Los Mosqueteros

Cuando alguien como Lucas comienza su carrera en el cine con THX 1138, American Graffiti y La guerra de las galaxias, está claro que estamos ante una clara promesa del cine de entretenimiento. Además, si te codeas con un grupo de jóvenes formado por Steven Spielberg, Martin Scorsese y Francis Ford Coppola, es evidente que eres un revolucionario de la industria y cofundador del lenguaje cinematográfico moderno (con permiso de don Stanley Kubrick, of course).

Entonces, ¿qué llevó a este hombre a apoltronarse en el sillón y tocarse los huevos sin dirigir nada más prácticamente en su vida (no cuento la bazofia de La amenaza fantasma, etc.). Pues muy claro: es un empresario. Sí, no es director de cine, ni artista, ni nada que se le parezca. A este señor lo mismo le hubiera valido vender morcillas o chorizos, fundar el Corte Inglés o ser el presidente de Ferrari. A Steven Spielberg sí lo veremos dirigiendo como Clint Eastwood, en mangas de camisa y con más años que Matusalén, pero a George… Vamos, ni de coña.

Steven Spielberg ha pasado de revolucionar la industria (recuerdo que el gran Akira Kurosawa llegó a alabar el ritmo de Tiburón) a realizar bodrios y remakes del calibre de la Guerra de los Mundos, Indiana Jones 4 (¡Diossssss!), La Terminal…Y está rodando Cuando los mundos chocan y Tintín. Steven, escucha, ven “pacá”: vete a tomar por culo.

Por si lo estabais pensando lo confirmo, se ha convertido en Esteban Spielbero, el director que le dirigía las películas al señor Burns en Los Simpsons. ¿Dónde está el ritmo de Tiburón, Indiana Jones? ¿Qué queda de ET, Salvar al Soldado Ryan o La lista de Schindler? George Lucas es un timador profesional. Steven Spielberg es que está chocheando; no tengo otra explicación.

El tercero en discordia es el hamijo Martin. Martin Scorsese siempre ha hecho mierdecillas bien empaquetadas. No quiero ser injusto, Taxi Driver, Toro salvaje, Casino o Uno de los nuestros (sobre todo esta última) son buenas películas. Pero sin producir desmayos. Entonces, si en su máxima creatividad hacía esto, ¿qué decir de ahora? Truños como El aviador (aviaooooorrr), Gans of New York (esto es denunciable, posiblemente), Infiltrados (dos horas y media para no contar nada) y un largo etcétera de peñazos infumables. Repito, bien rodados, pero con un metraje excesivamente largo (el eterno problema de Martin, no cortar), con guiones malísimos y actores rozando el telefilme (se salva, cómo no, el gran Jack Nicholson). Y es que claro, de tener actor fetiche a Robert de Niro a tener ahora Leonardo di Caprio… Pues esa es la diferencia de su cine de antes y el actual. Y, a riesgo de ser pesado, repito: que antes tampoco era mucho más. Lo que pasa es que hay que ubicar su cine en un contexto y allí sus películas violentas y sexuales fueron un aire fresco. Pero en realidad, en aquella época, sin tanto artificio y fuegos artificiales, ya estaba estrenada El Padrino. O, más antiguamente, la violencia de Akira Kurosawa. Incluso la gran referencia americana de la violencia, Arthur Penn, un director superior a Scorsese (El zurdo, La jauría humana, Bonnie and Clyde), que sabía ser también violento sin caer en el sadismo.

Que quede claro que me caen bien los tres. De hecho, el Steven Spielberg de toda la vida es un gran profesional y de los que más han divertido con buen cine comercial en la historia del séptimo arte. Lo mismo digo de George Lucas o de la primera etapa de Martin Scorsese (independientemente de que me guste más o menos tiene mi respeto). De los que hablo son del George tocahuevos y rompetaquillas con mierda sobreexplotadas, aderezado con cero imaginaciones. O del Steven Spielberg nuevo, alias “don Remake” oxidado y, ¡quién te lo iba a decir Serafín!, desfasado (destaquemos la primera hora y cuarto de Múnich por no ser desagradables). Y, cómo no, del Martin Scorsese con menos chispa y ritmo que una Derbi sin ruedas, director de “cosas” como El aviadoooorrr.

Es momento de recordar a otra figura del grupo, aunque un tanto lejano, don Francis Ford Coppola, director de El Padrino, El Padrino II, Apocalipsis Now, La conversación, Drácula, Los jardines de piedra o Legítima defensa. Este hombre, tras rodar Jack (pausa aquí para ir al baño y vomitar), rueda la ya nombrada Legítima defensa (no excesivamente brillante pero sí muy recomendable de ver), decidió darse una pausa de diez años hasta dirigir la siguiente. Las que ahora rueda no son equiparables al Padrino (¿lo es alguna en la historia?) pero por lo menos es un intento de hacer un buen cine. El guionista de El gran Gatsby o Patton no nos podía decepcionar también.

¡Uf!, ya paro de pontificar. Hasta otro post.

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