Nuestros mundos raros (I)

Aprovechando como dijimos en el anterior post (que iba sobre Journey, el juego de Playstation 3 basado en un mundo particular), hemos decidido hacer nuestra propia lista de lo que nosotros llamamos juegos de mundos raros.

Para nosotros los juegos de mundos raros son juegos que se nos han quedado clavados en la memoria por su mundo único, su idiosincrasia o porque así nosotros lo recordamos con el paso del tiempo (hay juegos que jugamos con 11 o 13 años, por lo que la percepción de qué es raro y qué no cambia con el tiempo y la experiencia). Así que puede haber juegos con personajes que no hablen o que son extraños, o mundos especialitos, o juegos también personales en su mecánica, arte, etc. La lista está montada con nuestro criterio, que nadie se lleve a engaño. Habrá juegos en los que todo el mundo estará de acuerdo en que su mundo es particular (como Demon´s Souls o Journey) y otros en los que no habrá consenso porque fue nuestra percepción en su época, insistimos, lo que nos lleva a incluirlos (The Journeyman Project o Wonder Boy, por ejemplo). Que ya lo dijo el Premio Nobel Harold Pinter “El pasado es lo que recuerdas, lo que imaginas recordar, lo que te convences en recordar, o lo que pretendes recordar”.

Bienvenidos, pues, a nuestros recuerdos:

Journey (Playstation 3)

Este juego hace unos seis días que lo hemos comentado. No hace falta decir nada más. Tiene las características que hemos dicho en la introducción que, bajo nuestro punto de vista, tiene que tener esta lista de juegos: un mundo extraño que hace volar la imaginación, un arte especial, una mecánica diferente a lo normal. Y lo más importante: la ambientación y la banda sonora, el boca a boca y para nosotros, como dijimos en nuestra crónica, sobre todo la recuperación del sabor de los juegos de antaño. Las impresiones aquí.

Loom (PC)

Mágico. Obra maestra. Único. Pieza de arte audiovisual cuando no había nadie que se atreviese a decir eso de un videojuego. La imagen que ilustra este post es una imagen in-game de este juego. No se puede hacer más con menos colores. Tendríamos los que hacemos este blog catorce años y quedamos marcados por su historia y su buen hacer. No nos engañemos: hasta entonces lo que habíamos jugado no brillaba precisamente por su argumento (los sonics, los marios, los double dragon, etc.). De hecho fue nuestra primera aventura gráfica pura y ya se convertiría en uno de nuestros géneros favoritos  forever. Nos pareció un mundo único, atractivo, y por aquel entonces raro y misterioso. Ver el momento en el que estamos presos en la forja o viendo el telar de los cielos desgarrarse, son momentos irrepetibles y que marcaron nuestra experiencia videojueguil. Consigas la versión original o el llamado en su momento Loom CD, es un juego imperdible. Era corto pero no había modo de pasar sus diferentes puzles de la misma manera, puesto que los hechizos que lanzaba nuestro personajillo (por cierto, también encapuchado y en viaje estrambótico, al más puro estilo Journey) cambiaban en cada partida. Hecho por la factoría Lucasarts, lo cual es indicativo de aventura y producción de calidad (lo contrario que ahora, vamos).

Dreams to reality (PC)

Uno de los juegos más extraños que hemos tenido ocasión de jugar. Mi hermano, cuando salió en PC, me dijo: «coño, ha salido Dreams to Reality, voy corriendo al puto Centro Mail» (que es como se llamaba antes). Y yo, inocente, no sabía el porqué. Era 1997. Ahora le doy las gracias por su marcha loca. Este juego algunos lo conoceréis porque salió en la famosa Psx y porque estaba realizado nada más y nada menos que por Cryo, aquella compañía francesa que junto a Psygnosis era una de las que partía la pana en aquellos tiempos. Un juego con un entorno y una historia única: el vivir la aventura en el mundo de los sueños para enfrentarse a las pesadillas. Unos gráficos no punteros pero sí preciosistas, con puzles y diseños de fases interesantes y una música genial y recordada. Ver a tu protagonista moverse a cámara lenta o volando a través de las nubes persiguiendo una ballena gigante es, simplemente, de un recuerdo gratificante para quiénes esto escribimos.

Shadownman (PC)

“Guerrero vudú inmortal, señor de la Zona Muerta…”. Nos maravilló, sí señor, nos maravilló. Recuerdo que incluso alcanzó cierta fama en Psx y salió una segunda parte en Playstation 2 que no llegó a cuajar, desgraciadamente, y que no llegamos a jugar. El maravilloso doblaje (fue el mismo actor que puso voz en las introducciones de esa joya llamada Blade: the edge of darkness), contribuyó por supuesto a su éxito (aparte de por su entonces potentísimo apartado técnico). Sus giros, su terror al más puro estilo survival, sus fases entrelazadas, sus monstruos extraños (“Las hermanas, ya vienen…”), su sonido ambiente, sus puzles, sus referencias bíblicas, sus saltos realidad-infierno, sus poderes, sus azulados y brillantes ojos fantasmales… Una obra maestra, una de esas piezas que de vez en cuando surgen de la nada y que hay que aplaudir. “Porque somos legión…”.

Pyscho Fox (Master System II)

Estábamos mi hermano yo un verano caluroso cuando contábamos con 11 años de edad, tras haber dejado hacía ya un mes la despedida atrás de los colegas del colegio, tumbados sobre una colchoneta en calzoncillos pasando canuta la tarde (sí, con la colchoneta inflada), cuando decidimos bajar y alquilar una juego para pasar el trago. Hasta ahora en ese videoclub lo único que habíamos alquilado era un juego de rol en inglés y otro estrambótico sobre los Simpsons para la master y decidimos, para seguir la tradición, escoger el juego más raro y desconocido para nosotros que encontramos. Su nombre: Psycho Fox. Eran una serie de animales protagonistas en distintas fases de las más puras plataformas de antaño. Para nosotros fue un reto y una gran sorpresa, pasándolo pipa todo el fin de semana. Nos envició  bastante el juego y su mundo. De hecho nos dedicamos, aficionados como éramos y somos al dibujo, a copiar a los protagonistas. Incluso intentamos conseguir por todos los medios comprar el juego. Pero no pudo ser. Entonces los niños no éramos como los de ahora, que les dan todos los caprichos y nos tuvimos que joder (estamos hablando del lejano 1993).

Demon’s Souls (Playstation 3)

Existe un juego de pesadilla, en un mundo amplio y misterioso, con personajes extraños, monstruos gigantescos e historia enigmática, ultra difícil… y donde no se puede morir. Creo, y estaréis con nosotros, que tiene todos los ingredientes para estar aquí. No vamos a enrollarnos más porque aquí ya hicimos la crónica y tampoco ponemos la obra maestra de Dark Souls porque ya se basaba en el mismo mundo (en realidad, ambos están basados en el estilo de la saga King Fields, del mismo creador). Mítico y legendario. La primera fase, con las almas, muriendo una y otra vez, subiendo el castillo, con el dragón dando por el culo… Merecía estar sin duda alguna. De los pocos juegos modernos que nos han hecho viajar al pasado.

The Journeyman Project Turbo (PC)

Este juego nos lo prestó un amigo cuando estas cosas no se compraban ni se pirateaban, sino que, insistimos, se prestaban. Era la época de los nuevos y molones ordenadores de 100mhz, dejando atrás la época de los 486. La prehistoria, vamos, en pocas palabras. Este juego es una aventura gráfica para PC que nosotros, con trece años, desconocíamos (nunca habíamos tenido un PC antes, de hecho). Flipamos desde el minuto uno gracias a sus vídeos, sus gráficos y, sobre todo, por su recordada y famosa banda sonora, con una calidad que nosotros, hasta hacía nada usuarios de una consola de 8 bits, desconocíamos. Un juego que jugábamos a oscuras, concentrados, disfrutando de su lograda ambientación (ese inicio del juego, con la radio encendida contando el primer contacto de la humanidad con los extraterrestres es simplemente maravilloso). Un mundo raro y genial que quedó grabado en nuestra memoria.

Omikron: The Nomad Souls (PC)

Este juego fue un auto regalo navideño allá por el Año de Nuestro Señor de 1999. Jugamos a la demo y flipamos en colores por sus gráficos, su jugabilidad y su tono adulto. Comprarlo después cuando salió a la venta fue todo uno. Tres discos que te metían dentro de un mundo personal, vivo y muy creíble. De los primeros en tener una gran ciudad y el poder entrar en distintas tiendas a hacer cosas, cosas adultas incluídas. Este juego fue creado por Quantic Dream, compañía creadora de Rain y el futuro Beyond: Two Souls, antes de que decidiera crear películas interactivas en vez de juegos. Además, el tan novedoso y futuro Beyond: Two Souls no es tal, pues ya este juego tocaba eso: nuestro protagonista podía poseer cuerpos y ganar sus habilidades hasta que muriese, encarnándose en otro. Un juego de ambientación particular (con una banda sonora mítica, videoclips in-game de David Bowie, compositor de canciones de la BSO, incluido) que nos marcó también y es por eso que merecía estar aquí. Uno de los mejores juegos, en nuestra opinión, de la historia.

Quest for Glory III (PC)

Este juego de Rol clásico, aparte de estar incluido en nuestra lista de nuestros juegos de Rol favoritos, es también un clásico de nuestra personal lista de mundos raros. Y lo es porque, una vez más, lo jugamos a muy temprana edad, donde sus gráficos de fondos a mano, su excelente banda sonora, su sistema de juego, sus particulares ciudades y momentos hacían volar la imaginación y entroncaban con lo que se leía en aquellos tiempos por nuestra parte (Crónicas y Leyendas de la Dragonlance, El Señor de los Anillos, La espada de Joram). Extraordinaria la escena en la que estamos en la posada, con la música sonando mientras nos sirven la comida y disfrutamos de los gráficos y la ambientación tipo árabe. O cuando llegamos a la pirámide de la ciudad árabe mitológica. O el poblado de los leones… Podría no parar. Un juegazo de Rol de los mejores de todos los tiempos.

Wonder Boy III: The Dragon´s Trap (Master System II)

Este juego lo alquilamos y después nos lo prestó un amigo. Como conocíamos la primera parte (de haberla visto expuesta en la sección de juegos de la Master System de El Corte Inglés –sí, somos así de viejos, estamos hablando de 1992–) pues nos dijimos que por qué no. Nos impactó, sin duda. Apenas teníamos 11 años y por tanto no éramos muy buenos jugando. Así que eso, unido al genial mundo del juego, mezcla de rol y acción, y su libertad (amén de una intro rara y que por ser la tercera parte no nos enterábamos de nada y su particular sistema de salvado vía password), nos marcó mucho. Ir bajo el agua, por arriba, subir de nivel, saltar por las nubes, enfrentarse a jefes (mítico el castillo final), su dificultad, etc., contribuyeron, sin duda, a hacer de este juego uno de los juegos imborrables de nuestra experiencia videojueguil.

 

Nos dejamos algunos juegos que bien podrían entrar (Silver, Blade: the edge of darkness, King Quest V, la aventura gráfica Fable), pero no queremos agobiar. Ya haremos, casi seguro, una segunda parte.

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