¡Paremos la Guerra Fría! (I)

guerrafriaHace bastante tiempo, cuando os hablamos de la saga Superman, os prometimos que haríamos una entrada dedicada a ese período en donde la U.R.S.S. y los EEUU no se podían ni ver, donde había una gran cantidad de propaganda uno en contra del otro. Pero precisamente su mayor medio de propaganda, el cine, también dio una serie de películas que querían demostrar que otro camino de entendimiento era posible.

Pero claro, la lista sobre la Guerra Fría es kilométrica. Desde una película de serie B a una superproducción, el tema de la Guerra Fría estaba presente en mayor o menor medida en aquellos años (los que hayáis nacido en los noventa e incluso bien avanzados los noventa no sabréis qué paranoia había. Transpolar el tema al cine de hoy cambiando terroristas islámicos por rusos con mala leche y os haréis una idea aproximada). ¿Entonces, de qué hablamos aquí? Pues de dos estilos o sub estilos dentro del género que podríamos denominar de “Paremos la Guerra Fría”: por un lado, la película en la que un problema que atenaza la Tierra obliga a unir fuerzas entre las dos superpotencias; y por otro, el otro argumento: las personas más o menos normales se unen y demuestran a sus mandatarios que la paz entre ambos países es posible.

PRIMERA PARTE: TODOS UNIDOS

Teléfono Rojo, ¿volamos hacia Moscú? (Stanley Kubrick, 1964)

telefonoQue Stanley Kubrick es uno de los directores más interesantes de la historia no lo puede poner nadie en duda. Si además tuvo los santos cojones de meterse en camisa de once varas como esta película, pues ya ni te cuento. Esta comedia, pues eso es a pesar de todo, contiene un reparto excepcional. Desde el inolvidable Peter Sellers (El guateque, La saga de la Pantera Rosa) a Sterling Hayden (El Padrino, Atraco perfecto, La jungla de asfalto, Johnny Guitar…), pasando por George C. Scott (Patton, El buscavidas) , todos están geniales. Incluso hay papeles para Tracy Reed (El nuevo caso del Inspector Closeau) o uno pequeñísimo para un joven James Earl Jones (La guerra de las galaxias, Conan el bárbaro) y que debutaba en el cine en este papel.

¿Por qué está esta película aquí metida en este apartado? Pues es simple: un alto mando militar americano se hace con los códigos de varias cabezas nucleares y ataca la U.R.S.S. El presidente de Estados Unidos llama al Kremlin y les dice que tienen que comerse los misiles y los muertos, que lo siente, mire usted, pero que no es culpa suya, que no se la devuelvan porque ha sido el ataque víctima de un loco. Sin embargo, el presidente soviético le dice que ellos tienen un sistema de respuesta automática, por lo que sus misiles responderán sin ellos poder evitarlo. Por tanto, americanos y comunistas se tienen que unir para intentar evitarlo. No vamos a spoilear pero es mítico el plano final y, sobre todo, las surrealistas discusiones de unos y otros (El ruso invita a un puro al general americano y le dice: “Son cubanos, nos lo dan a cambio de misiles”. El general americano replica: “Pues estos puros que les venden no son muy buenos”. Y dice el ruso: “No se preocupe, los misiles que le vendemos tampoco son buenos”). Imprescindible visionado para entender de qué iba esto de la Guerra Fría, pues muchas de las paranoias que ahí se comentan están sacadas de archivos auténticos. Obra maestra del cine.

Meteoro (Ronald Neame, 1979)

meteoroDirigida por Ronald Neame, director de productos tan entretenidos y reconocidos como La aventura del Poseidón, El millonario, Los mejores años de Miss Brodie o El hombre que nunca existió, entre otros, nos presenta el típico producto de desastres de la época, incluyendo un reparto de lujo de estrellas que iban cuesta abajo o que no estaban en un punto álgido de sus carreras. Así, reconocemos a Sean Connery (el inolvidable James Bond o Indiana Jones Senior), a Natalie Wood (para siempre una de las estrellas de Esplendor en la hierba, West Side Story, Rebelde sin causa, o su papel de jovencita en Centauros del desierto), que por su pasado y apellidos ruso interpreta a la parte rusa, al gran Karl Malden (simplemente con recordarle en Un tranvía llamado deseo o en El rostro impenetrable ya tendríamos para ponerlo en los altares), y en papeles secundarios recordados e inolvidables actores como Martin Landau, Brian Keith o los mitos Henry Fonda o Trevor Howard. Eso sí, para los frikis: participa Bibi Besch. ¿Qué quién es Bibi Besch? Maldito seas, ¡oh, antifriki! ¿Cómo osas preguntar? Pues es la actriz que interpreta a la doctora Carol Marcus, la ex esposa del capitán Kirk, en Star Trek II: La ira de Khan. Pero ella, como Keith, son rostros sobre todo televisivos (por mucho que ambos hayan hecho papeles reconocibles en el cine).

La película encaja en este post porque, ante la llegada de un meteoro que hará trizas la Tierra si no se desvía de su ruta por la fuerza, los Estados Unidos y la U.R.S.S deberán llegar a un acuerdo para que sus misiles nucleares, ilegalmente colocados en el espacio y apuntando cada cual a su enemigo particular, sean redirigidos hacia el meteoro. Rusos y americanos, pues, trabajarán juntos a contrarreloj mientras fragmentos más pequeños caen sobre la Tierra.

Película de culto con escenas memorables (la ola gigante que arrasa parte de Asia), es la típica producción de época, robusta y bien rodada. Recomendable también la novelización de la película que hizo el propio guionista Edmund H. North, ganador de un Oscar junto a Francis Ford Coppola por el guión de Patton y conocido también por su Ultimátum a la Tierra. Excelente elección, y más ahora que, al menos en el extranjero, ya está disponible en Blu-ray.

2010: Odisea Dos (Peter Hyams, 1984)

2010Nominada a 5 Oscars técnicos, esta película es un clásico de la ciencia ficción de los 80´s, una continuación del clásico entre los clásicos: 2001: Una Odisea en el espacio, que para los que nos seguís sabéis es un auténtico mito para nosotros, obra maestra sin paliativos. Encaja perfectamente porque otra vez tenemos a rusos y americanos cara a cara (estamos, por ser el final y con la llegada de Reagan y Tatcher al poder, en lo peor de las relaciones entre americanos y comunistas) y, porque como en la anterior película de este post, ante un hecho trascendental, habrá que unirse. ¿Cuál es?, os preguntaréis. Después de la primera película, se dejaba intuido que en el espacio había otras formas de vida inteligentes (¿la nuestra lo es? Vale, lo es). El científico protagonizado por el célebre Roy Scheider (prota de Contra el Imperio de la droga, Tiburón, El Trueno azul o Empieza el espectáculo y elenco de reparto de otras también excelentes como Marathon Man o Klute) descubre por mediación de un enviado de la U.R.S.S. una señal misteriosa sobre Júpiter. El destacamento ruso estará comandado por la también célebre Helen Mirren (con imitación de acento ruso, claro) y entre los científicos encontramos a Bob Balaban (que ya comentamos entre las más esperadas su participación en The Monuments Men). Los que hayáis visto la primera película o en su defecto la gran novela del no menos grande Arthur C. Clarke, sabréis que se trata de los célebres monolitos. No obstante, aquí parece ser un mensaje de Bowman, astronauta perdido en la primera entrega (con aquel majestuoso y terrorífico cuarto de hora final que nos legó Kubrick).

Sin entrar en spoilers, decir que allá arriba, encontrándose con el destacamento ruso (con intercambios de naves incluidos), descubrirán una serie de mensajes inquietantes que les harán mirar a la Tierra y colaborar juntos EEUU-U.R.S.S. (en la Tierra, en plan ciencia ficción distópica, estas dos potencias están al borde de la guerra nuclear). La película está entretenida y la dirige uno de los clásicos ochenteros Peter Hyams (director de las buenísimas Atmósfera cero y Capricornio Uno, y claro, después del cero y el uno viene el dos de Odisea Dos. Chistaco). No es ni de lejos el prodigio de la original de Kubrick, pero tiene estilo y decencia. Lo extraño es que no se hayan llevado al cine el resto de continuaciones que escribió Clarke.

Superman IV: En busca de la paz (Sidney J. Furie, 1987)

Superman_ivEsta película os la comentamos en su momento, cuando hicimos el especial sobre Superman en Alta Definición. Por tanto, vamos a ponérosla de una manera casi calcada a aquella pues, de hecho, fue la que en su momento nos inspiró el hacer algún día una entrada como esta en nuestra sección de Cine. Ahí va: dirigida por el responsable de la saga de acción Águila de acero, el reparto es sencillamente muy bueno: Christopher Reeve, Margot Kidder de nuevo protagonista y no secundaria, Gene Hackman de nuevo como Lex Luthor, Mariel Hemingway (la recordada Tracy de Manhattan, obra maestra de Woody Allen… y sí, es nieta de quien pensáis), Jackie Cooper, Sam Wanameker y demás. ¿Y cuál es el problema? El problema es que un guión aceptable y más que interesante (un Superman que va a intentar acabar con la escalada nuclear EEUU-U.R.S.S. y que representa todos los temores de Lex Luthor, esto es, el extraterrestre semi Dios que se mete en donde no le llaman), con momentos ridículamente memorables (la cena en casa de Louis) o efectos especiales sorprendentes (volando con la Estatua de la Libertad) acaba tornando en despropósito: un villano imposible surgido de ningún lado (Nuclear Man), un Gene Hackman apático arrastrado por su “sobrino”, una Mariel Hemingway secuestrada que es capaz de salir de la atmósfera terrestre sin quemarse y sin asfixiarse, Superman moviendo la luna para hacer un eclipse sin que pase nada y demás GILIPOLLECES que tiran por tierra una más que apreciable y entrañable película que iba a ser el fin de una época. Vedla con vehemencia, sin pensar mucho, con el cariño que supone pensar que estamos en el 87 y nos despedimos de un tipo de cine, y ya está.  Que eso no quite que Superman el cómic no tenga momentos frikis non stop como estos (no olvidarse que en el cómic llega a tener sobrina, perro volador, malvados de kriptonita, un cerebro que habla…), pero que, está claro, no pegan en la sala cinematográfica.

Por tanto, la escena en la que Superman en la ONU proclama la paz entre las naciones y el que se dedicara (sí, con una red, qué pasa) a recoger todas las bombas de la Tierra nos entronca con este ¡paremos la Guerra Fría! Después, cuando aparece un villano que intenta conquistar el mundo, se siente responsable y decide actuar. De ahí que Superman y, a su manera, EEUU-U.R.S.S. se unan, hagan traer la paz. Eso sí, resulta que una bomba de vez en cuando no era mala (ahora que lo pienso este mensaje es un poco contradictorio, ¿no? Aunque por otra parte Nuclear Man no existe).

Hasta aquí la primera parte. La segunda estará dedicada a algo más mundano, más cercano, la unión de las personas que demostrarían que, al menos a nivel ciudadano, el entendimiento si era posible.

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