“Hasiendo el amol” en Japón

catherine-1Aquí volvemos con un juego, Catherine, que difícilmente logra ser encajado en un género (al menos aparentemente), y que puede ser resumido en una frikada típica japonesa que no sale de su país o que, a duras penas, llega a Estados Unidos. Pues he aquí que no sólo llega a Europa y a España por consiguiente, sino que traducido al español. «Cosas vererdes», dijo Sancho.

Pues sí, hay que agradecer a Deep Silver (distribuidora especializada en estos juegos como Catherine, Dead Island o Sacred) que lo traiga a España con subtítulos en español, una cosa que por la degradación del país y la crisis va a ser cada vez más un rara avis (por lo menos en aquellos juegos no de superproducción). Aquí ha venido en inglés con subtítulos, no en japonés, pero aun así no pasa nada, pues el buen hacer de los dobladores americanos en este sentido está fuera de toda duda.

Catherine, del mismo enrevesado estudio desarrollador de la saga de rol Persona (que aquí no hemos catado), trata de un alegre “muyayo” que está saliendo con una tal Katherine. Hace ya varios días que está teniendo raras pesadillas en las que aparece junto con otros carneros antropomorfos y en calzoncillos, en un mundo extraño basado en puzles y pruebas absurdas. Todas las noches, antes de esto, se reúne con sus amigos tras el trabajo a quejarse de que Katherine, a la que quiere, está presionándole para casarse y de que está teniendo raros sueños desde entonces. Hete aquí que un día, borrachín él, conoce a una tal Catherine (sí, del mismo nombre pero con otra letra), la personaje anime con pinta de guarrilla que estáis viendo arriba en la foto, y se hace su amiga. Se acuesta con ella y… aquí empiezan sus problemas: equívocos, follones, que si acoso por el móvil, que si los amigos metiendo baza, etc., etc. Pero todo se complica aún más: una serie de muertes misteriosas en las que suelen estar implicados los que ponen los cuernos a sus mujeres empiezan a surgir, y todo aderezado por estas extrañas visiones que parecen reales. Tan reales, que si nos las supera, no despertará.

Este original planteamiento ha dado lugar a unos equívocos sobre mezcla de géneros, muy en la línea de otro juego distribuido por Deep Silver, Dead Island, del que ya dijimos aquí que pese a la confusión, era Rol y no shooter, y que ha confundido a la comunidad. Pues bien, este juego, pese a todo, es un juego de puzles, ni más ni menos que tipo Bubble Bobble, pero aderezado con momentos de pausa (como en Fire Emblem, por ejemplo). Pero la pausa no es para coger ítems, sino que todo sucede en un bar con personajes con los que se puede hablar, responder con mensajes de texto a los mensajes de su novia y amante (y que pueden ser de distinto tono, influyendo en el devenir del juego), con posibilidad de borracheras (que después dan más rapidez en el mundo onírico), ver la tele, ir al baño a hacer el tonto, ayudar a otros “losers” como él, etc. Y entonces, ya al final, suele llegar Catherine, la noche, el sueño y…

…Y el juego empieza en sí. Ahora entran los puzles. Puzles que consisten, básicamente, en mover bloques para realizar un camino por el que subir. Pero no siempre es así de “sencillo”: bloques que caen, otros que quedan suspendidos, otros que se rompen, que estallan, etc. Y además, nos puede perseguir un Jefe al final de fase, otros carneros que se interponen, nos empujan… En definitiva, de gran originalidad y rompecabezas. Entre recorrido y recorrido, aquí dentro, también hay fase de descanso, donde podremos charlar con otros, aprender técnicas o comprar objetos con dinero que encontramos en la subida (aunque muchos de esos objeto también los encontramos gratis en la subida): almohadas para resucitar desde un punto de control, creador de bloques, destruye enemigos y un largo etcétera de cachivaches. También habrá aquí el “ascensor” que nos pasa de fase, consistente en un confesionario donde habrá que responder a preguntas al azar con un simple Sí o No, que influyen en nuestro medidor de moral. Medidor de moral, dicho sea de paso, polémico: si respondes que no me gusta casarme, bajada de moral, que no te gusta una novia fija, bajada de moral, que no quieres ser padre, bajada de moral… ¡Irse a la mierda joder! ¿Quién hace este juego? ¿Un cura? Por lo menos sí hay preguntas cachondas como si te gustaría ser actor porno. Lo gracioso es que si estás conectado a internet te dice qué han respondido otros.

Jugablemente el personaje se mueve en este tipo de fase un tanto robótico, con básicamente el movimiento de empujar, escalar y colgarse. Además, muchas veces tendremos problemas con el control, ya que empuja un bloque cuando queremos tirar de él, o se cuelga cuando queremos que suba, etcétera. Esto puede llegar a ser molesto en la dificultad alta, y más cuando tenemos que movernos a veces como un rayo. Lo han intentado solucionar con una tecla que deshace el movimiento anterior, pero si el destrozo es muy grande (empujar varios bloques y tal), no es muy útil.

Se puede cambiar de música en el bar, jugar a las recreativas, conversar, elegir respuestas que influyen, emborracharse (con “culturales” explicaciones sobre las bebidas al final del lingotazo) y un largo etcétera de entretenimientos mil.

Por cierto, y antes de comentar el acabado gráfico y sonoro, que sepáis que el juego es jodido ya en dificultad normal, que hay que pensar y que os puede estallar el cerebro en los enfrentamientos finales y en el propio final del juego. Avisados quedáis. NOTA: Hay modo fácil, que también es complicado, pero menos.

Gráficamente se presenta en un elegante cell shading, odiado y amado a partes iguales. Para este juego, de estilo anime, es perfecto. Se aprecia sobre todo en los videos de transición, que enlazan perfectamente con el diseño artístico del mismo, así como las escenas in-game. Se echan en falta más localizaciones que el bar, pero por lo menos lo poco que hay cumple su cometido. Es una pena, ya decimos, que no ahonde en este sentido, pues su acabado luce muy bien.

El sonido, e incluso muchas de las palabras insertadas que aparecen en el juego (nombres de bebidas, por ejemplo en el bar), están en inglés, pero el juego tiene subtítulos en español. Se ha hecho un gran doblaje al inglés, aunque las música no destaca especialmente (mención aparte, claro está, merecen las fases ambientadas con la música Júpiter, de la composición Los Planetas, del músico inglés Gustav Holst, pieza que os recomendamos).

En fin, un juego en el que se ha hecho un gran trabajo (traducido al español, con versiones Xbox 360 y Playstation 3 con carátulas dobles reversibles, con ediciones coleccionistas incluidas –y que traían unos calzoncillos LOL–), pero que debe ser asimilado como un juego rompecabezas. Son ellos, los que les gusta los puzles los que lo deben comprar. Aclarado esto, entonces sí, se disfruta, sobre todo por su historia, que es rejugable por decisiones y tener múltiples finales (aparte de desbloquear un modo cooperativo offline de mini-juegos).

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1 Response to ““Hasiendo el amol” en Japón”



  1. 1 El Rol que me viene (V) | Frikadasmil Blog Trackback en noviembre 9, 2016 en 6:57 pm

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