos premios por sonido y por efectos). Pues si en algo destaca la película es en un montón de situaciones míticas de la historia del cine de acción y de un potente repertorio de efectos especiales que, como siempre ocurre con James Cameron, son un prodigio. No tiene el sentido estético de Ridley Scott (recordemos que éste ya había rodado Legend y Blade Runner, dos joyas del diseño artístico de todos los tiempos), pero sí que se mueve como pez en el agua en producción mastodónticas tanto en forma como en fondo. Sus películas comienzan en cadencia y ritmo medios (incluso débiles a veces dentro de lo que puede ser débil en Hollywood) y culmina en una cadencia y ritmo fuerte demenciales, incluyendo clímax. Es verdad que el camino de una película de acción hollywoodiense suele ser este, pero en Cameron es llevado con especial intención y maestría en todas sus películas, incluida Titanic.

En esta película la música es una continuación de la de Jerry Goldsmith, pero su compositor, James Horner (conocido por temas de Star Trek, Braveheart, Krull o Titanic, y otros muchos de películas ochenteras), aporta un tema nuevo que no resulta muy famoso, pero que una vez escuchado (y repetido), aporta también a la saga un algo distinto, más movido (como por otra parte toda esta película entera). Es un gran tema para esta segunda entrega, de verdad que sí. El resto de la música en la película es exactamente igual, siguiendo con inteligencia aquello que funciona, si bien es cierto que James Cameron, gran admirador de Stanley Kubrick (el puto amo en estas cosas), introduce un tema que ya pudimos ver en la gran 2001: Una odisea del espacio, obra del compositor rumano-húngaro-austríaco de música contemporánea György Ligeti (sí, es todas estas nacionalidades, porque señoras y señores estamos en Europa, el lugar de los putos líos).

Visualmente el Blu-ray presenta unos “exteriores” con menos calidad que los interiores (cosa lógica por otra parte en este tipo de restauraciones), y aunque es verdad que de una producción más cercana se podría esperar más, no deja de ser un grandísimo Blu-ray, trabajado por mimo como sólo un patrimonio de un estudio se trata. La versión del director aporta nuevos planos (y quita otros), aunque lo más destacado son los 17 minutos de más que tiene con respecto a la versión cinematográfica.

Y recordad: esta vez, es la guerra.

Alien³ Edición del Director (David Fincher, 1992)

Alien 4 posterDavid Fincher, quien después rodaría dos de las mejores películas del último cuarto de siglo (Seven y ante todo Zodiac), convertido ya en un director de referencia y de culto, debutaría con esta película, película que tenía elementos suyos ya, principalmente en su fotografía, pero que estaría fuertemente mutilada. Era un don Nadie y así se lo hicieron ver, quedando la versión de cines en menos de dos horas cuando esta que aquí comentamos es de dos horas y media. No es de sus mejores si las comparamos con sus clásicos (sin ser una mala película, ojo), pero lo que sí es de las más recordadas (con dos momentos icónicos aportados a la saga: Ripley rapada al cero y el alien aproximando su aliento a la cara de ella, póster famosísimo junto con el del alien “retorcido” embrionario).

La película sigue en donde nos quedamos en la segunda parte: Ripley, la niña rescatada de la colonia, el marine y el androide hecho trizas. Pero he aquí que la reina había dejado un huevo a modo de despedida que provoca un fallo en el sistema de la nave, siendo expulsada una baliza hacia un planeta-cárcel perteneciente a la Corporación Weitland-Yutani (aquí definitivamente ya la Compañía se convierte en la mala malosa, un gran conglomerado que en otras partes de la saga y de los spin-off y cómics será protagonista). Al estrellarse la cápsula sólo Ripley ha sobrevivido, teniendo ésta que aguantar su rescate en una prisión llena de criminales… y del alien, claro. No vamos a contaros más del argumento, pero simplemente decir que es un argumento que estaba pensando, en su momento, para ser el fin de la saga.

La película, que con su primer montaje no fue una obra maestra como las anteriores pero sí un clásico del cine de acción de todos los tiempos, gana enteros con su montaje nuevo Edición del Director. Fincher añade más de media hora al metraje, cambiando un par de detalles sin importancia, pero dándole un mayor empaque a la historia y a las relaciones humanas, con mayor sosiego. Ahora sí, ahora está a la altura de la saga, y aunque sigue sin ser Alien o Aliens, puede sin rubor coronar una trilogía perfecta e inolvidable (se diría que es como El padrino III a la trilogía de El padrino). Además, con la mirada nostálgica del pasado y con la posterior carrera impresionante de David Fincher, gana enteros como interés cinéfilo más allá de otras consideraciones (tiene esa gracia de las cosas menos conocidas, ¿nos entendéis?). Tres películas, ahora por fin, perfectas en sus intenciones, desde el terror de la primera a la acción de la tercera, pasando por medio terror y medio acción de la segunda. Posiblemente (y sin el posiblemente), aquí podía haberse quedado la saga, con este colofón magnífico.

Aparte de Sigourney Weaver (productora y omnipresente por tanto) y de Lance Henriksen (excelente su animatronic, dicho sea de paso), encontramos a desconocidos pero conocidos, en tanto son los típicos secundarios que, no sabes por qué, su cara te suena. Sus acentos británicos son evidentes en algunos, y así están Charles Dance, Brian Glover, Charles S. Dutton (americano) o, ante todo, Pete Postlethwaite (El último Mohicano, Dragonheart, Tocando el viento y muchas más), en las que su físico característico se imponía aún cuando su papel tuviera cinco minutos en pantalla.

Y por supuesto, importante protagonista de la película es también el alien, quien para la ocasión sufre un rediseño por parte de su primigenio diseñador, Griger, quien le da un aspecto más de animal (ya os enteraréis por qué), pero cuyos efectos dan una de cal y otra de arena. Nos explicamos: no es que se vea bien o mal (hay que tener en cuenta la época en la que se hizo), sino que el hecho a mano queda impresionante y acojonante y el hecho digitalmente queda como… no sé cómo decirlo… parece más pequeño, más débil. No obstante por lo menos se agradece el guiño de recuperar la primera parte, es decir, un solo alien vs varios humanos.

La música no tiene ningún enlace con la anterior (más allá de algunos detalles, sobre todo al final), aunque la banda sonora compuesta por Elliot Goldenthal (compositor después de la música de todas las películas de Michael Mann) cumple sin más, con tonos menos terroríficos y más “sacros”, algo que tiene que ver con el argumento.

La edición en Blu-ray también le ha venido bien, destacando tonos dorados y oscuros tan de Fincher (aunque aquí no es su director de fotografía habitual) y que sólo entroncan con los del pasado cuando Ripley está dentro de la nave o en exteriores (algo muy poco dado en la película, dicho sea de paso). También, como no puede ser de otra forma, le viene fenomenal la limpieza y la alta definición.

Y recordad: está de vuelta.

Tras estas tres primeras entregas de las numeradas (y que presentan un arco argumental), analizaremos las versiones en Blu-ray de Alien: Resurrección y de Prometeus, así como unas conclusiones finales. Nos vemos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s





A %d blogueros les gusta esto: