El almanaque de Jiro Taniguchi

El Almanaque de mi padre, de Jiro Taniguchi, no es para gentes de catorce años. No vayáis a entender que lo quiero decir es que no les va gustar; ni mucho menos. Lo que quiero decir es que esta obra se basa en una premisa principal: el recuerdo y la memoria. Para poder sentir el recuerdo con la emoción y la nostalgia que la memoria suele crear (apartando lo más desagradable y dejando un halo de placer, sobre todo en nuestra etapa infantil), es necesario un poco de perspectiva. Por tanto, debemos haber dejado la etapa infantil y adolescente para poder degustarla en toda su grandeza. No hay que ser Freud para darse cuenta de esto (nota para los de la LOGSE: Freud no es el delantero brasileño del Lyon sino el médico austriaco).

Jiro Taniguchi es un excelente dibujante. En numerosas ocasiones suele contar con un guionista o escritor metido a guionista que le da a su obra un gran empaque. Pero cuando él, como en esta ocasión, es el guionista, sus mangas suelen ser también excelentes. Se conoce, como no podía ser de otra manera, mejor que nadie. Así, hace uso de secuencias silenciosas, paisajes, pequeñas historias que tejen una mayor, etc. Esto en cuanto al guión, porque en el dibujo suele ser tan maestro como siempre, tan “caricaturesco” como real. Sus dibujos, seguramente junto a Katsuhiro Otomo, son los que retratan a los personajes más asiáticos, lejos de los atractivos pero un tanto ficticios diseños de otros mangakas (¿Nobuhiro Watsuki por ejemplo?).

No quiero desvelaros el argumento, ya que hemos dicho muchas veces desde este blog que no nos gusta spoilear (¡toma verbo!). Lo único que quiero que sepáis es que el protagonista del manga ha sido llamado desde su lugar de trabajo porque su padre ha fallecido y se celebra el funeral. Hacía tiempo que no venía a visitarle porque no se llevaba muy bien con él. Allá en el funeral (recordad el tipo de funeral especial japonés, todos hablando del difunto, etc.), escuchará a los amigos y familiares hablar de su padre, de sus tiempos en los que jugaba a la pelota en su peluquería, sus veranos, sus mascotas… Y comprenderá que su padre fue siempre un buen hombre al que nunca supo valorar y apreciar.

Un argumento emotivo y convincente, que demuestra que el manga es algo más que palos y posturitas. De esta obra no veréis pósters ni muñecos, pero si la leéis os agradará y valoraréis como se merece. De hecho, Planeta De Agostini Cómics, lo sacó en tres tomitos que, tras su espectacular éxito,  publicó en un solo y grueso tomo de tapa dura. Esta última es la más fácil de conseguir y la más recomendada.

Lo dicho. Jiro Taniguchi es un mangaka que debe ser conocido por todos, a la altura de grandes figuras y que, actualmente, se halla trabajando con artista franceses de prestigio dado su enorme éxito en nuestro país vecino. Como en el caso de Blacksad, a los franceses no se la dan con queso (excepto si el queso es suyo, claro, que para eso son franceses y a chauvinistas no les gana “naide”).

El título de este manga es El Almanaque de mi padre. El guión y el dibujo son de Jiro Taniiguchi, nacido en Japón.

Premios:

  • 2001: Premio Ecuménico Salón del Cómic de Angulema

Web de la edición española (no nos llevamos ni un leuro, que conste):

Planeta De Agostini Cómics

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