Navidad en casa de Batman

image_batman_arkham_origins-22937-2694_0005Otro juego, otra parte que continúa un éxito anterior (y van…) y de nuevo un juego basado en la nieve. Tras Lost Planet 3 parece que, inconscientemente, le hemos cogido el gusto a esto del fresquito glacial. En este caso hablamos de la tercera parte de uno de los grandes juegos de la generación que ya agoniza, un Batman que otra vez se tiene que patear las calles de Gotham para detener al villano de turno. Sólo que esta vez se cuentan sus inicios, de cómo se hizo El Caballero Oscuro y de cómo conoció , entre otros, al Joker. Largo y profundo, garantiza sin dudas horas de entretenimiento.

Lo primero que hay que decir es que este Batman: Arkham Origins está basado en un violento día de Navidad en Gotham. Es por ello, que si os interesa este tema, el de un Batman navideño que se mueve entre los diseños Burton/Navidad, os recomendamos este post que hicimos sobre el cómic Batman Noel, una pequeña y recomendable joya.

Dicho esto, al grano.

La primera entrega de Arkham, cuando salió con aquella demo fue un impacto: un Batman robusto, gigantesco, pleno de cualidades y poderes, en un sitio espectacular rodeado de enemigos, con gráficos de ensueño, traducido y doblado, con videos de transición, con secundarias, fases de acción (con un combate increíble), con fases de infiltración, pasando de una zona a otra colándose por alcantarillas, lanzándose por los aires, con cientos de localizaciones (algunas simplemente para pasar ante ellas y, no obstante, lleno de detalles), y un largo etcétera de aciertos. ¿Y la segunda entrega? Ya dijimos aquí que la segunda entrega nos dejó algo fríos y, poco a poco, nos fue calentando, apreciando sus novedades: un mundo más abierto, más GTA, con más personajes secundarios, otros momentos de guión que completaban la experiencia del uno, etc. Pero en términos generales, le moleste a quien le moleste, fue “esto ya lo he visto”. Que es lo mismo que se podía decir de un Fallout: New Vegas. ¿Excelente y recomendable? Sin lugar a dudas. ¿Poco novedoso? También. Y lo mismo podemos decir de esta tercera entrega. Eso sí, esta tercera entrega intenta aportar cosas: la Batcueva, un nuevo modo detective, más QTE (tranquilos, implementados con sensatez) o un remozado modo online.

El argumento trata sobre un Batman recién empezado en esto de la justicia, cuando nadie en la ciudad, ni siquiera el comisario Gordon (que aquí todavía no es comisario siquiera), le conocen. El que esté empezando y esté bajo un día de Navidad le da un gran plus, pero creemos que, argumentalmente, no se ha explotado del todo. Hubiera estado bien, por ejemplo, ver cómo se transformó en Batman, o cómo se fue puliendo en su sistema de combate y de vida (canta un poco que este Batman joven sepa hacer más cosas que en las dos anteriores partes. ¿Progresión al revés? Absurdo). Todo se complicará en la historia cuando Máscara Negra y sus alegres muchachos (y un tal Joker), comiencen a dar por saco around the city.

No vamos a analizar aquí lo ya expuesto en las otras dos partes sobre el sistema de juego. O bien “googleáis” o bien consultáis nuestro comentario sobre la segunda parte aquí. Hablaremos, pues, de las novedades. Lo primero: la Batcueva. El hablar con Alfred, hacer entrenamientos, elegir traje (si los hemos conseguido), está muy bien, aunque a efectos jugables no aporta nada. Lo destacable es que nuestro avión está ahora siempre disponible para desplazarnos a puntos rápidos, para no tener que patearnos la ciudad, aunque tiene una pega: no podremos hacerlo si no desbloqueamos las torres de repetición que tiene secuestradas Enigma. También es nuevo dentro de la jugabilidad un cierto gusto por lo efectista (cuyo resumen es el combate contra DeathStroke), así como un cierto equilibrio entre el primer y el segundo juego. Es decir, habrá zonas abiertas para hacer secundarias o desplazarnos, pero abundarán, dentro de las misiones principales, los interiores al estilo Arkham.

Más destacado por el contrario desde el punto de vista jugable es el remozado modo detective. No significa que no exista el modo clásico de encontrar pistas durante el juego, sino que habrá momentos en los que tendremos que analizar la escena de un crimen. A través de la exploración, se podrá reconstruir lo ocurrido, incluyendo el rebobinar hacia delante y hace detrás para construir nuevas pistas y avanzar. Es bastante sci-fi, y por momentos uno piensa ¿se podría haber hecho más hincapié y convertir algunas zonas en aventura gráfica? Posiblemente, todas estas novedades, mezcladas con la de los demás juegos, así como añadirlo a los elementos comunes, sea la entrega que, según dicen, se prepara para la nueva generación. Será, estamos convencidos, el culmen, una especie de batido con todo mezclado (o puede que rompan con todo, que creemos que no).

Todo lo demás funciona como un reloj (como en las anteriores partes), aunque hemos de decir que nos ha molestado que el sistema de autoguardado, la mayoría de las veces, aún a pesar de poner “guardando”, guarda finalmente, valga la redundancia, donde le sale de los mismísimos. Es un poco frustrante hacer algo, cargar y ver que hay que repetir el fragmento que ya hiciste. Pero bueno, no “paisa” nada grave tampoco (aunque a nosotros nos pasó después de un jefe).

En el orden audiovisual decir que no hay pegas posibles. Si la segunda parte tenía un gran acabado pero, en nuestra opinión, y por ello de ser más inmenso, no podía mantener (ojo: a veces), el acabado de su primera parte, en esta, con un diseño artístico muy bueno, roza una gran perfección. Un top de la generación sin duda, ya decimos, con unos interiores, una robustez y unos juegos de luces magníficos. Repetimos: muy satisfechos (aunque los exteriores no guardan el mismo nivel, con una Gotham absurdamente vacía de transeúntes, coches o, en definitiva, vida). Sonoramente también es perfecto, con gran variedad de efectos, música épica y voces y textos en castellano (aunque algunos dobladores son pura mierda, a pesar de su veteranía. Ese Alfred…). Se demuestra que una BSO para Batman alejada del ninonino coñazo de la trilogía Nolan le va que ni pintado, y ni qué decir tiene cuando se oyen lejanamente melodías navideñas. Eso es genial. Y si hubiera gentes por las calles sería algo parecido a aquel momento de Batman Vuelve cuando atacan los macarras el discurso de Christopher Walken. Nada más hay que comparar las solitarias calles de Gotham con la actividad parlanchina y de actividad de la comisaría, por ejemplo que si bien no hace mucho hincapié en que “estamos en Navidad”, sí que parece algo más vivo.

Y… poco más.

Si sumamos el modo online (Batman y Robin contra bandas armadas como la de los payasos, por ejemplo), nueva partida + (y un modo al estilo The Witcher 2 en el que si mueres, se acabó el juego), así como los consabidos modos desafío (incluidos desde su primera parte), el juego dura horas y horas y horas. ¿Lo recomendamos, nos ha gustado? Por supuesto. No aporta casi nada nuevo, cierto, pero sería lo mismo que decir que FIFA, GTA, Final Fantasy (los antiguos) o el inminente Dark Souls, más allá  de dos cositas, se repiten. Pues claro, “hamijo”, ésa es su gracia… y eso es lo que queremos los fans de estos juegos. Aunque, eso sí, el espíritu de cosa nueva no debe perderse. Veremos qué tal en la nueva generación.

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