Frank, ¡cuánto tiempo!

Aquí estamos otra vez. Y otra vez con un juego de zombis. Y otra vez con un juego de saga. Y otra vez un Dead Rising. De acuerdo, no somos originales. Pero si no lo es CAPCOM, ¿por qué puñetas íbamos a serlo nosotros?

En esta web somos fans de esta saga (de hecho nos hemos hecho fans de la mayoría de nuevas sagas de esta generación ahora que lo pensamos) que ya tiene cinco partes: Dead Rising, Dead Rising 2: Case Zero, Dead Rising 2, Dead Rising 2: Case West y el ahora comentado Dead Rising 2: off the record. Son muchos juegos, cierto, pero no es menos cierto que esta saga se inició allá por Septiembre de 2006. Fue precisamente ahí, en los comienzos de esta generación, cuando salió el genial Dead Rising, juego que por cierto fue puteado o no entendido del todo por ciertos medios especializados (no quiero mirar a nadie). Era ese un juego con ciertos fallos y ciertas deficiencias pero espectacular en su planteamiento, con un uso de la nueva generación que demostraba que estábamos ante algo completamente distinto a XBOX, Gamecube o Playstation 2 (limpieza gráfica, multitud de personajes en pantalla, planteamiento revolucionario). Después salieron los también aquí comentados Dead Rising 2: Case Zero, Dead Rising 2 y Dead Rising 2: Case West. Todos aportaban algo distinto a la primera parte, con cambios radicales como nuevos escenarios, cooperativo online o posibilidades. Es cierto que Dead Rising 2: Case West ya demostraba ciertos síntomas de cansancio, pero repetimos que es tan bueno el invento que todo se le perdona.

¿Y qué tal Dead Rising 2 off the record? ¿De qué coño va? ¿Es un juego nuevo o esto “qué é lo que éh”? Pues digamos el siguiente ejemplo: imaginaros que en Skyrim no pudiésemos unirnos a facciones. E imaginemos que saliese ahora un juego a la venta que se llamara “Skyrim Factions” en el que podemos unirnos a las facciones, y por tanto, ver nuevos escenarios, personajes, etc. Sí, seguiría siendo un juegazo, pero habría cosas en común con la anterior parte. Parecería, más que otra cosa, un DLC. Pues bueno, eso es lo que pasa aquí: podría haber sido un DLC y Santas Pascuas. Pero CAPCOM ha preferido sacarnos los cuartos. ¡Oiga, que sarna con gusto no pica! Pero es sacar cuartos.

Si lo que queréis es saber lo que tiene en común con las demás partes, os recomendamos nuestras impresiones de las otras entregas de la saga. Pero vamos a hablar de las diferencias, que es lo que supongo que esperáis, más allá de la más importante: su precio.

La historia está basada en el concepto americano de “What if?”, que es algo así como qué hubiera ocurrido si el protagonista fuera otro. Una gilipollez como la copa de un pino, que no cuenta nada de la historia, y que no tendrá más recorrido después de esta parte (porque si no, cómo van a explicar después qué hace Franky en el refugio en el que estaba Chuck, el verdadero protagonista de la segunda parte). Lo bueno es que veremos escenas no vistas, así como psicópatas nuevos (hay uno que es una parodia del propio Chuck que es surrealista), aparte de nuevas zonas.

Estas nuevas zonas son la principal diferencia gráfica con respecto a las otras entregas, aportando mini juegos de feria, una noria, diseños y armas/trajes. Ahora que ahí acaba todo. Por lo demás, igual e indistinguible de la segunda parte. Sin más.

Como principal novedad jugable son algunos movimientos típicos de Frank y, en general, de Chuck. Sin embargo, lo mejor sigue siendo, de largo, la cámara del protagonista y que tanto se echó de menos en la segunda parte verdadera. No sólo es divertido el liarla con la cámara (fotos por puntos de humor, de erotismo, de terror…), sino que ahora además hay un nuevo modo en el que Frank West agarra a un zombi por toda la cara y se hace una foto a él mismo con el zombi, en plan turista guasón. Verdaderamente cachondísimo. Falla, eso sí, explotar esto como hace EA con su FIFA, con posibilidad de ver las de otros, votarlas e incluso descargarlas (y más ahora que la cámara, por fin, es digital y no necesita de carretes como en su primera parte).

Un nuevo modo, muy interesante, es el Modo Libre. En él, podremos dar vueltas y vueltas sin preocuparnos por el tiempo. En este modo, el dinero y la experiencia se pueden extrapolar al Modo Historia. No hay misiones sino objetivos que son premiados con medallas de oro, plata y bronce. Tampoco hay supervivientes. Sí, sabemos que muchos pueden pensar, y con razón, que esto va en contra de las esencias del juego. Pero era un modo necesario, el poder explorar con tranquilidad e investigar cada rincón se hacía deseable y obligado. Sabiendo que ya no se está jugando a Dead Rising 2 sino a otro juego ligeramente diferente, claro.

En definitiva: todos los aciertos y fallos se mantienen igual que en su segunda parte, digamos, oficial (la pantalla congelada mientras graba o carga o la caidita de frames no se han arreglado). ¿Lo recomendamos? Sólo para fans, desde luego, pues por 29,95€ (seguro que como nosotros lo conseguís más barato, sobre todo en la pérfida Albión que vienen con subtítulos en español) no es recomendable pues no aporta nada si ya tienes en tu estantería la parte dos. En tres contradictorias palabras: un juegazo prescindible.

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