Tócala otra vez, Sam

Splinter-Cell-Blacklist-1Splinter Cell: Blacklist es un juego que ha vendido una cosa correcta (ningún juego bajo el sello Tom Clancy´s es un fracaso absoluto), pero que, pese a buenas críticas en general, ha pasado sin “chicha ni limoná” en esta su última parte. Un juego quizá castigado tras aquella cosa llamada Splinter Cell: Conviction, que de Splinter Cell tenía lo mismo que Isabel Pantoja de astronauta. ¿Habrá conseguido Ubisoft desquitarse del anterior juego y volver al origen de la saga?

La saga Splinter Cell fue una saga sacada del sobaco allá por los años de la Xbox primigenia, un port del PC que en PC era todo un pepino gráfico por aquel entonces (y en Xbox también), con una propuesta jugable realmente genial. Basado en el estilo Metal Gear Solid era sin embargo infinitamente más realista y adulto, con multitud de situaciones que había que sortear. Partes y más partes en la consola Microsoft lo encumbraron como saga de las de no perderse, sobre todo con el juego que los fans más vanaglorian: Splinter Cell: Pandora Tomorrow. La nueva generación trajo entonces, recién empezada, el Splinter Cell: Double Agent, que si bien no era ninguna cumbre sí que jugablemente y gráficamente (todavía hoy sorprende en algunas cosas), respetaba la saga y aportaba nuevas cosas: elecciones morales y ese tono peliculero de que crean que somos de los malos cuando en realidad estamos espiando. Y he aquí que llegó Assassin´s Creed.

Assassin´s Creed iba a ser el nuevo juego de infiltración de la generación. De hecho, muchas de las habilidades del protagonista de esta saga apuntaban en esa dirección: rezar dentro de un grupo para hacerse invisibles, esconderse en un carro de heno, el seguir a alguien a quien eliminar sin alertar a la guardia, etc. No obstante, las posibilidades que daba el encontrarse en un mundo abierto y las grandes maneras guerreras de Altair permitían el acabar con nuestras misiones, al menos que se dijera lo contrario, de las maneras más bastas posibles. Si a eso le unimos los “momentos” plataforma, la saga se encaminó hacia la acción. ¿Y a quién le dejaron que se hiciera cargo de Conviction? Pues efectivamente, a Jade Raymond, una de las responsables de esta saga, saga que se convirtió en un pelotazo a todos los niveles. Y claro, la sombra alargada de Altair llegó hasta Sam Fisher: más trepar, más acciones encadenadas automáticas, más personas en nuestro camino (en mitad de una feria, de una convención) y, ante todo, el polémico “ejecución automática” en el que el tiempo se ralentiza y el “hamijo” Sam te pega dos tiros sin despeinarse.  Pero es que, si se hubiera hecho un Assassin´s Creed con Splinter Cell hubiera tenido un pase, pero es que encima se hizo mal: escenarios cortísimos, libertad de movimiento reducida, gráficos decepcionantes, online pésimo… Sólo el modo coop, tan añorado en la saga fantástica-medieval, cumplía y con algún que otro pero. No era un juego malo, simplemente no era un Splinter, como el Final Fantasy XIII es un buen juego de Rol pero no es un Final.

¿Y ahora, se ha recuperado? Pues “mie usté”, creemos que sí. No es que se haya vuelto a la trilogía original de las 128 bits, pero se recupera el espíritu de la saga, espíritu más que presente en Double Agent y ligeramente perdido en Conviction (por mucho que éste siguiera el “espíritu” desde el punto de vista moral y argumental del personaje). Ahora Sam, empezando porque lleva su mítico traje, ha vuelto. Y ojo, esta es una saga joven, y es bueno que haya recuperado el pulso, puesto que podría haber caído en el problema de Final Fantasy (resulta curioso, por cierto, que Square-Enix le preocupara mucho que la saga Hitman o la saga Tomb Raider, ambas de su propiedad, perdieran su esencia y se obligaron a que tenían que volver a los orígenes…. Me lo expliquen).

Pero antes que nada, vamos a comentar de qué va este nuevo Splinter Cell. Como siempre, hay un grupo terrorista que va a atacar Estados Unidos, en este caso, sorpresa, un grupo con conexiones con Irán que pretende extorsionar a los USA si no se repliegan de los países en los que tienen presencia militar (la friolera de más de 150, ojito con esto). Esta es la excusa para que Sam Fisher, el protagonista, tenga a su disposición un avión, una tropa y licencia para matar al estilo James Bond. Y fin de la historia (que tiene todos los lugares comunes de Tom Clancy, pero tampoco es cuestión de destripar o “spoilear”).

Los gráficos son de tipo robusto, esto es, tipo  Hunted: The Demons Forge, con personajes grandes, texturas gruesas, diseño, no sé cómo explicarlo, muy de término medio. Eso no significa que no haya buenos momentos, sobre todo en la fase que se puso a modo de demo en el E3, muy soleada, entre casas y campamentos “árabes”. Por tanto, gráficamente se puede catalogar de bueno a secas, pero no muy nítido, y con algún que otro diseño soso. Su resolución y detalles, eso sí, están por debajo de los grandes de la generación (saltar de la nitidez casi absoluta de GTAV y después ver esto…). Pero no desmerece, de verdad que no, por mucho que de Ubisoft se pueda pedir más. A esto se le une (siempre gran acierto de las criticadas EA y Ubisoft) un doblaje y subtitulado al español, lo que hace que la producción quede redonda y muy cuidada (el juego ha salido incluso con ediciones coleccionistas, demostrando mimo y querencia de Ubisoft por la saga).

Jugablemente es como siempre o como era siempre, o como será. Nos explicamos: la elección de cómo hacer las fases da un ímpetu de unión violentos-estrategas. Así ahora podremos ser ghost, panther o assault, es decir, ir sin que nos vean, mezcla de ambos o a saco. Supuestamente este juego es como los antiguos: te lo puedes pasar sin dar un tiro. En la práctica, no obstante, es difícil. Pero se puede hacer. También se podrá ir a tiro limpio, aunque la escasa resistencia de Sam lo desaconseja. En definitiva: lo lógico será panther. ¿Cómo se potencia esto en el juego? Pues cada vez que consigamos pasta por los distintos objetivos podremos gastarla en el nuevo super traje de Sam. Así si potenciamos salud, penalizaremos armadura, y viceversa. O podremos mejorar en estabilidad de armas, o comprar gadgets porque no somos de disparar, o comprar esto o lo otro. Es decir, que según tu estilo te centrarás en una cosa o la otra. Y creednos: Sam tiene más gadgets que, valga la redundancia, el Doctor Gadget. Eso sí, no os hagáis muchas ilusiones: el juego te recomienda el equipamiento necesario y tomar una u otra arma apenas varía en demasía.

Destacable también es que el juego puede llegar a tener una considerable duración si decidimos hacer las misiones secundarias, misiones que pueden hacerse acompañadas de un colega. Sí, habéis oído bien: como en un juego de Rol cualquiera, aquí podremos hacer secundarias (unas 12), que dan una vidilla enorme (con ciertos requisitos y limitaciones en su gameplay). A esto se le suma que si tenemos conexión a internet aparecerán también como secundarias, integradas, misiones del modo online, básicamente el clásico de la saga Splinter Cell de mercenarios contra espías: unos a entrar a saco como soldados de asalto y otros escondidos para protegerse e ir eliminando chusma.

Hubiera estado bien desde el punto de vista jugable algún tipo de repercusión derivada de las decisiones morales que a veces hay que tomar. Sin embargo nada de eso influye un ápice en el devenir de la historia o de los acontecimientos dentro de la misión en curso. Una pena.

En definitiva, ¿recomendamos un juego con un guión facilón, gráficos simplemente buenos y un sistema jugable más cercano a un Hitman que a otra cosa? Pues la respuesta es sí, rotundamente sí. Porque se recupera el Splinter Cell más serio, más hecho a la manera clásica, donde podemos elegir cómo hacer las fases (más violentos o infiltrándonos) y porque, una saga, que en su poca historia posee entre sus méritos Splinter Cell, Splinter Cell Pandora Tomorrow, Splinter Cell Chaos Theory, Splinter Cell Double Agent, Splinter Cell Conviction y este Splinter Cell Blacklist, son más luces (casi destellantes) que sombras, y eso, en este mundillo, merece respeto: la continuidad y la coherencia en términos generales. Ellos, Ubisoft, también parecen haberse dado cuenta a tiempo. Bien.

 

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