Películas basadas en cómics (I)

Las adaptaciones de cómics al cine siempre ha sido objeto de polémica. Los fans, el cambio de formato, las prisas por sacar pasta… Aprovechando que se está preparando nuevo Batman, nuevo Superman y que ya está aquí Thor y el mechero, perdón, Linterna Verde, vamos a recordar otras.

Spiderman

Spiderman en el cine (no cuento los telefilms o películas para videoclub), se puede resumir en las siguientes categorías: buena, regular y mierda “pinchá” en un palo. La buena, lógicamente, es su primera parte. Si bien es cierto que los efectos especiales siempre han cantado un poquillo en la saga desde casi su estreno, todavía se deja ver y es agradable. Ñoña como escrita por los teleñecos, pero casa bien con el personaje de Marvel. La regular es la segunda, que también tiene momentos buenos y bien rodados, pero su problema es que al no presentar el personaje se va por las ramas, pero repito: sin ser mala. La tercera… bueno, la tercera es un bodrio. Desde el Hombre Arena (no, no son los padres de los niños de los castillos en la playa), pasando por el Venom metido con calzador, el baile del “hamijo” Peter Parker patético y un largo etcétera de polladas y mierdas. En definitiva, esperando el nuevo reborn de la saga, Spiderman en el cine puede ser catalogado de interesante con toques de irregularidad.

Watchmen

Una mierda infumable, que se caga y se carga lo que para mí es uno de los mejores cómics de la historia: Watchmen, del guionista británico Alan Moore. Zack Snyder creía que nos iba a colar otra M estilo 300, pero mientras el cómic 300 de Frank Miller es un bodrio bien dibujado, Watchmen es una obra sagrada de frikicomiclandia. ¿Qué son esos trajes de cuero de comemierdas? ¿Ése es el doctor Manhattan? ¿O debería decir Manhattan con hielo y vermut? ¿Qué le pasa a los Vigilantes? ¿Son gays? Música asco, cámaras lentas, incoherencias… ojalá que cuando me hagan preso en la Tercera Guerra Mundial, me corten los pezones antes que ver esto.

Superman

Superman es otra saga agridulce. Por un lado, tenemos las míticas y legendarias Superman y Superman II, aquellas entrañables películas recordadas por casi todas las generaciones, con sus letras en azul, música de John Williams, con su gran Marlon Brando, su Glenn Ford, el Luthor polémico pero creíble de Gene Hackmann… Incluso su spin-off, Supergirl, tiene ese halo acogedor y agradable, ingenuo incluso, que se recuerda por los excelentes actores secundarios (Dunaway, Peter O´toole) y como película de culto de la serie sino B por lo menos A y medio (poned la danza de Supergirl en el aire cuando llega a la Tierra, ejemplo todavía de efectos especiales tradicionales bien hechos y mejor ejecutados).  ¿Y por qué agridulce, me diréis? Primero, porque si bien el personaje de Superman es sincero y “humano”, cualquier parecido con la realidad del mundo de Superman es pura coincidencia. El cine no tiene por qué ser exacto al cómic, pero aquí Superman es sensible y en el cómic, de siempre, se ha movido entre el amor que siente por su país de acogida y una cierta frialdad, pues todo esto, finamente expresado, se la suda. Y por otro, porque Superman III, Superman IV y Superman Returns pueden o podrían ser consideradas con justicia tres de las peores vómitos de películas de toda la historia del cine.

Ahora, una cosa está clara: Superman, en el cine, es Christopher Reeve. Punto. Porque a diferencia de otros superhéroes que llevan máscara, Superman da la cara y entonces, hijo mío, como el público lo asocie a algún actor, te va a costar mucho borrarlo de las retinas.

From Hell

From Hell está basado en un cómic que ya comentamos aquí, escrito y dibujado por Alan Moore y Eddie Campbell. La película, para que entendáis mi opinión es la siguiente: si pensamos en ella como película no basada en cómic es una mierda, si pensamos en ella como película basada en cómic es una mierda, si pensamos en ella como un armario es una mierda, si pensamos en ella como, no sé, un perro, es una mierda… y así podríamos seguir. Pocas veces algo basado en cómics saldrá más dispar. Resulta que el protagonista del cómic es un policía retirado que decide contar la historia que vivió intentando detener a Jack el destripador. Aquí el protagonista es un joven Johnny Deep, que es, y esto es verdad, un porrero fumador de opio. Por si esto no tuviera ni pies ni cabeza, todos los protagonistas, todos (la realeza, policías, prostitutas, el propio Jack, etc.) no están. Así, por las buenas. Está Jack y Johnny Deep, en un intercambio de escenas memorables (memorables si tienes cinco añitos, claro). Valiente M.

El motorista fantasma

Supongamos que acabas de comer un buen solomillo, con tu copita de vino tinto, con una salsa a base de frutos y el jugo de la carne. A esto, le añadimos una buena ensalada, un buen queso y, de postre, tarta helada de nata y licor. Y cuando te está levantando de la mesa para reposar tan rico manjar, un culo con alas se te viniera hacia la faz y allí te defecara. Te limpias mientras potas y contemplas con estrépito que la mierda ha formado la cara de Nicholas Cage como aparición mariana. Esto es más o menos las sensaciones que te deja esta película.

Hasta aquí unas pocas películas. En siguientes entradas, más.

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