Superman Saga Parte II: Extras

hero_EB20101104REVIEWS08101109987ARContinuamos con la segunda parte de estos post en los que hablamos de la saga cinematográfica Superman. Como ya hablamos de la pentalogía en blu-ray, nos centramos ahora en las dos películas fuera de dicha recopilación: la Supergirl de los años 80, especie de spin-off de la saga clásica de Superman, y la reciente El hombre de acero, el segundo intento de resurrección del kryptoniano. Vamos a ello.

Supergirl (Jeannot Szwarc, 1984)

spergirlctPor mucho que moleste a algunos falsos entendidos, esta película es una película compleja de realizar. Sólo la mano firme de Jeannot Szwarc (conocido en el cine por Tiburon 2 o por En algún lugar del tiempo, por cierto con Christopher Reeve, pero sobretodo conocido por ser director en series como Boston Legal, Fringe, Heroes, Smashville –qué cachondo–, Anatomía de Grey, Bones, CSI: Miami…) es capaz de hacerse con una película que venía con toda la fama precedente de las ya rodadas trilogía de Superman, Superman II y Superman III (con esta enlaza claramente en decorados y tono) más un presupuesto de más de 30 millones de dólares… y un enorme problema de distribución en salas y de productores. Lo primero de estos problemas fue un casting con algunos actores conocidos de la época (se habla de Jane Fonda, Dolly Parthon, Brookie Shields…), que pedían cantidades monstruosas de pasta gansa. No obstante, el director quería una actriz desconocida, y eso se hizo. Otros problemas fueron que Warner y DC estaban ya con líos de copyright y el equipo original estaba metido en Superman III, por lo que la distribución corrió a cargo de Tri-star Pictures. Para colmo, y siempre como excusa según la productora, el estreno en Europa y Asia antes que en Estados Unidos hizo rular copias piratas en video, abocándola al fracaso. Y, personalmente, creo que fue por encarar la película como un spin-off de la saga Superman, en vez de hacer lo que los productores querían originalmente, esto es, la prima de Superman, Supergirl, llega a la Tierra para unirse a su primo y enfrentarse a Brainiac. Al final esta historia, que era para Superman III, se convirtió en la floja historia que vimos en la tercera parte. Algo incomprensible. De haberse hecho hubiera sido épico y la tercera de la saga haría justicia al mito.

No obstante, esta película, ya decimos de gran presupuesto, es muy agradable de ver. No sólo por su gran calidad técnica y su delicadeza al personaje femenino (recordemos la impresionante escena técnica del baile/vuelo en el lago), sino por un reparto sostenido en el nivel de Faye Dunaway (Bonnie&Clyde, Chinatown, Network… ved las tres), del nivel de Mia Farrow (una de las musas de Woody Allen, aparecida en películas que os recomendamos ver como Hannah y sus hermanas, Días de radio o La comedia sexual de una noche de verano) y del, por supuesto, grandísimo actor Peter O´toole (Lawrence de Arabia, Lord Jim, El último emperador… ved también las tres), todo salpicado de buenos secundarios y de situaciones más juveniles que las de la saga original.

Supergirl es interpretada por una jovencísima y desconocida hasta entonces Helen Slater, y que después haría algunos papeles conocidos pero nunca de impacto comercial (destaquemos, La leyenda de Billie Jean, El secreto de mi éxito, con Michael J. Fox o Juntos pero no revueltos y, desde el punto de vista recaudatorio Cowboys de ciudad, aunque aquí era una secundaria). Es un acierto su casting, bordando el papel de ingenua a la que todo le sorprende pero que da hostias como panes. Me acuerdo que mi hermano y yo la alquilamos en un videoclub recién abierto en nuestro barrio, en formato, atención… beta. Sí, somos así de viejos. Por tanto es una película que puede estar enmascarada por nuestros recuerdos pero, sinceramente, creemos que no. Es una película agradable de ver que recuerda, por aquello del super héroe perdido en un pueblo, a la primera parte de Thor. Una película, en definitiva, con un “algo” que ya quisieran otras que yo me sé.

Esta versión aquí analizada es una versión sacada de una fuente analógica (DVD), la única que existe, y que almas cándidas en internet han convertido en algo digno y en un más o menos HD. Bien por ellos, fuck you por DC.

El hombre de acero (Zack Snyder, 2013)

ktarsis.es-superman-man-of-steel-henry-cavill-comic-con-poster-2012El hombre de acero es una película realizada por los amigos “sobrevalorados”. Por un lado tenemos a los sobrevalorados guionistas y productores hermanos Nolan (creadores de esa obra maestra llamada El caballero oscuro, ojo, que no negamos las cosas bien hechas, por mucho que Batman Begins nos parezca simplemente correcta y El retorno del caballero oscuro una cosa más insípida que un gazpacho sin sal) y por otro lado a Zack Snyder, director de Watchmen (me niego a decir nada más) y de la sobrevalorada 300, un pseudo mojón por mucho que a algunos les moleste (ya el cómic de Frank Miller era cortito, cortito). Comparar al director Snyder con Richard Donner, David S. Goyer con Mario Puzo y Hans Zimmer con John Williams es un chiste cruel y hasta ofensivo. Todo lo que dirige Snyder es una obra fría y hueca, plana, excesivamente larga, y darle una obra como esta (mucho nos tememos que convertida en trilogía), es cagarla.

Pero antes de continuar, vamos a hablaros un poco de historia del cine. En el cine clásico hollywoodiense (hasta finales de los años 50 aproximadamente), existía lo que se llamaba ritmo y cadencia fuertes. Esto en cristiano viene a decir que todo lo superfluo, todo lo que no haga avanzar la historia, es accesorio. Esto dio lugar a películas de entre una hora y quince minutos hasta de una hora y cuarenta a lo sumo, con excepciones, en los que en minutos pasaban días. Todo aderezado de momentos de furia y calma, cosa en la que maestros como Kurosawa eran los amos (sobre todo los europeos que huyeron del nazismo). Pues bien, ¿por qué decimos esto? Pues porque esta película que dura dos horas y media da la impresión de que podría haber durado 3 horas, pues da la sensación de que faltan cosas. Así, comenzamos en Krypton con todo Cristo dándose de hostias para dar un salto de 30 años, para volver a recordar hacia atrás, para de repente pasa otro mes, etcétera. Aquí no hay como en el Superman clásico una etapa de asimilación, crecimiento, desarrollo, aprendizaje y caos. Y los momentos de calma e ira no existen: más bien vacío y destrucción. Se demuestra, pues, que ser original en el desarrollo de una historia frente a la linealidad no es igual a “genialidad” porque sí.

Y es que un desarrollador clásico como Donner se merienda a este creador de mierdas de videoclip llamado Snyder, que tiene de director de cine lo mismo que Michael Bay y un filete con patatas. El primero presenta un Krypton oscuro, al final de sus días de antiquísima civilización, de tecnología extraña, con unos pocos seres muy inteligentes demasiado cansados ya de verse las caras. Esto es una excusa para desaparecer y enviar, como un halo de esperanza, a Kal-El fuera de ese planeta decrépito. La excelente música de John Williams acompaña el viaje espacial del joven Superman, que va aprendido con su desarrollado intelecto idiomas, razas, culturas y ciencias. Su llegada a la Tierra, como un Mesías que encuentran un maduro matrimonio es presentada de forma magnífica. Un solo plano con el niño sujetando el coche enseña el problema más que mil guiones obtusos de Goyer. Por el contrario, en esta El hombre de acero tenemos a un Krypton en pleno apogeo, con una tecnología que coloniza planetas pero que es incapaz de salvar a un planeta de su destrucción (aunque no se sabe muy bien por qué coño explota). Son ajenos a nosotros, no son los sabios seres que pueblan la galaxia y que podrían llegar a inspirarnos, sino aliens con forma humana llenos de bichitos extraños y mierda tecnológica. Este Superman no desarrolla bien cómo llega ni cómo lo encuentran. Y por supuesto es un burro de tres pares de cojones: ni se le ve estudiar, ni siendo sensible, ni disfrutando de su pubertad, ni de su imposible relación con el género femenino. En el Superman de 1978 el padre terrícola de Clark se desploma, muere, en un plano de conjunto, mientras la música y las circunstancias le introducen en el mundo adulto de golpe. Esto marca el conocimiento de su nave, de quién es y de qué tiene qué hacer. La voz de Marlon Brando, lejana y cercana a la vez, le introduce en los misterios de su condición. Es ya un hombre predispuesto a llegar a Metrópolis a cumplir su destino. Aquí, por el contrario, el padre muere de forma indigna y hasta merecida por ser gilipollas, y su paso a los misterios de su raza se encuentran en una mierda de nave de miles de años con robores y porquerías, descubriendo a su vez la mierda de traje-armadura de su raza y dándose al vuelo como otros se dan al vino. No hay una sola escena en la que salve a alguien, una escena como la de 1978, presentándose a Louis y al mundo salvando el helicóptero: lo hablábamos antes de la concreción. Le basta un plano (helicóptero en una mano y Louis en otra), para indicarnos el inicio de sus aventuras y el inicio de sus relaciones con el que será su gran amor. Pero en la de ahora… mejor callar.

 Y eso que Louis Lane, personaje en manos de una actriz en auge como Amy Adams, destacada en buenas películas como The Master, Un golpe de efecto o The Fighter, intenta imponerse en los primeros minutos para acabar desdibujándose como una periodista anodina, carente de fuerza y raza. ¿Hubiera permitido la Louis de Margot Kidder que su moral le dijera a quién puede o no puede investigar, a quién sacar en primera plana? El amor de la Louis de Donner es el surgido de la admiración al personaje, a ese gigante de dos metros y ojos azules capaz de volar (y bien lo sabe Clark, magistralmente retratado con cierta tristeza, sabiendo que él no será capaz de competir consigo mismo). Pero aquí, la Louis de Goyer parece una tipeja que lo mismo le da uno que otro, que se enamora porque sí, con una lealtad al personaje que no sabemos de dónde coño ha surgido. ¿Recordáis la escena del vuelo entre Superman y Louis por Metrópolis, mientras sonaba esa obra maestra que es el Love Theme de John Williams? ¿Cómo en esta de Snyder, en dos horas y media, no somos capaces de sentir que Kar-El ha sentido la muerte de su padre, que se siente mal por no poder contar su secreto al mundo, que se ha enamorado de manera imposible de una terrícola? Y todo retratado sin cursilería, sabiendo que la audiencia es juvenil y no va a permitir une película romántica más que en los términos estrictos.

Y ya ni te hablo del jefe de Louis, un Perry White black (permitidme el chiste, pero no es mío, es del propio guión), con sus tirantes y su pendiente en la oreja: vete a cagar. Perry White es un personaje que, como el Jameson de Spider-Man, viene a representar a esos periodistas implacables, de raza, estilo Primera Plana de Billy Wilder. Con sus tirantes, su puro, su pelo tieso y reseco, sus maneras clásicas surgidas del fondo de una novela negra cualquiera. No una especie de seguidor fashion, con sus tirantes y su pendiente y su iPhone en el bolsillo. Desafío a que me digáis un puto director de periódico importante que vaya a la moda y lleve pendiente. Recordemos los gritos del director del Daily Planet de la película del 78 exigiendo “¡quién es el sastre de este tío y dónde encarga la ropa!”.

Ya hablaremos del traje y de otras cositas más adelante, pero vamos ahora a adentrarnos en el farragoso tema de la música. Hans Zimmer, escúchame, ven, no se lo digas a nadie, más cerca… ¡vete a tomar por el culo! No me explico cómo un compositor mojonero como este, que no ha hecho una banda sonora ni un tema conocido ni épico, plano hasta decir basta, hueco como el agujero en el que se quedó Winnie the pooh atascado es capaz de suscitar tanta admiración y de estar trabajando tanto. Si me hubieran dicho, con los ojos cerrados, que estamos escuchando Batman, Inception o cualquiera de sus músicas mojoneras habría dicho que sí. Es todo de un anti épico, anti dramático y anti romántico, que al salir del cine no hay más remedio que volver a poner a John Williams para desintoxicarse. ¿Qué no hubieran hecho Miklos Rosza, Basil Poledouris, el propio Williams, Newman o Jerry Goldsmith? Cutre, mierda seca, porquería, meado, horror, basura… todos los epítetos y adjetivos se quedan cortos para describir esto. Esta música va a la par con la fotografía, otro mierdas al que le recomiendo que vuelva a la escuela de cine. Estoy hasta la polla ya de las músicas “modelnas”, sin melodía épica, sin tema principal, sin reconocimiento ninguno, cortadas todas bajo el mismo patrón nimio y carente de nada. Es retroceder un siglo en la historia del cine.

Bien, dicho todo esto, queda lo mejor… el traje. El Traje, con “t” mayúscula. ¿Por qué se le quita el calzoncillo rojo y el cinturón amarillo para hacer más creíble al personaje y, al tanto, casi todos los encuadres de Superman se realizan en plano medio o plano medio corto? Entonces, si sabes que el símbolo de Superman son sus, fíjate qué casualidad, sus símbolos, ¿por qué se los quitas? Y ya no hablemos de la S mayúscula, sólo reconocible cuando le da la luz del sol porque si no está mustia. Sí, ya, buscaba eso, porque como el Sol le da su poder… Y lo bonitos que son los puntitos del traje, claro que sí, lejos de ese traje de mallas ordinario de Christopher Reeve, ¡uy, sí!, quita, quita, que al negro del pendiente no le gusta eso, debe ser algo que haya mostrado Karl Lagerfeld en la pasarela Cibeles. ¡Ah, por cierto, se nos olvidaba! El traje de Clark Kent… Kent… (pausa aquí para vomitar). Si en Superman Returns el traje le quedaba a Clark como una patada en los huevos, lo de este Clark es… de cárcel y horca. Un gafapasta vestido de negro con corbata mini saludando desde el fondo. Que digo yo, que habrá entrado en el Daliy Planet para repartir cafés, porque para ser periodista… Vamos, decimos, que lo mismo estamos equivocados y el algún momento se dice que Clark ha estudiado siquiera el “Michu”, ya ni digamos la carrera de periodismo… En fin, pasemos un tupido velo.

Pero no vamos a realizar una crítica porque sí. Vamos también a alabar pues si no, no es crítica sino critiqueo.  Ya hemos dicho que Amy Adams está desaprovechada, que Fishburne no se usa casi, que Costner está inédito (en fútbol diría Sin Comentarios, como el suplente que sale en el 85’) y que el que ganó un Oscar por no cambiar de expresión y usar una máscara (Russell Crowe) está como siempre irregular. Pero quien no se desaprovecha, por suerte, es a Michael Shannon (magistral en esa obra maestra de las series de televisión que es Broadwalk Empire) y que se dio a conocer al gran público en ese experimento llamado Take Shelter. Está como siempre fuerte, aguerrido, enfadado y peligroso, con su característico seseo y su mirada adusta. Verlo enfadado vestido con los trajes guerreros de Krypton (lo único bueno del vestuario en toda la película) es cagarse y por momentos Superman parece él. Tampoco vamos a criticar las sobacadas de los Nolan o Goyer: ATENCIÓN SPOILER: Clark no conoce a Louis en el periódico sino en la nave de sus antepasados, tampoco hay fortaleza de la soledad, se da a conocer al mundo por un gran ataque y no por ayuda comunitaria, entra en el Daily al final con Louis sabiéndolo (de hecho de inmediato aparecen los créditos), su padre no fallece por vejez sino en un tornado, su traje no es irracional (por así decirlo) sino es más bien armadura para hacerlo más creíble, Clark no es periodista, casi todo el mundo sabe quién es Superman pero al final les da a todos un ataque de amnesia… No, no vamos a criticarlo, porque al fin y al cabo es una adaptación, y que puede llegar a ser hasta emocionante, pero por otro lado lo interesante es la psicología del personaje… Un momento… ¿QUÉ COJONES ES ESTO?

La calidad del Blu-ray está fuera de toda duda. Su excepcional nitidez, el uso de imágenes muy amplias típicas en este caso del estilo Nolan y que disfrutamos en Batman, los efectos especiales, la retahíla de explosiones, pirotecnia… Verdaderamente, aquí sí se aprecia su abultado presupuesto (a pesar de contar con unos exagerados 225millones de dólares). Ni qué decir las múltiples versiones: que si 3D, que si normal, que si DVD… Por otro lado, películas con “menos” presupuesto, como El Hobbit, con casi 50millones de dólares menos, recaudaron mucho más y artísticamente fueron superiores.

Conclusión de los dos post

El hombre de acero, Superman, Clark Kent, o como queráis llamarlo, ha tenido un recorrido irregular pero, qué cojones, en términos absolutos inolvidable. Incluso se atrevieron con Supergirl. Ha sido interpretado por tres actores, aunque el magnífico fue Christopher Reeve, con secundarios no ya buenos, sino antológicos y legendarios como Marlon Brando, Glenn Ford, Peter O´toole, Mia Farrow, Faye Dunaway, Trevor Howard, Eva Marie-saint, Gene Hackmann… o de un nivel fuera de toda duda como Kevin Spacey, Russell Crowe, Kevin Costner, Margot Kidder, Helen Slater, Richard Pryor, Robert Vaughan, Terence Stamp, Amy Adams, Michael Crowe, Laurence Fishburne, Mariel Hemingway… El esfuerzo de los productores, siempre, por rodear a la saga de profesionalidad y nivel actoral, para ser creíble lo increíble, es digno de mención, y eso hay que decirlo.

Otra conclusión a la que llegamos es que la saga ha ido cayendo desde su primigenia película (jamás superada), pasando del romance-aventura-humor-acción a un rollo de palos aburrido y semi místico. Eso sí, siempre con unos presupuestos de padre y muy señor mío. Pero todas, eso sí, entretenidas de ver, con algunas violaciones del personaje (en especial El hombre de acero, más parecida al viaje de un extraterrestre filtrado por Nolan que a un Superman al uso). Estamos hasta los cojones de la nueva moda de hacer trascendente todo: no joder, no. Indiana Jones, Robocop, Superman, Terminator, Akira, Regreso al futuro, ET o Batman, son para divertirse, para ir al cine, ese cine que va desde el 75-94, con especial mención a los 80s, el puto cine de palomitas, el de ir con los amigos del colegio o del instituto, donde pueden entrar gentes de más de 12 años sin ruborizarse, de echarse una tarde inolvidable y de que, esa gilipollez que es el cine, quede como un recuerdo perdurable en tu infancia y que, por su influencia, te vayas abriendo poco a poco a otro cine, crecer con él, coño. Esto es algo que parece haberse olvidado y todo tiene que tener un drama detrás, confundiendo dramatismo (algo que es obligatorio en cualquier representación) con drama. Comparemos el Superman de Reeve que se despide de los espectadores con una sonrisa, toda una declaración de intenciones, en complicidad con el público que ha asistido a esa broma maravillosa que es el cine, con los Superman fríos y lejanos de ahora. Y es que Reeve lo hizo humano, y se convirtió en toda un referencia para los niños y los jóvenes de todo EEUU. Es posiblemente uno de los actores más queridos de la historia. Porque el cine, como cualquier otra disciplina artística de la representación, os voy a contar un secreto NO ES LA REALIDAD.

La pentalogía es una edición magnífica a un precio ajustado, pues no solo incluye las versiones comentadas, sino la versión no extendida, la versión no Richard Donner y varios extras que enseñan cómo ese grupo de artesanos pioneros hicieron realidad aquello de “creerás que un hombre puede volar”. No somos aquí amigos de listas en orden de ningún tipo (exceptuando el alfabético, claro está), pero diríamos que, en nuestra opinión, el orden de calidad de más a menos sería este (y con eso damos por concluido este especial Superman): las imprescindibles en cualquiera de sus versiones formadas por Superman y Superman II; las que estarían bien verlas si te gustaron esas dos que serían Superman III y Supergirl; y otras prescindibles, solo para fans o para los que, ya que estamos, quieran verlas todas, aunque las metemos en este grupo bien porque no aportan nada, bien porque no son buenas o bien porque poco tienen que ver con el Superman de los cómics, no digamos ya nada con el del cine: Superman IV, Superman Returns y El hombre de acero.

Para más info de películas de superhéroes, aquí y aquí.

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3 Responses to “Superman Saga Parte II: Extras”


  1. 1 paola febrero 11, 2014 en 6:10 pm

    La película de supergirl me encanta, pues es una de las pocas donde se puede ver a una mujer como heroína, además Helen Slater hizo un excelente trabajo al igual que en la película Lassie, que es de mis favoritas pues la historia es muy conmovedora.


  1. 1 Tres cómics, tres estilos | Frikadasmil Blog Trackback en febrero 11, 2014 en 12:00 pm
  2. 2 Alien Saga parte II | Frikadasmil Blog Trackback en noviembre 14, 2014 en 11:35 am

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