¡Paremos la Guerra Fría! (II)

guerrafriaTras la primera parte (bajo el epígrafe “Todos unidos”), llega ahora la segunda parte un tanto especial de nuestro recorrido por cierto tipo de películas basadas en la Guerra Fría. Si en la anterior eran todos unidos bajo un mal acechante, ahora será lo contrario: la unión de personas que colaboran con un fin y demuestran, al contrario que los líderes de sus respectivos países, que la paz y el entendimiento son posibles.

Sin más preámbulos, la parte dos:

SEGUNDA PARTE: EL ENTENDIMIENTO ES POSIBLE

Berlín Exprés (Jacques Tourneur, 1948)

Berlin-Express-29513_1Si hay una película de esta segunda parte de “Paremos la Guerra Fría” que podamos catalogar de obra maestra sin discusión es esta maravilla del mejor cine negro. Es verdad que no es específicamente de Guerra Fría, pero sí de relación americanosoviética. Además, no es una relación típica como Ninotchka o Un, dos, tres (dos películas que deberíais haber visto ya sí o sí), donde se deja claro quién es la democracia y quién el régimen totalitario, sino que es más o menos una relación entre iguales, en concreto entre las potencias ganadoras: Francia (já), Reino Unido, EEUU y la U.R.S.S.

La película está dirigida por el director francés Jaques Tourneur, conocido por obras maestras de su género como Retorno al pasado o El halcón y la flecha y multitud de películas de misterio como La mujer pantera o La noche del demonio (cuyo demonio no está hecho por ordenador, lógicamente, pero que asusta tela). Está protagonizada por Robert Ryan, actor clásico de películas no menos clásicas como Los profesionales, Grupo salvaje, Doce del patíbulo y, por supuesto, esa gran obra que es Conspiración de silencio.

Como hemos dicho arriba la película trata sobre un grupo que viaja junto hacia Berlín. En el tren en el que viajan hay una eminencia de interés político que sufre un atentado. Todos juntos como representantes de los países ocupantes deberán resolver quién fue el asesino (recorriendo el Berlín de la postguerra) y, colaborando, colaborando, surge en ellos una amistad que traspasa sus ideologías (hay que tener en cuenta que Estados Unidos-U.R.S.S. acaban de iniciar la Guerra Fría y se están dividiendo el país en un muro que permanecerá abierto hasta los 90). Por tanto, más allá de los países, las personas pueden entenderse, viendo que unos y otros no son monstruos, sino personas como ellos mismos. Una película genial que os recomendamos sin paliativos.

Rocky IV (Sylvester Stallone, 1985)

r4Si hay una saga mítica en la historia del deporte y del propio Sylvester Stallone (con permiso de Rambo), es la saga Rocky. Por supuesto, ninguna alcanzó el excelente nivel del clásico Rocky de John G. Aldvinsen (director de la no menos inolvidable Karate Kid), pero están en el imaginario colectivo como un producto bien hecho, y para muchos marcó su infancia (nosotros fuimos de los que tuvimos cromos y videojuegos de esas sagas, ojito “cuidao”). Tras las tres primeras entregas que hacían hincapié en el boxeador algo atolondrado pero de buen corazón que interpretaba Stallone, aquí tenemos un Rocky un tanto más “superhéroe”. Su rival será otro viejo conocido del cine mamporrrero, el sueco Dolph Lundgren (conocido prota de frikadas como Masters del universo o Soldado Universal) y que aquí muestra un impresionante físico como Drago, el malvado boxeador-engendro de la U.R.S.S al que deberán vencer. Su entrenadora, fíjate tú, es otra de físico impresionante: la danesa Brigitte Nielsen (también de cine friki tipo El guerrero rojo, Superdetective en Hollywood II o Cobra), y que fue la sonada pareja de Stallone en la vida real (dicen las malas lenguas que fue ella la que metió a Stallone en el lío de los complementos para su cuerpo, ya que ella siempre tuvo problemas con las drogas, por desgracia la típica modelo de impresionante cuerpo que tomas sustancias para no engordar. Al menos así lo leímos nosotros en este blog hace mucho tiempo de boca de un conocido crítico de cine en España que contó anécdotas de su relación con Dino de Laurentis sobre su película-debut El guerrero rojo).

El bueno de Rocky, tras una serie de sucesos que no vamos a especificar, viaja a Rusia para enfrentarse al boxeador interpretado por Lundgren. Allí deberá entrenar duro (carreritas en la nieve desde una cabaña soviética perdida en el quinto pino incluida), para enfrentarse no sólo a su rival, sino al aparato propagandístico de la U.R.S.S. (presente no sólo en el palco de honor sino en su propio rival, más dopado que Lance Armstrong). Pues bien, cuando lo vence, en sus maneras de héroe y en su discurso final, con alegato a la paz incluido, el público , antes rival, ahora aplaude a rabiar mientras los representantes de los gobiernos se quedan con cara de gilipollas. Rocky consigue unir a los pueblos en los valores del deporte.

Esta película, aunque carece de la magia que proporciona la banda sonora mítica de Conti (líos de derechos, ya se sabe), retoma el personaje de forma digna y su lanzamiento ahora junto con el resto de la saga en blu-ray es una ocasión inmejorable para verla por primera vez o… recordar. Es una película que en realidad se sale un poco del esquema de la saga, algo que se aprecia incluso como hemos dicho en la música.

Danko: calor rojo (Walter Hill, 1988)

dankocalorrojo-bd-480aSi ya hemos nombrado a Sylvester Stallone era justo nombrar al otro forzudo, al amigo “chuache” Arnold Schwarzenegger. El actor austriaco no es ni la mitad de actor que el italoamericano, pero también ha dejado un puñado de títulos magníficos, desde la maravillosa Conan el bárbaro, hasta frikadas del calibre de Depredador, la saga Terminator, Los gemelos golpean dos veces o Desafío Total. Le acompaña como su pareja el más desconocido para el gran público pero que llegó a tener enorme éxito en su época James Belluschi (Superagente K-9, que lo catapultó). Les rodean algunos secundarios interesantes, como Laurence Fishburne (en esta época como Larry) y Gina Gershon, para la que parece no pasar el tiempo y que conserva su atractivo diferente.

Está dirigida por Walter Hill, artesano de películas de este tipo (de acción con comedia), director de otras obras de culto como Los amos de la noche o las dos películas de la saga 48 horas y conocido productor de, entre otras, ¡gracias Walter!, toda la saga Alien.

La historia es bien conocida: Danko (Arnold), es un agente secreto soviético que está investigando en Moscú a la mafia rusa y el tráfico de drogas. Uno de esos peces gordos va a Estados Unidos, donde no sólo pretende escapar de las garras de la policía soviet sino perpetrar un golpe. Danko, como enviado del gobierno, llega a Estados Unidos para colaborar con sus conocimientos del criminal y ser pareja de Art Ridzik (James Belluschi). El choque entre los métodos de ambos (mítica la escena del interrogatorio), su cultura y costumbres, así como las maneras bruscas de Danko harán el resto para crear una excelente y recordada “buddy-movie”.

Está incluida porque la colaboración es obvia entre países por un tercer problema y porque los personajes mutarán de la desconfianza a la amistad, entendiendo cada cual a sus respectivos países (y sus gentes) y llegarán a la conclusión (y con ellos el público) de que tienen más en común de lo que parece: proteger a los suyos de los “malos”.

Más adelante, conforme se nos ocurran más películas, iremos abriendo más post sobre este tema, aunque ya más espaciados en el tiempo. Tema este que, recordemos, no es sobre la Guerra Fría sino sobre el subgénero “Paremos la Guerra Fría”.

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