Frío glacial

lost-planet-3-2Tras pasar por el calor de Assassin´s Creed IV y por el otro tipo de calor que provocan las protagonistas de Dragon´s Crown (buen chiste, ¿eh?), nos metemos ahora en el frío glacial para comentar el tercer juego de la saga de CAPCOM Lost Planet: Extreme Condition. Un juego que como los buenos toreros tiene división de opiniones: para muchos un juego infravalorado, de esos que después se convierte en uno de culto; para otros, un indigno final de una saga desaprovechada por parte del gigante nipón. Como siempre, el punto medio es el más acertado.

¿Quién no recuerda el principio de generación, con esos juegos como Kameo o Lost Planet? ¿Quién no recuerda lo que flipábamos con ellos, con unas texturas que eran entonces ciencia ficción y que después, incomprensiblemente, cada vez fueron a menos y menos en pos de más frames o resolución y casi nunca de nuevo igualadas? Lost Planet fue un juego basado en un planeta helado hostil, protagonizado por un coreano, con mecas, monstruos gigantes y grandes gráficos, incluyendo también puntuaciones tipo arcade y un online robusto y sólido. Después, por arte de birlibirloque, teníamos un Lost Planet 2 que mantenía las esencias, aunque estaba enfocado a un juego tipo Monster Hunter frenético y dirigido a hordas de enemigos, asaltos y partidas online. ¿Y este Lost Planet 3? Pues otra vuelta de tuerca: es una precuela del primer Lost Planet protagonizado por un occidental, también con mecas… pero gigantes. Y no dirigido al online frenético o al arcade de la primera parte, no, sino enfocado en el survival horror al más puro estilo/copia de Dead Space 3 (por aquello del planeta helado). CAPCOM, ya se sabe, no gusta de repetir fórmula. Si la segunda entrega tenía las esencias gráficas y jugables pero no las esencias narrativas y ambientales, aquí tenemos las esencias narrativas y ambientales pero no gráficas y jugables (al menos en términos absolutos). ¡Si ni siquiera se congela el tipo, sino que las E-Term es prácticamente moneda de cambio! Tiene sentido narrativo esto que decimos (lo veréis si lo jugáis), pero ya para empezar choca. Además, se ha eliminado algo que los creadores occidentales de Dead Rising 2 no eliminaron, el “momento CAPCOM”, o lo que es lo mismo: la interrupción de la acción por un video creado con el motor muy pausado, tranquilo, que entra por sorpresa y que puede terminar en historia o en violencia. Los fans de CAPCOM sabéis a lo que nos referimos.

Gráficamente el juego es un juego tan dispar como lo es en su conjunto: por un lado, tenemos luces muy espectaculares, sensación de soledad y frío, diseños de los personajes principales muy redondos y algunos diseños artísticos de interiores muy interesantes; por otro, tenemos un juego con texturas muy bajas (por mucho que digan algunas revistas), con repetición de enemigos, bajonazo en las explosiones (que eran espectaculares en la saga), superioridad gráfica en los videos realizados con el motor que luego no se traslada al juego, movimientos robóticos, caidita de frames en los barullos, desaparición de la pisada en la nieve (que antes existía) y otra serie de cagarros monumentales. Es verdad, y esto hay que decirlo, que nosotros tuvimos un error garrafal con este juego: lo jugamos después del grandioso, en todos los aspectos, Assassin´s Creed IV, uno de los mejores juegos de la generación, que si bien de vez en cuando se venía abajo, estaba cargado de gráficos, texturas, iluminación, modelados, polígonos…  Esto no quiere decir que el juego no se vea bien, ojo, puesto que usa el Unreal Engine, pero no da sensación de AAA en ningún momento, y si bien es algo que nunca se buscó por parte de CAPCOM, sí que es cierto que no aguanta tampoco la comparación con otro gigante al que referencia de continuo, esto es el Dead Space 3, otro juegazo en todos los aspectos.

Eso sí, los monstruos gigantes marca de la casa siguen dando gran emoción, incluyendo el uso destacable y destacado del robot en las misiones y todos sus gadgets (desde un soplete a una perforadora, pasando por un gancho). En ese aspecto es un juego que, por momentos, parecía ser un Oblivion, entiéndase esto como un mundo abierto. Luego no es tal, pero las sensaciones sí, incluyendo sensación Metro 2033, esto es, una ciudad que nos resguarda del exterior. También destacable son los videos que el prota envía a su esposa, donde aprendemos algo más del mundo EDNIII, si bien es cierto que casi al final vemos otros videos de otros personajes y no tenemos ni puta idea de por qué ocurre esto, cuando a nadie importa (a diferencia del protagonista, que ayuda a crear una sensación íntima con él y con su trabajo).

Sonoramente el juego tiene, como en su aspecto gráfico, dos extremos: por un lado tenemos un selector de canciones en plan GTA dentro de nuestro meca que queda realmente bien (da la sensación de que vamos a trabajar en un entorno inhóspito tipo Alien con nuestra radio puesta), una banda sonora destacable (temas que recuerdan al ya citado Alien o a otras bandas sonoras clásicas de ciencia ficción) o que está no sólo traducido sino doblado al español; pero por otro lado, incomprensiblemente, la versión doblada es un horror no sólo en la entonación de algunos secundarios (ese Gale…), sino que hay unas interferencias cuando saltan los videos de aúpa, una distorsión de las voces, subida de volumen y un ruido infernal (preparado, sin venir a cuento, para equipo de altavoces). No sé quién habrá sido el figura, pero la ha cagado a base de bien. Eso sí, esta banda sonora y del anterior juego aquí comentado, Dragon´s Crown, están muy bien y nos demuestran que, a diferencia de la mayoría del cine moderno de palomitas, los videojuegos sí se han enterado de qué va esto de la banda sonora.

En cuanto al online, parecía que después de la segunda parte se iban a centrar más en el aspecto online, y sin embargo no ha sido así: ha sido un mero relleno de todos contra todos ya visto. Es verdad que el uso del gancho, que tan buenos momentos online daba en otras partes, aquí vuelve, o que los Akrids, desperdigados por los mapas, manejados por la CPU (hubiera estado bien poder manejarlos en plan Left4Dead), son como una molestia para dar vidilla a la partida entre humanos, como una tercera facción, pero, básicamente, es todo de un “esto ya me suena”. Lejos está del extraordinario online de Lost Planet: Extreme Condition.

Teniendo en cuenta de que la primera entrega la puedes conseguir en un Game en segunda mano (o seminuevo, como les gusta a ellos decir) por 5€, y que este Lost Planet 3 también se puede conseguir por 20€ y es una precuela (y ni que decir tiene que la segunda entrega también por 10€), pues te puedes hacer por 30-35€ una saga nueva, que parece se va a quedar en esta gen, entretenida, para pasar el rato, etc. No está mal. Si no, ya te decimos que has de ser fan de la saga para jugar a esta tercera (aunque puede gustar a todos, lo repetimos, que no todo tiene que ser un sobresaliente para disfrutarlo). Pero avisado estáis de que tiene virtudes y muchos defectos.

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